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Jaguar, Águila Calva, Alce ¿Qué hay detrás de la fauna simbólica del Mundial de Fútbol?

DEPORTES / FUTBOL / SIMBOLOS.-

Te contamos del valor histórico, biológico y cultural de las tres emblemáticas especies.

Si hay algo que nunca falta en los encuentros deportivos más esperados, son las mascotas.   Esta tradición comenzó en el Mundial de Fútbol Inglaterra 66, donde el león Willie se robó las miradas del público, pues además de ser uno de los símbolos del equipo de la rosa, fue usado para representar la identidad, cultura y tradiciones del país anfitrión. 

Ahora que el torneo mundialista 2026 es en México, Estados Unidos y Canadá, la fauna elegida son Zayu, un jaguar que representa a la nación tricolor, Maple, un alce que será imagen de los rojos y Clutch, el águila americana emblemática del país de las barras y las estrellas.

“Estas tres mascotas serán un elemento esencial del ambiente festivo del torneo, y estoy convencido de que se ganarán el cariño de los aficionados de Norteamérica y del mundo entero. Ya puedo imaginarlos en las camisetas de los niños, chocando manos con las leyendas del fútbol y, por primera vez, como protagonistas de videojuegos que disfrutarán millones de personas”, declaró en septiembre de 2025, Gianni Infantino, presidente de la FIFA durante el evento de presentación de los tres animales simbólicos.

Jaguar: historia y valor.

Cuenta la leyenda que el jaguar tenía una piel preciosa de color amarillo que cuidaba afanosamente. Un día, mientras jugaba con un grupo de monos, uno de ellos le aventó un mamey, lo que ensució su hermoso pelaje. Esto enfureció tanto al felino que mató y devoró al changuito.

Los monos presas del pánico fueron con el Señor del Monte, quién gobernaba en la selva. Él al enterarse de todo, mandó a los jabalíes que sacarán al jaguar de su escondite y cuando el minino salió, el grupo de primates le aventó ahuacatillos manchando su pelaje para siempre.

Así como esta, existen varias leyendas dentro del mundo prehispánico donde el jaguar es el personaje principal, ya sea por su fuerza o la relación que los antiguos tenían con el mundo sobrenatural.

“En la cultura olmeca lo consideraban un ser sagrado, un ser que tenía un poder sumamente grande, incluso llegamos a ver estas máscaras de jaguar hechas de jade donde solían combinar los rasgos humanos con los felinos. También lo asociaban con la fuerza, la fertilidad y con hechos paranormales o sobrenaturales”, relata Altagracia Becerril Colón, especialista en Etología Clínica de la Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia de la UNAM.

La experta en vida silvestre comenta que en las culturas precolombinas, el felino era símbolo de poder, realeza y conexión espiritual, por lo que era usado por sacerdotes, sacerdotisas, y la milicia, como el famoso Guerrero jaguar, una élite militar que portaba piel de jaguar y eran muy diestros en combate.

En la actualidad, el felino es parte del ambiente futbolístico. El jaguar se caracteriza por su potencia y poderosa musculatura que le ayuda a desempeñar un papel indispensable en los ecosistemas: el de regulador.

“Lo que hace es controlar poblaciones a través de su dieta. Es decir, evita desequilibrios sobre la población de herbívoros, por ejemplo. Si el jaguar desaparece, empezamos a ver sobrepoblaciones de especies que afectan a la flora y a la fauna, lo que digamos, es un indicador de que algo no está bien en el ecosistema”, explica la integrante del Hospital de Especialidades en Fauna Silvestre y Etología Clínica de la UNAM.

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Desgraciadamente, las actividades humanas han generado la pérdida del hábitat del felino más grande del continente americano, poniéndolo en amenaza de extinción, por lo que actualmente sus poblaciones son constantemente monitoreadas para revisar que no disminuyan.

En México, se han creado varios programas para que la gente entienda la importancia de conservarlo y protegerlo. Una de ellas es la Estrategia Nacional para la Conservación del Jaguar, de la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas; una de las líneas de acción es identificar las regiones predatorias y promover la protección del hábitat por medio de la limitación de ciertas áreas. “Estamos protegiendo no directamente al jaguar, pero sí dónde está viviendo”.

También se ha hecho un Censo Nacional del Jaguar, mediante la instalación de cámaras trampa para monitorear poblaciones, ver cómo se distribuyen, cuántas crías se han visto en los últimos meses y llevar un registro. Se han establecido medidas como la prohibición de la caza para garantizar su cuidado y protección.

Águila Calva: una recuperación exitosa.

En 1782, cuando los Padres fundadores de Estados Unidos estaban diseñando el Gran Sello, buscaron un animal autóctono que representará libertad, identidad y poder. Después de mucho debate, la elegida fue el águila calva, un ave que era vista como algo místico por los indios nativos.

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Durante las décadas de los 40 a los 70 del siglo XX, estuvo a punto de desaparecer debido a la caza, la destrucción de su hábitat y sobre todo, por el uso de pesticida DDT,  el cual era usado para combatir insectos en cultivos, ganadería, instituciones, hogares y jardines; sin saber que además, de ser un probable carcinógeno humano, evitaba el nacimiento de las crías del águilas calvas.

“El pesticida adelgazaba los cascarones de los huevos de las águilas, entonces no eclosionan.  Ya en los años 60, había una crisis de menos de 500 parejas reproductoras en Estados Unidos. Entonces, en 1972, se implementa una protección legal como no usar DDT, también se considera una de las especies en peligro de extinción y se hace protección de sus nidos y hábitat”. La estrategia logró que la situación del águila calva cambió radicalmente.

Con ayuda de programas de reproducción en cautiverio, la reintroducción en vida silvestre y la educación ambiental a la población para compartirle la importancia del águila calva, cómo funciona su ecosistema y sus modos de vida; la especie empezó a recuperarse gradualmente y para la década de los años 80, ya había decenas de miles de parejas reproductoras.

Eso fue relevante para todo el país, pues la especie tiene un tipo de alimentación que ayuda a hacer limpieza de hábitat, ¿cómo? consumiendo roedores y carne en descomposición. Además de que su presencia es un indicador ambiental, pues cuando hay contaminación, las aves fallecen por carroña alterada y tienen un bajo sistema inmunológico que repercute en la baja salud de sus huevos.

Alce de Canadá.

El alce, al igual que el águila y el jaguar, tiene una gran carga simbólica para los canadienses. “Hay una representación, hay un simbolismo muy fuerte del mamífero; las culturas indígenas lo asocian a la resistencia y adaptación al entorno”, comenta la doctora Altagracia.

Aunque no se trata del animal oficial de Canadá, sí es uno de los más icónicos, pues además de representar a la naturaleza salvaje, los bosques del norte y la identidad canadiense, son criaturas muy comunes y apreciadas, ya que cumplen un papel esencial en el ecosistema. 

Se estima que consume entre 20 y 30 kilos de plantas al día, lo que ayuda a controlar el crecimiento de arbustos y árboles jóvenes evitando la sobre vegetación en los bosques y manteniendo el equilibrio en este tipo de zonas.

Aunque globalmente su población no se encuentra en una situación crítica, su existencia está amenazada por el cambio climático y las acciones humanas que están alterando su hábitat.

“Al igual que en las otras especies, de las que hemos hablado, el alce tiene una importancia muy representativa del delicado equilibrio de nuestro planeta. El cambio climático sí puede afectarlo porque es muy sensible a los cambios de temperatura”, concluye la especialista en fauna silvestre.

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Por: Laura García Juárez. 

Sitio Fuente: Ciencia UNAM