Imprimen chips de computación flexibles, ultraveloces y degradables inspirados en el cerebro humano
CIENCIAS COMPUTACIONALES.
Nuestro cerebro opera como una supercomputadora increíblemente potente consumiendo aproximadamente la misma energía eléctrica que una bombilla de 20 vatios de un refrigerador; esto es posible gracias a que sus miles de millones de neuronas procesan y almacenan recuerdos en un mismo espacio físico.



