Por qué nos rugen las tripas cuando tenemos hambre
CIENCIAS DE LA VIDA.
Ocurre en los momentos más inoportunos: en mitad de una reunión en silencio, durante un examen crucial o en una cita tranquila.
De repente, el abdomen emite un sonido sordo, un borborigmo metálico o cavernoso que delata de inmediato la necesidad de comer. La creencia popular sostiene que es el estómago vacío que se queja o protesta pidiendo alimento, pero la explicación científica es bastante más fascinante: se trata de una meticulosa labor de limpieza diaria.
En el ámbito médico, este fenómeno se conoce como complejo motor migratorio (CMM). Lejos de ser un fallo o una simple protesta, este sonido es la consecuencia directa de un patrón de actividad eléctrica y muscular que recorre el aparato digestivo. Cuando el estómago e intestino delgado detectan que no hay nutrientes que procesar —habitualmente transcurridas unas dos horas desde la última digestión—, el sistema nervioso entérico activa esta "escoba intestinal".
El proceso funciona mediante ondas peristálticas, que son contriciones musculares rítmicas que avanzan desde el estómago hasta el final del intestino delgado. Durante la digestión habitual, estas contracciones sirven para mezclar y empujar los alimentos. Sin embargo, cuando el tubo digestivo está prácticamente vacío, el CMM genera barridos de alta intensidad para limpiar cualquier resto de comida no digerida, bacterias acumuladas, moco y secreciones digestivas.
El característico rugido o gruñido es el resultado de la física de fluidos dentro de un espacio cerrado: las paredes musculares se contraen y comprimen las mezclas residuales de gases (aire tragado o gases de la microbiota) y jugos gástricos. Al ser empujados estos líquidos y burbujas de aire a través de los conductos estrechos del intestino, se produce una reverberación sonora, muy similar al sonido del agua y el aire circulando por las tuberías de una casa.
Aunque tendemos a asociar este sonido únicamente con la necesidad inmediata de buscar comida, el intestino también puede "rugir" mientras hace la digestión si hay un exceso de gas o una movilidad acelerada. No obstante, en estado de ayuno, el cerebro intensifica la señal liberando hormonas como la ghrelina, la cual estimula tanto la sensación de hambre en el sistema nervioso central como la activación muscular del complejo motor migratorio.
En definitiva, ese rugido no es un estómago enfadado, sino la señal de que el sistema digestivo ha concluido su ciclo de limpieza profunda y está completamente despejado, optimizado y listo para recibir la siguiente comida.
Sitio Fuente: NCYT de Amazings