Productos de limpieza perfumados que crean una contaminación inadvertida del aire

CUIDADO DE LA SALUD / CONTAMINACIÓN.-

¿Cómo huele una habitación limpia? Mucha gente diría que a flores, a pino o a cítricos, porque estas fragancias están presentes en los productos de limpieza.

Un equipo de investigación ha descubierto que los compuestos aromáticos de muchos productos de limpieza, tanto convencionales como de origen botánico, reaccionan con rapidez en el aire, formando nanopartículas que pueden penetrar profundamente en los pulmones si se inhalan. Para reducir la exposición a esta contaminación invisible, el equipo sugiere usar productos sin perfume, hacer funcionar ventiladores de escape y evitar los dispositivos generadores de ozono mientras se limpia.

La limpieza de la encimera dentro de la vivienda de prueba reveló que los productos perfumados producían grandes cantidades de nanopartículas en el aire en unos minutos. Foto: Brian Magnuson

El estudio lo ha realizado un equipo integrado, entre otros, por Brandon Boor y Nusrat Jung, de la Universidad Purdue en Estados Unidos.

Los investigadores han presentado los resultados de este estudio, titulado “Indoor atmospheric nanoparticle formation from scented cleaning products”, en un simposio cuyo título traducido es “Espacios interiores saludables: un puente entre el microbioma y la química”, y que ha contado con el trabajo de organización de la Sociedad Estadounidense de Química (American Chemical Society, ACS).

“Es importante señalar que la limpieza elimina los virus y las bacterias de las superficies, pero también puede generar contaminación invisible del aire. No hay polvo ni humo visible en el aire, pero estas partículas se están formando”, recalca Brandon Boor.

“Demostramos que las reacciones de ozono en interiores con fragancias de limpieza producen nanopartículas que transportan una dosis respiratoria comparable o superior a lo que experimentaría la persona si estuviera expuesta al aire del exterior en algún punto de una carretera concurrida”, explica Boor, profesor de ingeniería civil y de construcción de la Universidad Purdue en Estados Unidos, quien está especializado en investigar la calidad del aire en interiores. “Las partículas son diferentes en cuanto a su composición, pero la dosis total puede ser mayor. No se ve humo, polvo ni neblina en el aire. Y es fácil pensar que como el aire huele muy bien, eso significa que debe estar limpio”.

Boor y su colega Nusrat Jung comenzaron a estudiar el impacto de productos de limpieza y desinfectantes químicos en entornos interiores durante la pandemia de COVID-19. En aquel trabajo, observaron que muchos de estos productos están muy perfumados. “Eso suele ser para crear un agradable aroma en el espacio interior”, indica Boor. “Sin embargo, el aire limpio no debería oler a frutas cítricas altamente concentradas. En realidad, no debería oler a nada”.

En investigaciones previas, se determinó que los terpenos emitidos por vegetales, como el pineno de los pinos, reaccionan con el ozono para crear nanopartículas en el aire. Las nanopartículas se agrupan y, con el tiempo, crecen lo suficiente como para actuar como núcleos de condensación de las nubes. No obstante, en los bosques, los niveles de terpeno son relativamente bajos, por lo que la formación de partículas se produce de forma lenta.

El uso de productos perfumados en interiores libera terpenos a medida que los compuestos de fragancia se evaporan de las superficies o de las gotas pulverizadas. Los terpenos comunes en líquidos de limpieza incluyen pineno, limoneno (limón), timol (tomillo) y linalool (lavanda), y en concentraciones mucho más altas que las que se encuentran de manera natural en el exterior. En consecuencia, los niveles de terpenos aerotransportados durante la limpieza pueden alcanzar entre decenas y cientos de veces los encontrados en un bosque, señala Boor.

Para estudiar qué sucede en el proceso de limpieza rutinaria, los investigadores probaron los productos convencionales perfumados en forma líquida, en aerosol e incluso en toallitas desinfectantes, que contienen productos botánicos, Las pruebas se efectuaron en una casa modelo preparada especialmente para ello en el campus de la Universidad Purdue. La casita tiene una cocina funcional, pavimento de madera y un cuarto de baño. Los investigadores descubrieron que la misma química que forma nanopartículas en el exterior se genera en el interior en concentraciones más rápidas y más altas, lo que tiene importantes consecuencias para la salud humana.

Actividades como fregar, rociar encimeras y limpiar superficies con productos perfumados formaron miles de millones e incluso billones de partículas, dependiendo del producto utilizado. La mayoría de las partículas, calificables de nanopartículas o partículas ultrafinas, tenían entre 1 y 30 nanómetros de diámetro, un rango de tamaño que a menudo pasa desapercibido para los monitores de calidad del aire domésticos. Cuando se hizo un seguimiento de las partículas, los investigadores observaron que la limpieza de rutina puede generar contaminación de partículas ultrafinas a niveles mayores que los que se dan al aire libre. Esto plantea posibles riesgos para la salud porque las partículas ultrafinas son lo suficientemente pequeñas como para depositarse en todas las vías respiratorias y a gran profundidad en los pulmones. Allí, pueden contribuir a la irritación e inflamación del sistema respiratorio, o pueden llegar al torrente sanguíneo.

Lo más sorprendente para los investigadores fue la rapidez con la que se formaron y crecieron las partículas, ya que fue en cuestión de minutos. “Para cuando una persona acaba de limpiar un espacio interior, ya se han formado muchas nanopartículas y ya las ha inhalado”, agrega Boor.

Más recientemente, Boor y Ernest Blatchley, profesor en la Universidad Purdue, descubrieron que desinfectar el aire con lámparas germicidas de ultravioleta lejano (UV-C) y al mismo tiempo limpiar superficies con productos perfumados crea un ambiente propicio para formar nanopartículas. En efecto, las lámparas interactúan con el oxígeno en el aire y generan ozono, elevando los niveles de ozono en la pequeña casa a alrededor de entre 20 y 40 partes por mil millones, niveles comparables, aunque algo inferiores, a los del exterior en el momento de los experimentos. La combinación de niveles elevados de ozono y elevadas concentraciones de terpenos provocó una formación de partículas aún más intensa en la pequeña casa, lo que genera posibles riesgos por inhalación.

Boor matiza que no busca alarmar a la gente sino simplemente que tomen mejores decisiones al limpiar, y de hecho aconseja poner en práctica varias medidas que las personas pueden adoptar fácilmente para reducir su exposición mientras limpian:

- Elija productos con bajo contenido de fragancia o sin fragancia.
- Evite aplicar varios productos perfumados en la misma sesión de limpieza.
- Haga funcionar ventiladores de escape o abra ventanas para ventilar la habitación.
- No limpie al mismo tiempo superficies con productos perfumados mientras utiliza dispositivos generadores de ozono, como lámparas UV-C.

“Es importante señalar que la limpieza elimina los virus y las bacterias de las superficies, pero también puede generar contaminación invisible del aire”, reitera Boor. “No hay polvo ni humo visible en el aire, pero estas partículas se están formando”. (Fuente: American Chemical Society)

Sitio Fuente: NCYT de Amazings