Bitcoin encuentra un salvavidas frente a los ordenadores cuántico
CIBERSEGURIDAD / TECNOLOGÍA.
Concretan la primera transacción de criptomonedas resistente a la computación cuántica minada.
Bitcoin prueba una nueva protección contra la futura amenaza cuántica. / Crédito: Jievani Weerasinghe en Unsplash.
Una transacción diseñada para resistir futuros ataques desde ordenadores cuánticos ha sido incluída en la cadena de bloques de Bitcoin, un avance que abre una posible vía para proteger a las criptomonedas antes de que esta tecnología sea capaz de romper parte de la criptografía que las hace inmunes.
Bitcoin acaba de dar un importante primer paso para afrontar uno de los riesgos tecnológicos que más preocupan a largo plazo: la llegada de ordenadores cuánticos capaces de destruir parte de la criptografía que hoy protege la red. El 26 de agosto de 2026, una transacción diseñada para resistir este tipo de ataques fue incluida en la red principal de Bitcoin. Lo más relevante es que se hizo sin modificar las reglas de consenso del sistema, según informa Gizmodo.
La demostración fue realizada por Avihu Levy, investigador de StarkWare, mediante un sistema denominado Quantum-Safe Bitcoin (QSB). Su objetivo no es sustituir de golpe la criptografía de Bitcoin, sino demostrar que ya es posible mover fondos a una estructura de almacenamiento pensada para seguir siendo segura incluso frente a un ordenador cuántico suficientemente potente.
El funcionamiento del sistema y cómo podría corromperse.
Para entender por qué importa esta primera operación protegida, hay que empezar por comprender cómo funciona Bitcoin. La red utiliza firmas digitales para demostrar que quien intenta mover dinero es realmente su propietario. Gran parte de esa seguridad se basa en la criptografía de curvas elípticas, utilizada en sistemas como ECDSA y, en Bitcoin moderno, también en las firmas Schnorr.
El problema es que un ordenador cuántico capaz de ejecutar el algoritmo indicado a gran escala podría resolver determinados problemas matemáticos que hoy se consideran extremadamente difíciles. En ese escenario, un atacante podría llegar a obtener una clave privada a partir de una clave pública expuesta y, con ella, intentar gastar bitcoins ajenos.
En la actualidad, esos equipos todavía no tienen, en la práctica, la capacidad necesaria para ejecutar un ataque de este tipo contra las claves utilizadas por Bitcoin. Pero el riesgo obliga a prepararse con antelación. El NIST, el organismo estadounidense encargado de buena parte de la estandarización criptográfica, ya ha aprobado algoritmos de criptografía poscuántica y recomienda comenzar la transición antes de que los ordenadores cuánticos representen una amenaza real.
Diferencias de tiempos y tecnologías.
En Bitcoin, además, existe un problema especialmente delicado: las monedas antiguas cuyas claves públicas ya han quedado expuestas. Se estima que unos 6,04 millones de bitcoins, alrededor del 30,2 % de la oferta emitida, estaban en esa situación. Si alguna vez llegara el llamado “Q-day”, el momento en que un ordenador cuántico fuese capaz de romper estas protecciones, esos fondos podrían convertirse en un objetivo especialmente atractivo.
Según informa StarkWare, la propuesta de Levy intenta sortear la necesidad de cambiar el protocolo de Bitcoin utilizando las herramientas que ya existen dentro de su lenguaje de scripts. En lugar de confiar la seguridad a una firma basada en curvas elípticas, el método utiliza construcciones basadas en funciones hash y firmas de un solo uso. La idea, simplificada, es sustituir un candado matemático que un ordenador cuántico podría llegar a abrir por otro cuya seguridad depende de la dificultad de invertir una función hash.
Primera transacción de Bitcoin resistente a los ordenadores cuánticos. / Crédito: Kanchanara en Unsplash.
El problema del uso de recursos informáticos.
Sin embargo, generar una transacción QSB exige una cantidad considerable de cálculo fuera de la cadena. El trabajo original estimaba un coste de entre decenas y unos cientos de dólares en potencia de GPU, muy por encima del coste habitual de preparar una transferencia de Bitcoin. Por eso, sus propios autores plantean la técnica más como un mecanismo de emergencia que como una forma normal de pagar un café o enviar dinero.
También existe otro riesgo: el momento de la migración. Si un ordenador cuántico plenamente operativo ya estuviera disponible, trasladar bitcoins desde una dirección vulnerable a una dirección resistente podría convertirse en una carrera contra el atacante. Al emitir la transacción pueden quedar expuestos datos suficientes para que un adversario intente interceptar el movimiento antes de que quede confirmado. La protección, por lo tanto, es mucho más útil si se aplica antes de que llegue una amenaza cuántica real.
Una alternativa disponible.
Es importante destacar que esta primera transacción no supone que Bitcoin ya se ha vuelto automáticamente inmune a los ordenadores cuánticos. Lo que se ha demostrado es que existe una vía experimental para poner determinados bitcoins a salvo, sin esperar a que toda la red apruebe una modificación de protocolo.
Bitcoin tendrá que decidir todavía cómo afrontar la transición a largo plazo, qué sistemas criptográficos adoptar y qué hacer con las monedas que permanezcan en formatos vulnerables. Pero la demostración de StarkWare cambia la conversación: la amenaza cuántica deja de ser únicamente un problema teórico y empieza a tener herramientas prácticas de defensa. El salvavidas ya permite flotar en aguas profundas: la cuestión ahora es cuándo decidirá Bitcoin que ha llegado el momento de utilizarlo.
Por: Pablo Javier Piacente / T21.
Sitio Fuente: Levante / Tendencias21