Cuando pensamos en los grandes hitos de la física del siglo XX, solemos imaginar complejos laboratorios académicos rodeados de tiza y pizarras infinitas.
La historia de la medicina moderna está llena de casualidades afortunadas, pero el descubrimiento de cómo las células absorben el colesterol y cómo este proceso puede fallar con consecuencias fatales fue el resultado de una perseverancia científica impecable.
A mediados del siglo XX, la manera en que el cerebro procesaba la luz y transformaba los fotones en la deslumbrante paleta de colores que percibimos seguía siendo uno de los mayores enigmas de la biología.