Recomiendan prevención ante casos de retinoblastoma en pacientes pediátricos

UNIVERSIDAD DE GUADALAJARA / CUIDADO DE LA SALUD INFANTIL.-

Este tipo de cáncer agresivo afecta a uno o ambos ojos, pero puede prevenirse con revisiones periódicas desde el primer mes de vida.

Alrededor de la mitad de pacientes pediátricos con retinoblastoma –un cáncer ocular agresivo– acuden por atención cuando la enfermedad ha avanzado demasiado, lo que puede provocar pérdida de uno o ambos ojos, e incluso la muerte a temprana edad.

Para visibilizar esta problemática, durante la segunda semana de mayo desde el Hospital Civil de Guadalajara (HCG) se lleva a cabo la Semana de concienciación sobre el retinoblastoma, una iniciativa para informar sobre este tipo de cáncer, sus tratamientos y las oportunidades de prevención.

La doctora Graciela González Pérez, encargada de la Clínica de retinoblastoma del servicio de oftalmología del HCG “Fray Antonio Alcalde”, explicó que el retinoblastoma es un tipo de cáncer que aparece en el interior del ojo y es considerado el más frecuente entre pacientes infantiles.-

Uno de sus principales síntomas, detalló, es la aparición de un punto o reflejo blanco en el interior de la pupila, el cual puede aparecer en uno o en ambos ojos.

“Desgraciadamente, los papás acuden hasta el año o segundo año porque ven ese reflejo blanco, y lo ven porque el tumor ya creció. Si es en un solo ojo, 50 por ciento de los pacientes que llegan ya lo tienen muy avanzado y ahí tenemos que quitar los ojos”, dijo.

Sin embargo, existen casos en los que los pacientes también presentan desviación en uno de sus ojos, o estrabismo, así como hinchazón en el ojo afectado; estos casos también requieren revisión, subrayó González Pérez, debido a que es posible que el tumor haya crecido lo suficiente para provocar el desviamiento y enrojecimiento.

“Si no se trata a tiempo el tumor se va por el nervio óptico hasta el cerebro, y así es muy difícil que el niño sobreviva. Desgraciadamente, aún existe una cultura en la que las personas no aceptan la mutilación”, resaltó.

Aunque no existen razones claras sobre el origen de esta enfermedad, se estima que es hereditaria y es más probable que aparezca en pacientes con padres o familiares que hayan tenido el mismo tipo de cáncer. No obstante, el retinoblastoma también puede ocurrir por mutaciones.

“El 60 por ciento de niños que tiene el tumor en un solo ojo son por una mutación de novo, esto quiere decir que fue mutación nueva en donde una sola célula de la retina se transformó en maligna y empieza a crecer y crecer”, detalló.

En el HCG se atiende a un promedio de entre 12 y 14 casos nuevos al año, que son revisados semanalmente para recibir el tratamiento y evitar la pérdida parcial o total de la visión.

Atención desde temprano.

La especialista enfatizó que a las y los niños deben llevarlos desde el primer mes de vida con un oftalmólogo pediatra para que éste realice las revisiones correspondientes y descarte o brinde tratamiento según la situación de cada paciente.

“Afortunadamente, ya hay muchos papás que si ven un reflejo blanco acuden con el especialista. Cada vez es más frecuente que los papás acudan al tamiz visual desde el primer mes de vida”, aseveró.

En caso de que se tenga sospecha de retinoblastoma, las personas pueden acudir a solicitar asistencia médica a instituciones como el antiguo HCG, el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), el Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE) o con oftalmólogos pediatras particulares.

“El Hospital Civil de Guadalajara es uno de los hospitales de referencia en retinoblastoma y a nivel Jalisco tiene casi todos los tratamientos para manejarlo”, indicó González Pérez.

La doctora detalló que durante la revisión a las y los niños se procede a dilatar la pupila para explotarla y descartar afectaciones. Este proceso sólo genera una pequeña molestia en los pacientes, y en caso de que se detecte retinoblastoma se realiza una revisión más profunda para conocer el estatus del cáncer y aplicar el tratamiento ideal.

Los tratamientos pueden incluir quimioterapia sistémica, quimioterapia intraocular aplicada directamente al ojo, congelamiento del tumor o remoción a través de láser.

“Al principio, después de una quimioterapia sistémica la calidad de vida de los niños va a deteriorarse por los efectos secundarios, pero sólo es un periodo que podría ser de un año o dos, pero después, cuando se logra controlar el tumor, la calidad de vida es como la de cualquiera y la sobrevida de un paciente es de hasta 98 por ciento”, precisó la especialista. 

Texto: Pablo Miranda Ramírez / Fotografía: Gustavo Alfonzo | Cortesía HCG.

Sitio Fuente: UdeG