Grandes carencias en la prevención del cáncer de cuello uterino

CIENCIAS DE LA SALUD / POLÍTICAS SANITARIAS.-

Aunque el cribado es una de las herramientas más efectivas para prevenir el cáncer de cuello uterino, su implementación sigue siendo insuficiente a escala mundial y presenta grandes desigualdades entre países.

Un estudio internacional ha actualizado las estimaciones de cobertura del cribado correspondientes a 2022 en 202 países y territorios.

Parte del equipo de investigación. Foto: IDIBELL / ICO. 

El estudio está liderado, junto con la OMS, por investigadoras de la Unidad de Infecciones y Cáncer  del Programa de Investigación en Epidemiología del Cáncer, una iniciativa conjunta del Instituto Catalán de Oncología (ICO) y el Instituto de Investigación Biomédica de Bellvitge (IDIBELL) ubicado en Hospitalet de Llobregat y que es una de las instituciones CERCA de la Generalitat de Cataluña.

El estudio aporta una de las radiografías globales más completas sobre el estado del cribado del cáncer de cuello uterino e identifica los principales retos para acelerar su implementación. Las nuevas estimaciones permiten evaluar los avances hacia el objetivo de la OMS de eliminar el cáncer de cuello uterino como problema de salud pública a lo largo de este siglo. La estrategia mundial que se busca seguir establece que, en 2030, el 70% de las mujeres deberían haberse sometido a un cribado mediante una prueba de alto rendimiento, como la prueba de detección del VPH, a los 35 años y de nuevo a los 45 años.

El cribado permite detectar lesiones que pueden evolucionar hacia un cáncer de cuello uterino y tratarlas antes de que la enfermedad se desarrolle. Sin embargo, los datos muestran que, a escala mundial, en 2022 solo el 35% de las mujeres de entre 30 y 49 años habían sido sometidas a un cribado durante los cinco años anteriores. Esto significa que únicamente una de cada tres mujeres había sido cribada en ese periodo.

Según muestra el estudio, el principal reto ya no es disponer de herramientas eficaces de prevención, sino garantizar que lleguen de forma efectiva y equitativa a toda la población, especialmente a quienes más las necesitan, y que las mujeres con resultados positivos reciban el seguimiento y tratamiento necesarios.

Además, la cobertura presentaba grandes desigualdades según el nivel de ingresos de los países. Mientras que la cobertura en los últimos cinco años era del 74% en los países de ingresos altos, en los países de ingresos bajos y medianos descendía hasta el 26%. Las diferencias también eran muy marcadas entre regiones: mientras que en Australia y Nueva Zelanda la cobertura de cribado alcanzaba el 80%, y en Europa y América del Norte se acercaba al 75%, en el África subsahariana caía hasta el 15% y en Asia central y meridional hasta el 7%.

Estas diferencias reflejan una brecha global significativa en el acceso a programas de cribado que, junto con la vacunación frente al VPH, podrían evitar millones de casos de cáncer de cuello uterino durante las próximas décadas.

La prueba de detección del VPH, una herramienta clave para prevenir la enfermedad.

Por primera vez, el estudio calcula la cobertura global del cribado basándose en la prueba de detección del VPH como prueba principal. El VPH es la causa de prácticamente todos los cánceres de cuello uterino. Por ello, la OMS prioriza el cribado basado en esta prueba, que permite identificar a las mujeres con mayor riesgo de desarrollar lesiones precancerosas y cáncer de cuello uterino.

Sin embargo, en 2022, solo el 8% de las mujeres de entre 30 y 49 años habían sido cribadas con una prueba de detección del VPH durante los cinco años anteriores. La cobertura era del 32% en los países de ingresos altos y de tan solo el 2% en los países de ingresos medianos y algunos de ingresos bajos, mientras que en otros países de ingresos bajos era prácticamente inexistente.

Aunque cada vez más países recomiendan la prueba de detección del VPH como método principal de cribado, su implementación sigue siendo desigual. En 2025, 92 países ya recomendaban este método, pero solo 20 lo habían implementado completamente en 2022. Los datos ponen de manifiesto que disponer de recomendaciones no garantiza, por sí solo, que el cribado se aplique de forma efectiva y llegue a toda la población.

Avanzando hacia la eliminación del cáncer de cuello uterino.

La OMS ha fijado como objetivo alcanzar, como mínimo, un 70% de cobertura de cribado con una prueba de alto rendimiento. Sin embargo, los resultados indican que es necesario acelerar la implementación de programas de cribado para lograr esta meta, especialmente en los países de ingresos bajos y medianos, donde se concentra la mayor parte de los casos y las muertes por cáncer de cuello uterino.

Para Beatriz Serrano y Laia Bruni, investigadoras del Programa de Investigación en Epidemiología del Cáncer del ICO-IDIBELL y coautoras del estudio, “no basta con disponer de recomendaciones de cribado; es necesario garantizar que los programas lleguen realmente a la población y que sean accesibles, especialmente en los países con menos recursos”. En este sentido, añaden que “la ampliación del cribado basado en la prueba de detección del VPH, junto con la vacunación frente al VPH y el acceso al tratamiento, será esencial para avanzar hacia la eliminación del cáncer de cuello uterino como problema de salud pública”.

El estudio se titula “2022 WHO estimates for overall and human papillomavirus test-based cervical cancer screening coverage worldwide: a review and synthetic analysis”. Y se ha publicado en la revista académica The Lancet Global Health. (Fuente: IDIBELL / ICO)

Sitio Fuente: NCYT de Amazings