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La Inteligencia Artificial y el Big Data superan al cambio climático como principal riesgo mundial, según los expertos

CIBERSEGURIDAD.-

El informe de riesgos futuros de 2026 sitúa por primera vez a la IA y el big data en cabeza de las preocupaciones profesionales, mientras el clima sigue liderando las del público y los expertos europeos.

Las aseguradoras observan las amenazas desde una perspectiva muy concreta: su capacidad para provocar daños, generar pérdidas y poner a prueba los mecanismos de protección. / TheDigitalWay/Pixabay.

Durante años, el cambio climático ha encabezado las preocupaciones de los profesionales consultados por AXA. El Informe sobre riesgos futuros de 2026 señala un cambio: por primera vez en sus trece ediciones, la inteligencia artificial y el big data ocupan el primer puesto, por delante del clima. El ascenso coincide con una creciente atención a problemas como los errores de razonamiento y seguridad de los modelos de IA, aunque la clasificación exige una lectura cuidadosa: recoge percepciones, no demuestra que una tecnología sea objetivamente más peligrosa que el calentamiento global.

Una clasificación de preocupaciones, no de amenazas existenciales.

La distinción importa. El informe no establece una jerarquía científica de amenazas de extinción humana ni representa un consenso de investigadores especializados en inteligencia artificial y climatología. Pregunta a profesionales qué riesgos consideran más relevantes por su impacto potencial sobre la sociedad en los próximos cinco a diez años.

La encuesta se realizó entre el 14 de mayo y el 24 de junio de 2026 y reunió a 4.345 profesionales de 62 países y regiones. Los participantes debían elegir y ordenar cinco riesgos, y la clasificación se obtuvo mediante un sistema de puntos. Hay, además, una particularidad que conviene no perder de vista: el 89% de los encuestados trabaja en AXA, principalmente en distribución, marketing y gestión de riesgos. Se trata, por tanto, de una muestra estrechamente vinculada al entorno asegurador, no de una representación de toda la comunidad científica.

Esto no resta interés al resultado. Las aseguradoras observan las amenazas desde una perspectiva muy concreta: su capacidad para provocar daños, generar pérdidas y poner a prueba los mecanismos de protección. Pero obliga a distinguir entre la percepción profesional del riesgo y su evaluación científica.

La IA sube, pero el clima no desaparece.

La inteligencia artificial y el tratamiento de grandes conjuntos de datos ascienden del cuarto al primer puesto respecto a la edición anterior. El cambio climático queda segundo, aunque conserva el liderazgo entre los expertos europeos. También sigue siendo la principal preocupación del público general en todos los grupos de edad, según la encuesta paralela a 24.000 personas de 19 países y regiones. Entre los ciudadanos, la IA pasa del séptimo al segundo lugar.

El clima había encabezado habitualmente la clasificación profesional, con la excepción de 2020, cuando la pandemia alteró las prioridades. Su descenso actual no significa que sus efectos hayan remitido. Expresa, más bien, la irrupción de otra preocupación que gana intensidad y comparte con la emergencia climática un problema de fondo: la insuficiente preparación de las instituciones y de la sociedad.-

IA y big data representan problemas presentes y reconocibles, pero no un escenario de colapso civilizatorio. / Geralt/Pixabay.

Derechos, empleo y decisiones opacas.

El capítulo dedicado a inteligencia artificial y big data incorpora los riesgos éticos y describe problemas presentes y reconocibles, más que un único escenario de colapso civilizatorio.

Entre los expertos que seleccionaron esta categoría, el 34% señala como principal preocupación los derechos humanos, los sesgos y el uso indebido de datos, el 28%, el impacto sobre el empleo, y el 17%, la falta de transparencia de las decisiones automatizadas. El foco está, por tanto, en cómo se desarrollan y utilizan estos sistemas, a quién afectan y quién responde por sus consecuencias.

Esta perspectiva sitúa el debate más allá de las promesas grandilocuentes o las advertencias apocalípticas de los líderes tecnológicos. La cuestión no es solo qué capacidades alcanzará la IA, sino qué efectos está produciendo ya sobre el trabajo, los derechos y la distribución del poder.

Solo el 9% de los expertos considera que las autoridades están bien preparadas para afrontar estos riesgos, una proporción que cae al 3% en Europa. Las respuestas más señaladas pasan por reforzar la regulación y mejorar los marcos de gobernanza.

El informe incluye también una reflexión del economista jefe de AXA sobre el empleo, la inversión y los costes de la expansión informática: las posibilidades técnicas no garantizan por sí solas que se produzcan beneficios económicos bien distribuidos.

El cambio climático mantiene su impacto cotidiano.

El capítulo climático tampoco presenta una amenaza en retroceso. Entre quienes eligieron este riesgo, el 63% de los expertos y el 76% del público declara sentirse vulnerable a sus efectos en la vida diaria.

La destrucción asociada a tormentas, inundaciones, sequías, incendios y otros fenómenos concentra la preocupación principal. Después aparecen la inseguridad alimentaria e hídrica y las consecuencias sanitarias. Sin embargo, solo el 13% de los expertos considera preparadas a las autoridades.

Adaptación, la clave.

De ahí el énfasis en la adaptación: infraestructuras protectoras, investigación y cooperación internacional. En este terreno, la tecnología también puede aportar herramientas, como muestran los avances en el uso de la inteligencia artificial para mejorar las previsiones meteorológicas a varias semanas, aunque sus resultados siguen teniendo limitaciones y diferencias regionales.

La fecha de las entrevistas introduce otro matiz. El informe advierte de que se realizaron antes de los incendios y sequías generalizados de julio y agosto. La clasificación es una fotografía temporal de las preocupaciones, anterior a parte de los impactos del verano, no una medición definitiva de la gravedad de cada amenaza.

Dos riesgos conectados por la energía y la desigualdad.

La automatización y los daños climáticos plantean preguntas que se entrecruzan: quién queda protegido, quién soporta las pérdidas y quién puede costear la adaptación. Ambas transformaciones afectan al empleo, la salud, las infraestructuras y las desigualdades, mientras las administraciones son percibidas como insuficientemente preparadas.

También existe una conexión energética. En su comentario económico, AXA señala que la inversión en capacidad de cómputo presiona los precios de los chips y la electricidad. Conviene precisar el alcance de esta observación: el informe no cuantifica la huella climática de la IA ni ofrece un balance ambiental neto de su expansión. No permite, por tanto, deducir cuánto agrava o ayuda a resolver la emergencia climática.

Respuesta pendiente.

El experto español Carlos Biurrum ha destacado en LinkedIn el escaso grado de preparación que los encuestados atribuyen a las autoridades frente a la IA, especialmente en Europa. Es uno de los datos que mejor sintetizan el problema institucional descrito en el informe.

Más que decidir cuál de las dos amenazas merece toda nuestra atención, los resultados invitan a examinar cómo responder a ambas. Los llamados riesgos futuros ya tienen manifestaciones presentes, y sus consecuencias no se repartirán de manera uniforme.

Por: Alejandro Sacristán / T21.

Sitio Fuente: Levante / Tendencias21