¿Ser madre afecta más a la salud que ser padre?
CIENCIAS DE LA SALUD.
Tener hijos e hijas marca un antes y un después en la vida de las personas. Es un acontecimiento que implica importantes cambios biológicos, psicológicos y sociales.
Sin embargo, al margen de los efectos inherentes al embarazo y al parto, ¿deja en el padre una huella de igual magnitud que en la madre? En un nuevo estudio, se ha buscado la respuesta a esta pregunta.
Anna Barbuscia. Foto: EHU.
El estudio lo ha llevado a cabo un equipo encabezado por Anna Barbuscia, de la Universidad del País Vasco (UPV/EHU).
En el estudio se analizó la relación de la maternidad y la de la paternidad con distintos indicadores de salud, como el bienestar psicológico y la percepción del estado de salud, así como con hábitos como la actividad física, el consumo de alcohol y el tabaquismo. Además, se evaluó si la cantidad y la edad de los hijos e hijas influyen en estos indicadores.
“Se observa que, en los hombres, ni el hecho de ser padres ni las características familiares modifican los indicadores de salud. Todos los parámetros se mantienen prácticamente igual”, resume Barbuscia.
En las mujeres, sin embargo, los resultados muestran un patrón diferente. La edad y el número de descendientes sí que se asocian a cambios de salud.
Entre otras cosas, el estudio confirma que, en general, las mujeres realizan menos actividad física regular que los hombres y que la brecha aumenta cuando tienen hijos e hijas.
“Solo el 16% de las madres con niños y niñas pequeñas practica ejercicio de forma habitual, frente al 30% de las mujeres sin descendencia. En los hombres, en cambio, de nuevo, apenas se observan diferencias entre quienes son padres y quienes no”, destaca Barbuscia. “Todo apunta a que la maternidad reduce el tiempo disponible para el cuidado personal, y eso repercute en un hábito tan importante para la salud como la actividad física”.
La corresponsabilidad, cuestión de salud.
A juicio de la investigadora de la EHU, estos resultados deberían tenerse en cuenta tanto en el diseño de las políticas familiares como en la planificación de los servicios sanitarios. “No es suficiente con facilitar la conciliación entre el empleo y la familia. También es necesario garantizar que las madres dispongan de tiempo para cuidar de su propia salud y bienestar. Invertir en ese tiempo es invertir en salud».
Barbuscia añade que una mayor corresponsabilidad entre madres y padres contribuiría a reducir las desigualdades observadas. “Si queremos construir familias saludables y favorecer la natalidad, empecemos porque la crianza no siga teniendo un impacto tan desigual sobre mujeres y hombres”.
Anna Barbuscia es investigadora contratada por la Fundación Vasca para la Ciencia (Ikerbasque) desde el 2022 y forma parte de OPIK, el Grupo de Investigación en Determinantes Sociales de la Salud y Cambio Demográfico, de la EHU. Es doctora en sociología y licenciada en economía del desarrollo. Su campo de investigación se centra en los efectos de la fecundidad sobre la salud.
En el estudio también han trabajado Roberta Rutigliano, Amaia Bacigalupe de la Hera y Unai Martín Roncero.
El estudio se titula “Gender inequalities in the association between parenthood and health”. Y se ha publicado en la revista académica Journal of Family Studies. (Fuente: EHU).
Sitio Fuente: NCYT de Amazings