Cómo los tendones y los glúteos ayudan a los humanos a correr sin cola

CIENCIA PARA TODOS.-

Descubre cómo los tendones y los glúteos almacenan energía y ayudan a mantener el equilibrio al correr, una adaptación clave del cuerpo humano.

En un estudio publicado en Nature en 2004, los investigadores Dennis Bramble y Daniel Lieberman explicaban que las piernas humanas funcionan al correr como un sistema elástico, capaz de almacenar y reutilizar energía.

Cuando el pie impacta contra el suelo, el arco plantar se comprime y la rodilla se flexiona, lo que hace descender ligeramente el centro de gravedad. En la siguiente fase de la zancada, esa energía se libera e impulsa el cuerpo hacia arriba y hacia delante.

Parte de la energía del impacto se almacena en estructuras como el tendón de Aquiles, que conecta los músculos de la pantorrilla con el talón, y el ligamento iliotibial, una banda de tejido conectivo que se extiende desde la pelvis hasta la tibia. El glúteo mayor se inserta en la banda iliotibial. Curiosamente, estos elementos apenas intervienen al caminar: su función principal está ligada a la carrera.

Tendones que funcionan como muelles.

Los tendones conectan músculos y huesos y actúan como auténticos muelles biológicos. Están formados por colágeno, una proteína cuyas fibras se organizan en espiral. Esta estructura les confiere gran resistencia y una notable capacidad para almacenar energía elástica.-

Cómo mantenemos el equilibrio al correr.

En muchos animales corredores, la cola es clave para mantener el equilibrio: su movimiento compensa la inercia que empuja el cuerpo hacia delante en cada zancada. Al carecer de cola, los humanos hemos desarrollado otras soluciones biomecánicas para evitar perder estabilidad.

Cada vez que el pie impacta contra el suelo, el cuerpo tiende a inclinarse hacia delante. Para contrarrestar ese movimiento, entra en acción el glúteo mayor, uno de los músculos más grandes del cuerpo. Al contraerse, ayuda a evitar la caída.

También contribuye la estructura del tronco. Una cintura relativamente estrecha y un tórax flexible permiten que los brazos y los hombros se balanceen de forma alterna, lo que ayuda a estabilizar el movimiento durante la carrera.

Escrito por: Martín Cagliani. Antropólogo y divulgador (firma del reportaje U31.

Por: Muy Interesante.

Sitio Fuente: MuyInteresante