Por qué los hechos negativos marcan más
PSICOLOGÍA.
¿Por qué recordamos más una crítica que diez elogios? ¿Por qué una noticia trágica capta más nuestra atención que un acto de bondad?
La respuesta está en lo que los científicos llaman sesgo de negatividad, un fenómeno profundamente arraigado en la evolución del cerebro humano que prioriza la información negativa sobre la positiva. Entender este mecanismo es clave para mejorar la salud mental y emocional en una era saturada de malas noticias.
El sesgo de negatividad: una herencia evolutiva.
Desde un punto de vista evolutivo, prestar más atención a los peligros que a los placeres fue una cuestión de supervivencia. Nuestros antepasados que respondían con mayor rapidez a amenazas como depredadores, peligros naturales o conflictos sociales, tenían más probabilidades de sobrevivir y reproducirse.
Este patrón de respuesta quedó profundamente grabado en el cerebro humano. Diversos estudios en neurociencia han demostrado que el sistema límbico, especialmente la amígdala —el "centro de alerta" emocional del cerebro—, responde con mayor intensidad y velocidad a estímulos negativos que a positivos.
Noticias malas, emociones fuertes.
En la vida cotidiana, este sesgo se traduce en una mayor sensibilidad a hechos negativos: una discusión con un ser querido, una mala noticia en el trabajo o incluso una crítica en redes sociales puede generar un impacto emocional más duradero que múltiples eventos positivos.
Las plataformas informativas y redes sociales amplifican este efecto. Según un estudio de 2020 publicado en Nature Human Behaviour, las noticias negativas se comparten con mayor frecuencia que las positivas, debido a su mayor capacidad de generar reacciones emocionales intensas.
Efectos en la salud mental.
El exceso de exposición a hechos negativos puede tener consecuencias reales en la salud mental. Estudios psicológicos muestran que una dieta constante de malas noticias está asociada a mayores niveles de ansiedad, depresión, estrés crónico y fatiga emocional. El cerebro, al estar en un estado de alerta constante, activa de manera sostenida el eje hipotalámico-hipofisario-adrenal (HHA), generando una sobreproducción de cortisol, la hormona del estrés.
Además, este patrón puede crear un círculo vicioso: cuanto más atentos estamos a lo negativo, más lo buscamos y más fácilmente lo interpretamos en nuestro entorno, un fenómeno conocido como atención selectiva negativa.
Cómo contrarrestar el efecto de lo negativo.
Aunque el sesgo de negatividad es natural, no es irreversible. Diversas estrategias pueden ayudar a equilibrar nuestra percepción del mundo:
- Entrenamiento en atención plena (mindfulness): reduce la reactividad emocional y mejora la capacidad de observar sin juzgar los pensamientos negativos.
- Ejercicio de gratitud: llevar un diario donde se registren cosas positivas ayuda a reentrenar al cerebro para detectar lo bueno.
- Reducción de consumo de noticias: limitar la exposición a contenidos negativos puede tener un efecto casi inmediato en el bienestar emocional.
- Reestructuración cognitiva: una técnica de la psicología cognitivo-conductual que enseña a replantear pensamientos negativos de forma más racional y constructiva.
Sitio Fuente: NCYT de Amazings