Qué ocurre en tu cuerpo cuando cae la presión atmosférica por la llegada de una borrasca
CUIDADO DE LA SALUD.
Cuando se aproxima un frente frío, un huracán o una ciclogénesis explosiva, el barómetro registra una caída acelerada de la presión barométrica.
Aunque no percibimos de forma consciente el peso del aire que nos rodea, nuestro organismo actúa como un sensor biológico de alta precisión. Las fluctuaciones en la columna de aire ambiental alteran los líquidos corporales, las cavidades con aire y el tono vascular.
Inflamación y dolor en articulaciones.
El líquido sinovial y los tejidos blandos que rodean las articulaciones se expanden levemente al disminuir la presión atmosférica exterior. En personas con artritis, artrosis o lesiones antiguas, este pequeño cambio microscópico genera tensión adicional en los nervios, desencadenando rigidez e inflamación antes de que caigan las primeras gotas de lluvia.
Migrañas e hiperactividad nerviosa.
La caída de la presión altera el gradiente barométrico entre las cavidades paranasales y el exterior, además de influir en la constricción y dilatación de las arterias cerebrales. Esta variación estimula el nervio trigémino, lo que explica por qué las borrascas profundas son un detonante probado de migrañas y cefaleas tensionales.
Cambios en la presión arterial y el ritmo cardíaco.
Para compensar la menor densidad del aire y mantener la oxigenación en los tejidos, el sistema nervioso simpático se activa. Las arterias se contraen ligeramente y la frecuencia cardíaca tiende a elevarse, lo que provoca fluctuaciones transitorias en la tensión arterial, afectando especialmente a personas con hipertensión o problemas cardiovasculares.
Somnolencia, fatiga y cambios de humor.
La variación en la presión de los gases ambientales influye en los niveles de serotonina y melatonina. Muchas personas experimentan sensación de pesadez, letargo e irritabilidad cuando se aproxima una baja presión debido al desajuste temporal en los neurotransmisores.
Molestias en oídos y senos paranasales.
El aire atrapado en los senos frontales y maxilares busca equilibrarse con el exterior. Si existe alguna inflamación previa o congestión, la diferencia de presión genera sensación de taponamiento en los oídos y pesadez facial.
Sitio Fuente: NCYT de Amazings