Las sustancias químicas del agua potable podrían aumentar el riesgo de cáncer de útero
CIENCIAS DE LA SALUD / ONCOLOGÍA.
Una investigacion detecta una asociación entre subproductos de la desinfección del agua y más casos de cáncer de endometrio.
Las mujeres que viven en zonas con los niveles más altos de subproductos de la desinfección del agua tienen tasas más altas de cáncer de útero. / Crédito: Pexels.
Un estudio observacional realizado en California sugiere que la exposición prolongada a ciertos subproductos químicos presentes en el agua potable podría estar relacionada con un mayor riesgo de cáncer de útero. La investigación no demuestra causalidad, pero sí abre una nueva línea de preocupación sobre la calidad del agua del grifo.
La investigación, publicada en la revista JAMA Network Open, siguió durante casi dos décadas a 53.100 mujeres educadoras de California y detectó vínculos estadísticos entre ciertos contaminantes del agua y varios subtipos de este tumor. Los autores subrayan, sin embargo, que sus resultados muestran una asociación y no demuestran causalidad.
Según pública Medical Xpress, el hallazgo resulta relevante porque el cáncer de útero es el cáncer ginecológico más diagnosticado en Estados Unidos y su incidencia ha ido en aumento en los últimos años, también a escala internacional.
Además, la carga de la enfermedad no es uniforme: las mujeres negras presentan más diagnósticos en fases avanzadas y mayor mortalidad que las mujeres blancas, y que también existen variaciones geográficas llamativas en las tasas de la enfermedad.
Casi un 20 % más de riesgo.
Para explorar ese posible vínculo, los investigadores utilizaron la cohorte California Teachers Study, una base prospectiva de profesoras y administradoras públicas. Seleccionaron a mujeres sin cáncer previo ni histerectomía al inicio, y las siguieron desde 1995-1996 hasta el 31 de diciembre de 2020.
A partir de los historiales de domicilio y de registros públicos de calidad del agua, estimaron la exposición media a 15 años de diversos contaminantes regulados: trihalometanos (THM), ácidos haloacéticos (HAA), nitrato, arsénico y uranio.
Durante el seguimiento, 1.038 participantes desarrollaron cáncer de útero. El análisis encontró que los niveles más altos de THM totales se asociaban con un riesgo superior de cáncer de útero, alrededor de un 18 % más de riesgo que en los grupos con menor exposición.
Una relación evidente.
La asociación fue más clara para los tumores endometrioides, que representan más del 95 % de los casos de cáncer de útero, mientras que otros subtipos mostraron patrones distintos.
Dentro de esa familia de compuestos, el estudio señaló especialmente al cloroformo y a otros THM concretos como principales contribuyentes a la señal observada. Además, los niveles más altos de HAA totales se asociaron con un riesgo casi duplicado de tumores no endometrioides, un grupo menos frecuente pero más agresivo.
Los subproductos químicos del agua potable están bajo la lupa por su posible relación con el cáncer de útero. / Crédito: Swanky Fella en Unsplash.
Cómo reducir subproductos potencialmente peligrosos.
En cambio, los investigadores no hallaron asociaciones relevantes con nitrato, arsénico ni uranio, lo que sugiere que el foco del problema podría estar en los subproductos generados durante la desinfección del agua.
Los científicos recuerdan que el agua potable es una de las fuentes de exposición a contaminantes más extendidas y que la desinfección, aunque esencial para evitar infecciones, puede generar compuestos secundarios como los THM y los HAA. Además, las mayores asociaciones se observaron incluso cuando los niveles de THM estaban dentro de los límites legales vigentes en Estados Unidos.
Ese matiz es importante: el estudio no cuestiona la necesidad de desinfectar el agua, sino que abre la puerta a revisar cómo reducir subproductos potencialmente dañinos sin comprometer la seguridad microbiológica.
Afinar procesos de tratamiento del agua potable.
En sus conclusiones, los investigadores afirman que sus resultados son consistentes con un trabajo previo realizado en el Medio Oeste de Estados Unidos y que refuerza la idea de que ciertos contaminantes del agua podrían actuar como factores de riesgo modificables para un cáncer ginecológico frecuente.
Sin embargo, hacen falta más estudios para confirmar el vínculo y entender mejor qué niveles, combinaciones y ventanas de exposición podrían ser más relevantes.
En un contexto de aumento de la incidencia del cáncer de útero, la investigación apunta a un frente de prevención específico: la calidad química del agua potable. Si futuras investigaciones corroboran esta relación, los sistemas de abastecimiento podrían verse obligados a afinar sus procesos de tratamiento para proteger a la población sin crear riesgos añadidos.
Por: Redacción T21.
Sitio Fuente: Levante / Tendencias21