La verdad sobre la bomba atómica de Hitler
CIENCIAS EXACTAS: FÍSICA NUCLEAR E HISTORIA.
Un estudio reciente aclara dudas sobre el proyecto de la Alemania nazi para crear una bomba atómica y contradice suposiciones bastante aceptadas.
Un cubo de uranio del proyecto de la Alemania nazi para crear una bomba atómica. Foto: John T. Consoli / University of Maryland, College Park.
En la Segunda Guerra Mundial, el ultrasecreto proyecto Manhattan del gobierno de Estados Unidos no tenía como única meta construir una bomba atómica; debía lograrlo antes de que la Alemania nazi completase la suya.
El equivalente alemán al proyecto Manhattan era el Uranprojekt (Proyecto Uranio) y de haber tenido éxito antes que su rival estadounidense, el curso de la Segunda Guerra Mundial habría podido ser radicalmente distinto al que conocemos.
Una vía para fabricar una bomba atómica es construir un reactor nuclear para que este produzca material fisionable. Sin embargo, nunca ha estado del todo claro cuán cerca estuvo el Uranprojekt de crear su propio reactor nuclear.
El último prototipo de reactor nuclear del tercer Reich, el B8, utilizó agua pesada como moderador de neutrones. La única fuente de agua pesada en ese momento era la central hidroeléctrica de Vemork, Noruega, que estuvo controlada por Alemania desde abril de 1940 hasta su destrucción por los bombardeos aliados en noviembre de 1944.
El célebre físico Werner Heisenberg, que fue puesto por el gobierno alemán a dirigir el Uranprojekt, aunque él no veía con buenos ojos que ese poder destructivo del átomo estuviera en manos del Tercer Reich y diera a este la oportunidad de dominar el mundo, declaró en su día que el reactor B8 estaba a punto de iniciar una reacción nuclear autosostenida en cadena cuando las fuerzas estadounidenses lo encontraron y lo desmantelaron en 1945.
En un nuevo estudio, unos expertos han buscado detenidamente pruebas de la veracidad o de la falsedad de esa afirmación de Heisenberg.
El equipo que ha llevado a cabo el estudio lo integran, entre otros, Timothy Koeth, de la Universidad de Maryland, y Patrick Park, de la Universidad de Columbia en Nueva York, ambas instituciones en Estados Unidos.
Koeth, Park y sus colegas analizan dos cubos de uranio natural del Uranprojekt, así como registros históricos, informes técnicos, correspondencia y otros materiales de archivo.
Después de un análisis minucioso de los datos extraídos de todas estas fuentes, han llegado a la conclusión de que para iniciar la reacción nuclear autosostenida en cadena (alcanzar el estado crítico), el B8 habría necesitado el doble de uranio del que tenía y el doble de agua pesada de la que produjo la citada central hidroeléctrica durante toda la Segunda Guerra Mundial.
El grafito disponible en las zonas controladas por el Tercer Reich no habría sido un moderador sustituto adecuado.
Según los autores del nuevo estudio, teniendo en cuenta el diseño que estaban usando los científicos alemanes, resulta obvio que no poseían los materiales necesarios para construir una bomba atómica que funcionara.
El estudio se titula “Nuclear archaeology reassesses Heisenberg’s last reactor experiment”. Y se ha publicado en la revista académica PNAS Nexus.
Por: Redacción.
Sitio Fuente: NCYT de Amazings