Una geóloga encuentra una extraña “piedra” en un arroyo de California: era el molar intacto de un mastodonte de hace más de 10.000 años

CIENCIAS DE LA TIERRA / GEOLOGÍA / CIENCIAS DE LA VIDA / PALEONTOLOGÍA.-

Una inspección para recuperar el hábitat de una especie amenazada ha sacado a la luz un extraordinario molar de 'Mammut pacificus' conservado durante miles de años en un arroyo de California.

Encuentran en California un enorme diente de mastodonte de hace más de 10.000 años en un lugar inesperado. Recreación artística. Foto: ChatGPT-4o/Christian Pérez.

Un objeto de aspecto extraño sobresalía entre el agua y las piedras de un arroyo del condado de San Mateo, en California. A primera vista, nada indicaba que aquella pieza irregular pudiera tener miles de años. Mucho menos que perteneciera a uno de los grandes mamíferos que recorrieron el oeste de Norteamérica durante la última Edad de Hielo.

El descubrimiento se produjo durante unos trabajos que, en realidad, perseguían un objetivo completamente diferente. La geomorfóloga Brigid Lynch, de Balance Hydrologics, inspeccionaba el terreno como parte de un proyecto de mejora del hábitat de la amenazada rana de patas rojas de California cuando reparó en aquella forma que emergía parcialmente del lecho del arroyo.

Lynch fotografió el objeto y posteriormente realizó una búsqueda inversa de imágenes. Los resultados apuntaban hacia una posibilidad bastante más extraordinaria de lo que había imaginado: aquello se parecía mucho a un diente de mastodonte. La intervención posterior de especialistas confirmó la sospecha. Se trataba de un molar prácticamente completo de un mastodonte del Pacífico (Mammut pacificus).

El fósil apareció en terrenos protegidos por el Midpeninsula Regional Open Space District, organismo que gestiona decenas de miles de acres de espacios naturales en el área de la bahía de San Francisco. Su excelente estado de conservación ha convertido una inspección ambiental rutinaria en una inesperada ventana al pasado remoto de California.

Un molar excepcionalmente bien conservado.

No es únicamente la especie lo que ha llamado la atención de los paleontólogos. El diente se encuentra extraordinariamente completo, algo especialmente relevante en una región donde los restos de mastodontes del Pacífico no aparecen con tanta frecuencia como en otras zonas de California.

El paleontólogo Wayne Thompson, de Pacific Paleontology, identificó el fósil como un molar de un ejemplar adulto. Según la información difundida tras el descubrimiento, el animal podría haber tenido aproximadamente entre 35 y 40 años. El buen estado de la pieza abre además una posibilidad sugerente: que otros restos del mismo individuo permanezcan todavía en las proximidades.

El agua también explica parte de la cautela con la que se recuperó el fósil. Los restos que han permanecido durante largos periodos en ambientes saturados pueden deteriorarse después de ser extraídos si pierden humedad demasiado deprisa. Por esta razón, tras su recuperación, el molar se conservó temporalmente en agua procedente del propio arroyo.-

La pieza terminó siendo donada a la Escuela de Sostenibilidad Doerr de la Universidad de Stanford. Allí será sometida a nuevos análisis y a un escaneado tridimensional. Los investigadores también pretenden obtener una datación que permita precisar cuándo vivió el animal al que perteneció el diente. Por ahora, el fósil se sitúa en el tramo final del Pleistoceno y tendría más de 10.000 años.

La pieza fue localizada por una geóloga mientras realizaba trabajos de campo relacionados con un proyecto de conservación ambiental. Foto: Balance Hydrologics

"La excepcional conservación del molar plantea la posibilidad de que todavía existan restos del cráneo en las proximidades".

El mastodonte que habitó el oeste de Norteamérica.

El nombre Mammut pacificus es relativamente reciente para la ciencia. La especie fue reconocida formalmente en 2019, después de que los investigadores detectaran diferencias anatómicas suficientes respecto al mastodonte americano (Mammut americanum). Entre sus características se encuentran unos dientes más estrechos, huesos de las extremidades más robustos y determinadas diferencias relacionadas con los colmillos.

Los mastodontes podían recordar superficialmente a los mamuts, pero ambos animales estaban adaptados a formas distintas de alimentación. Mientras los mamuts consumían principalmente hierbas, los mastodontes estaban especializados en ramonear vegetación. Hojas, brotes, pequeñas ramas y frutos formaban parte de una dieta que dejó su huella en unos molares muy característicos, provistos de grandes cúspides capaces de triturar materiales vegetales.

La distribución conocida del mastodonte del Pacífico comprendía territorios que actualmente corresponden a California y Oregón, además de zonas del oeste de Estados Unidos y partes de México. El ejemplar de San Mateo se incorpora ahora al registro fósil que permite reconstruir hasta dónde llegaron estas poblaciones.-

El fósil recuperado del arroyo correspondía a un molar superior izquierdo de un mastodonte del Pacífico. Ilustración de Haley Grunloh

Durante el Pleistoceno, el paisaje californiano habría resultado al mismo tiempo familiar y profundamente extraño para un observador actual. Junto a animales que todavía existen, como coyotes, zorros grises o determinadas aves, caminaban mamuts colombinos, camellos occidentales y enormes perezosos terrestres de Jefferson. Grandes depredadores hoy desaparecidos completaban aquellos ecosistemas.

"El animal al que perteneció el molar podría haber alcanzado entre 35 y 40 años de edad".

Una pieza del rompecabezas de la Edad de Hielo.

Los mastodontes desaparecieron aproximadamente hace 11.700 años, coincidiendo con el final del Pleistoceno y con la extinción de numerosos representantes de la megafauna norteamericana. Precisar la antigüedad del nuevo molar podría ayudar a situar al individuo dentro de esa etapa de enormes transformaciones ambientales y ecológicas.

El interés científico del hallazgo reside precisamente en su contexto. Un fósil no solo identifica a un animal desaparecido. Su ubicación puede proporcionar información sobre la distribución de una especie, mientras que su antigüedad permite reconstruir cuándo ocupó una determinada región. Si aparecieran más restos asociados al molar, las posibilidades de investigación aumentarían considerablemente.-

El excelente estado de conservación del molar hace pensar a los especialistas que podrían existir restos del cráneo del animal en las proximidades. Foto: Balance Hydrologics

También existe una curiosa conexión entre pasado y presente. El diente apareció mientras los investigadores estudiaban un ecosistema para favorecer la conservación de una especie amenazada. Miles de años antes, aquel mismo territorio formaba parte del mundo de unos grandes mamíferos que acabarían desapareciendo para siempre.

Stanford pretende realizar además una reproducción tridimensional del fósil destinada a actividades educativas y de divulgación. El original quedará así disponible para su estudio mientras una réplica permitirá mostrar al público una pieza que, hasta hace muy poco, permanecía oculta a simple vista en el fondo de un arroyo.

Por: Christian Pérez. Redactor especializado en divulgación científica e histórica.

Sitio Fuente: MuyInteresante