¿Podemos pedirle a una inteligencia artificial que busque nuevos materiales a la carta?

CIENCIA Y TECNOLOGÍA.-

Científicos del MIT desarrollan un sistema que podría revolucionar la búsqueda de nuevos materiales con inteligencia artificial.

Imagina pedirle a una inteligencia artificial un material para fabricar baterías mejores y recibir una lista de candidatos.

Hasta ahora, encontrar sustancias con propiedades concretas ha exigido estudiar multitud de combinaciones químicas y comparar sus estructuras. El desafío es inmenso: pequeñas variaciones en la posición de los átomos pueden modificar la estabilidad, la conductividad o la resistencia de un compuesto. Y no basta con conocer su composición. También importa cómo se organiza internamente.

Investigadores del MIT han desarrollado una inteligencia artificial que relaciona descripciones escritas con estructuras tridimensionales de cristales, es decir, cómo están ordenados sus átomos.

Su sistema aprende a conectar palabras sobre características deseables con representaciones de materiales reales. De ese modo, una consulta expresada en lenguaje corriente puede ayudar a localizar estructuras compatibles con ciertos requisitos. Es una forma de acercar dos maneras muy diferentes de describir la materia: mediante frases y mediante geometrías atómicas.

Cuando buscaron sustancias útiles para baterías de estado sólido, el sistema identificó opciones que otros científicos ya consideraban prometedoras.

Estas baterías emplean un electrolito sólido, en lugar del líquido utilizado habitualmente en muchas baterías actuales. Encontrar materiales adecuados resulta complicado porque deben reunir varias propiedades a la vez: facilitar el movimiento de los iones, conservar su estabilidad y funcionar junto a los demás componentes.

Pero recomendar un compuesto no significa que pueda fabricarse ni que funcione como esperamos. Eso requiere experimentos.

Los investigadores deben comprobar cómo se comporta cada candidato en condiciones reales. Una estructura atractiva en una base de datos podría presentar dificultades de síntesis, degradarse durante el uso o tener un rendimiento insuficiente. Por eso la inteligencia artificial no sustituye al laboratorio: ayuda a decidir qué merece estudiarse primero. Esto permitiría ahorrar tiempo y recursos.

La clave es invertir la búsqueda: empezar por lo que queremos conseguir y encontrar después materiales que podrían lograrlo.

Por: César Noragueda. Periodista especializado en cine, ciencia y pensamiento crítico.

Sitio Fuente: MuyInteresante