Los últimos días de Judas Iscariote, una comedia negra para resignificar la culpa

México: CULTURA / BELLAS ARTES / TEATRO.-

- El juicio sobre el escenario se puede vivir en el Teatro del Centro Cultural Helénico. 
- El texto del dramaturgo estadounidense Stephen Adly Guirgis, llega a México con una mezcla de filosofía, religión y humor negro.

- Hasta el 31 de agosto de 2025, el Teatro Helénico es elescenario de un juicio inédito.

La Secretaría de Cultura del Gobierno de México, a través del Centro Cultural Helénico, en colaboración con Casa Spanda, presenta Los últimos días de Judas Iscariote, del dramaturgo estadounidense Stephen Adly Guirgis. La puestaen escena, dirigida por Marco Vieyra y con un reconocido elenco, convoca a personajes históricos a comparecer como testigos en un proceso que combina ciencia, religión y humor negro.

El juicio del apóstol que traicionó a Jesús –uno de los pasajes más polémicos en la historia del catolicismo– se reabre en escena para confrontar a la fe, la culpa y la justicia divina desde una mirada profundamente humana, filosófica y judicial. “Yo no hice nada por lo que no pueda ser perdonado”, clama Judas frente al público. 

¿Será redención o condena? La última palabra está en las manos de los asistentes.

En un escenario convertido en un tribunal del purgatorio,llamado Esperanza, desfilan personajes históricos, científicos y religiosos que dialogan con Judas. “Es una verdadera pasarela de figuras tan disímiles como Satán, Sigmund Freud, María Magdalena o Poncio Pilato”, señaló la actriz Nailea Norvind, quien interpreta a Enriqueta Iscariote –madre de Judas– y a la Madre Teresa de Calcuta. 

Cada uno aporta una mirada distinta sobre la traición, la culpa, la redención y el perdón dirigidos al hombre que la tradición marcó como una de las figuras más infames de la historia.

Se confronta al público con interrogantes como: ¿la traición de Judas fue motivada por miedo, arrepentimiento o amor mal entendido?, ¿qué tanto nuestras culpas y contradicciones son reflejo de ese mismo dilema? En palabras del propio Satán, interpretado por Pedro de Tavira, “Ustedes solo entienden a través del miedo. Si supieran que el Infierno no tiene llave, ni siquiera se esforzarían ni tantito”.

“Para mí era importante humanizar a Judas, traerlo hacia lo cercano y entender la culpa, mi propia culpa, mi propia traición. La obra pone un dedo en la llaga, pero lo hace desde un espejo que dialoga con el espectador”, afirmó Vieyra, director de la puesta en escena.

Sebastián Silveti, productor, traductor e intérprete de Judas, explicó: “El propio autor planteó que esta obra debía ser representada por una compañía donde los actores alternen personajes. Esa energía múltiple hace que la experiencia escénica sea única, llena de contrastes y de juego actoral”.

Ganador del Premio Pulitzer en 2015 por Between Riverside and Crazy, Stephen Adly Guirgis es considerado uno de los dramaturgos más relevantes de la escena contemporánea estadounidense. Su escritura conecta con públicos diversos alrededor del mundo. The Last Days of Judas Iscariot, se estrenó en Nueva York bajo la dirección de Philip Seymour Hoffman, se consolidó como un referente internacional por su capacidad de poner en entredicho los límites entre fe, justicia y redención.

Una de las más provocadoras escenas es la comparecencia de Sigmund Freud en el estrado. El padre del psicoanálisis, interpretado por Enrique Arreola, sostiene, con autoridad clínica y sarcasmo mordaz, que Judas era un psicótico y que ningún suicida puede ser considerado plenamente responsable de sus actos. “Cualquier dios que condena a un enfermo mental no debe ser alabado de ninguna manera”, sentencia Freud, mientras ironiza sobre su propio consumo de cocaína “con fines de investigación”.

Ese mismo espíritu irreverente alcanza uno de sus momentos más intensos en el careo entre Satán y Fabiana Cunningham, la abogada defensora de Judas encarnada por Federica Rangel. Entre acusaciones directas, ironías y revelaciones personales, Satán sacude el proceso con una sentencia que cimbra un debate cruzado entre justicia y traición: “Si la desesperanza humana es más fuerte que el amor de Dios, ¿qué dice eso de él?”.

En otra de las escenas que oscilan entre lo cómico y lo reflexivo Santa Mónica irrumpe frente a Judas, lo increpa con frases que mezclan burla y reclamo, le recuerda las “treinta moneditas de plata”, lo tienta con una chela o hasta con una invitación al Olive Garden, mientras lanza un consejo callejero: “Dios aprieta, pero no ahorca”.

El montaje, que pone en juego muchos dilemas morales, reúne además a actores y actrices como Silverio Palacios, Francisco Rubio, Yessica Borroto, Luis Fernando Peña y Baruk Serna, quienes interpretan múltiples personajes con un tono dramático, irónico y profundamente humano.

La versión mexicana, que dura poco más de dos horas,cuenta con un sólido equipo creativo: Emilio Zurita en la escenografía, María Vergara en la iluminación, Ludmila Ramírez Troccoli en el vestuario y Rodrigo Castillo Filomarino en la música original, con producción ejecutiva de Omar Drioli.

Los últimos días de Judas Iscariote se presenta hasta el 31 de agosto de 2025 en el Teatro Helénico del Centro Cultural Helénico, con funciones los viernes, sábados y domingos. Avenida Revolución 1500, colonia Guadalupe Inn, alcaldía Álvaro Obregón, Ciudad de México.

Sitio Fuente: Secretaría de Cultura