¿Frío o calor? Cómo la temperatura afecta la pérdida y ganancia de peso
CUIDADO DE LA SALUD.
¿Es más fácil adelgazar en invierno o en verano? Esta pregunta ha despertado la curiosidad tanto de científicos como de personas que buscan perder peso.
Aunque tradicionalmente se ha pensado que el verano, con su calor y sudoración, es la estación ideal para adelgazar, la ciencia moderna apunta hacia una realidad más compleja y fascinante: la temperatura corporal y ambiental influye directamente en cómo quemamos calorías y almacenamos grasa.
1. El frío activa la grasa parda: el "quemador natural de calorías".
Uno de los descubrimientos más interesantes de los últimos años es el papel de la grasa parda (o grasa marrón). A diferencia de la grasa blanca, que almacena energía, la grasa parda quema calorías para generar calor. Y lo hace especialmente cuando el cuerpo está expuesto a temperaturas frías.
Cuando estamos en un entorno frío (entre 16 y 19 °C), el cuerpo activa esta grasa parda para mantener la temperatura corporal. Estudios realizados por el National Institutes of Health (NIH) han demostrado que las personas expuestas a temperaturas frías durante varias horas al día pueden aumentar su gasto calórico basal en hasta un 15%.
En resumen:
- El frío activa la termogénesis (producción de calor).
- Se queman más calorías para mantener la temperatura corporal.
- Las personas acostumbradas al frío pueden tener un metabolismo más activo.
2. ¿Y el calor? Sudar no siempre equivale a quemar grasa.
Durante el verano es habitual que pensemos que estamos adelgazando solo por sudar más. Sin embargo, el sudor no es un indicador de quema de grasa, sino un mecanismo para regular la temperatura corporal.
En ambientes calurosos, el cuerpo no necesita generar calor, por lo que la grasa parda permanece inactiva. Además, las altas temperaturas pueden reducir el apetito momentáneamente, pero también pueden provocar fatiga, disminuyendo la actividad física.
Aun así, el calor tiene algunos efectos positivos:
- Aumenta la elasticidad muscular, reduciendo el riesgo de lesiones al hacer ejercicio.
- Mejora la circulación sanguínea, favoreciendo la oxigenación celular.
Pero desde el punto de vista puramente metabólico, el calor no favorece tanto la quema de calorías como el frío controlado.
3. Temperatura, metabolismo y hábitos: la ecuación completa.
El impacto del frío o el calor sobre el peso corporal no depende solo del ambiente, sino también de factores como:
- Nivel de actividad física: hacemos más deporte en verano, pero en invierno el cuerpo gasta más energía simplemente para mantener su temperatura.
- Tipo de alimentación: en invierno solemos consumir más calorías; en verano, más frutas y platos ligeros.
- Sueño y estrés: el frío y la falta de luz solar pueden alterar los ritmos circadianos, afectando al metabolismo y al apetito.
4. ¿Entonces qué es mejor para adelgazar: frío o calor?
Desde el punto de vista de la termogénesis y el gasto energético, el frío controlado y seguro tiene más potencial para ayudar a perder peso. Exposiciones breves al frío (como duchas frías, paseos al aire libre en invierno o dormir a menor temperatura) pueden activar la grasa parda y aumentar el metabolismo.
Pero lo más efectivo sigue siendo una combinación equilibrada:
- Mantenerse activo, sin importar la estación.
- Dormir bien y mantener bajos los niveles de estrés.
- Alimentarse de forma saludable.
- Aprovechar el entorno: en invierno, usar el frío a favor del metabolismo; en verano, moverse más y comer ligero.
Sitio Fuente: NCYT de Amazings