El hecho de que Venus, pese a tener un tamaño, una masa y una estructura similares a las de la Tierra, carezca de luna alguna, ha venido siendo un misterio astronómico de difícil explicación.
Tres de los mayores expertos españoles en inteligencia artificial advierten de que el discurso apocalíptico sobre la superinteligencia y el “riesgo de extinción” sirve como cortina de humo para ocultar problemas reales e inmediatos de la tecnología.