Observan 1.600 galaxias tal como eran hace 13.000 millones de años, incluyendo 72 galaxias invisibles.
La región del Campo Ultraprofundo de Hubble (una región pequeña pero muy estudiada de la constelación de Fornax), observada con el instrumento MUSE, instalado en el VLT (Very Large Telescope) de ESO. Crédito: ESO/MUSE HUDF collaboration
Primero, el sistema aprendió las características que definen los trazos de varios artistas; así, fue capaz de detectar todas las falsificaciones, y para ello sólo tuvo que analizar un trazo de la copia. Es impresionante, aunque sólo sirve para obras en las que las pinceladas están claramente delimitadas.
Identificar falsificaciones de arte es difícil y caro. Para detectar una obra sospechosa, los historiadores de arte la pueden llevar a un laboratorio para realizar espectroscopía infrarroja, datación radiométrica y/o cromatografía de gases. Pero una nueva inteligencia artificial (IA) podría saltarse todos esos procesos, ya que el programa es capaz de detectar una falsificación con sólo observar los trazos que componen la obra.
El nuevo altavoz doméstico de Baidu, Raven R, no sólo atiende las peticiones de su dueño, también baila. Tal vez no parezca muy útil, pero es un ejemplo del futuro de los productos de consumo, que poco a poco van a empezar a incorporar la IA para todo, y China parece emocionada con la idea.
El Raven R, un robot interactivo de seis ejes lanzado por Baidu en un evento celebrado este mes en Pekín.
Durante 30 años, muchos países han externalizado sus servicios de TI al país gracias a su mano de obra barata y cualificada. Pero estos empleos están empezando a ser asumidos por máquinas y la inteligencia artificial. La oferta de trabajo no sólo se está reduciendo, los primeros desempleados ya son una realidad.