Contextos diferentes, aspiraciones comunes: por qué la educación superior es el punto en común de los jóvenes y los estudiantes
UNESCO.
Con motivo del Día Internacional de la Juventud, dos jóvenes de distintos rincones del mundo comparten lo que significa para su futuro el acceso a la educación superior.
Dean Drobot / Canva.
Cada 12 de agosto, el Día Internacional de la Juventud nos invita a escuchar a los jóvenes y a los estudiantes. El tema de este año, «Contextos diferentes, aspiraciones comunes», nos recuerda que, aunque la realidad cotidiana de los jóvenes y los estudiantes de un pueblo costero, una localidad sin litoral o un pequeño Estado insular pueda parecer totalmente diferente, sus esperanzas coinciden: dignidad, oportunidades, participación significativa y un futuro sostenible.
La conmemoración de 2026 presta especial atención a los jóvenes y estudiantes de los países menos adelantados, los países en desarrollo sin litoral y los pequeños Estados insulares en desarrollo, que a menudo se enfrentan a retos superpuestos como la pobreza, el cambio climático, el aislamiento geográfico y el acceso desigual a la tecnología, pero que, a pesar de ello, siguen liderando con resiliencia e innovación.
En UNESCO IESALC, lo vemos cada día en los estudiantes, investigadores y jóvenes profesionales con los que trabajamos. La educación superior es el lugar donde se dan cita «contextos diferentes» y «aspiraciones comunes». Es el espacio en el que tanto un estudiante de una comunidad costera como uno de una capital sin salida al mar pueden encontrar las herramientas para forjar su futuro: puntos de partida diferentes, pero la misma convicción de que el aprendizaje cambia lo que es posible.
Las cifras reflejan solo una parte de la realidad. La matriculación mundial en la educación superior se ha más que duplicado en las últimas dos décadas, hasta alcanzar casi 269 millones de estudiantes en 2024. Sin embargo, el acceso sigue siendo muy desigual: mientras que las tasas de matriculación se acercan al 80 % en algunas regiones, en otras caen hasta aproximadamente el 9 %. El acceso de los refugiados a la educación superior se ha multiplicado por nueve desde 2019, pero sigue estando muy por debajo de la media mundial.
Estas brechas son precisamente la razón por la que la misión del IESALC —promover una educación superior inclusiva, equitativa y de calidad— no es un objetivo abstracto. Es la diferencia entre que las aspiraciones de los jóvenes y los estudiantes sigan siendo un sueño o se conviertan en un plan.
Con motivo del Día de la Juventud, hemos preguntado a dos jóvenes qué significa la educación superior para su futuro. Matilde Ideias, procedente de una comunidad costera de Portugal, reflexiona sobre cómo sus estudios le han ayudado a vincular la ciencia con los conocimientos de la comunidad para hacer frente a retos como el cambio climático y la pérdida de biodiversidad en su entorno más cercano. Ricardo Delgado Lander, de Venezuela, aborda una cuestión más universal: qué significa tener acceso a la educación superior para el futuro que quiere construir, sea cual sea su punto de partida. Dos contextos diferentes. Una aspiración compartida.
Sus puntos de vista reflejan a la perfección el sentido del tema de este año. La educación superior no borra los diferentes contextos de los que proceden los jóvenes y los estudiantes: les dota de las herramientas necesarias para responder a esos contextos con conocimientos, innovación y capacidad de acción. Ese es el compromiso del IESALC: una educación superior para el pueblo, que siga ampliando el acceso como un auténtico motor de oportunidades, sea cual sea el punto de partida de los jóvenes y los estudiantes.
Mire el vídeo completo para escuchar a Matilde y Ricardo contarlo con sus propias palabras: un minuto que resume por qué la educación superior es importante para los jóvenes y los estudiantes de todo el mundo, en cualquier contexto.
El Día Internacional de la Juventud 2026 reconoce que, si bien las vidas de los jóvenes están condicionadas por diversas realidades nacionales y locales, sus aspiraciones son notablemente similares. En todos los países y comunidades, los jóvenes buscan dignidad, oportunidades, una participación significativa, trabajo decente, educación de calidad y un futuro sostenible.
El tema de este año presta especial atención a los jóvenes que viven en los países menos adelantados (PMA), los países en desarrollo sin litoral (PDSL) y los pequeños Estados insulares en desarrollo (PEID), los cuales se enfrentan a desafíos relacionados con la pobreza, el cambio climático, el aislamiento geográfico, las oportunidades económicas limitadas y el acceso desigual a las tecnologías digitales. Al mismo tiempo, estos jóvenes siguen demostrando resiliencia, liderazgo e innovación a la hora de impulsar el desarrollo sostenible en sus comunidades y más allá de ellas.
Sitio Fuente: UNESCO