La segunda oleada cuántica: el fin de la encriptación de Internet previsto para 2029
INTERNET.
La física cuántica va más allá de la teoría para iniciar una segunda oleada de aplicaciones prácticas que cambiarán nuestro mundo.
El Studio Above&Below presenta Quantum Lens, una obra inmersiva de realidad mixta que explora las tecnologías cuánticas a través del entrelazamiento, la probabilidad cuántica y el efecto túnel. / Javier Arias.
En menos de tres años, la computación cuántica podría romper la encriptación global de Internet. Una nueva exposición en Madrid explora cómo esta segunda revolución tecnológica ya está transformando la geopolítica, la ciencia y nuestra comprensión del universo.
Revolución Cuántica es una exposición comisariada por Fundación Telefónica y la doctora en Información y Óptica Cuántica, Sonia Fernández-Vidal, que transcurrirá hasta el 11 de octubre de 2026 en Madrid, en el Edificio Telefónica. “Sin la física cuántica, el mundo actual no existiría. Y el digital, tampoco. O, al menos, tal y como lo conocemos, y todo se va a acelerar en una segunda oleada cuántica, ahora somos capaces de manipular átomos a nivel individual” avisa la comisaria. La computación, la inteligencia artificial, la salud personalizada, las comunicaciones en teleportación y más. “Estamos en una carrera entre Estados Unidos y China, como antes tuvimos la carrera espacial, quien la gane tendrá una gran ventaja”, añade.
Revolución Cuántica es una exposición ACTS, esto es, una exposición en la intersección del arte, la tecnología, la sociedad y la ciencia… cuántica. A través de más de 120 obras, entre objetos científicos históricos, instalaciones inmersivas y piezas artísticas, audiovisuales e interactivos, el visitante aprende y experimenta una nueva realidad, la de la física cuántica y sus transformaciones tecnológicas, pasadas, presentes, futuras, a través de los ojos, las obras, las declaraciones de los científicos pioneros hasta el presente: los que la alumbraron como Max Planck y Albert Einstein, los que luego la desarrollaron y la convirtieron en teoría formal físicos como Heisenberg, Schrödinger y Dirac, la interpretaron como Max Born – premios nobel de física todos- y después la aplicaron, como Lise Meitner, Richard Feynman, John Bardeen, Anne L’Huillier o Ignacio Cirac. Más de 100 años de cuántica nos contemplan. Y los artistas presentes en la exposición nos sumergen en los nuevos principios de la realidad: Frederik De Wilde, fuse*, Massimiliano Moro, Semiconductor, Studio Above&Below, Superflux, DotDotDot y vtol.
El universo no es un mecanismo de relojería.
Todo empezó a principios del siglo XX. Los descubrimientos de Max Plank y Albert Einstein los llevaron a formular que la energía, la radiación, la luz, no se emite, no se intercambia en modo continuo, sino en cantidades discretas, como en pequeños paquetes, los cuantos. El físico danés Niels Bohr extendió esta conclusión revolucionaria a la materia, al interior del átomo. No es una onda, no es una partícula, es un corpúsculo-onda, partícula y onda a la vez, naturaleza dual. Como dijo el gran físico norteamericano premio nobel Richard Feynman: “Espero que ustedes puedan aceptar a la naturaleza tal y como es: absurda”.
Artur García, líder del grupo de cuántica del Barcelona Supercomputing Center (BSC), en el recorrido de “Revolución Cuántica”, nos confesó que realmente no sabemos lo que es un corpúsculo-onda, solo podemos saber cómo se comporta, con las limitaciones correspondientes, y en determinadas condiciones de observación.
Aunque la mecánica cuántica nos enseña que el espacio vacío en la naturaleza nunca es realmente vacío, ondulando con fluctuaciones del vacío y campos cuánticos invisibles, sigue siendo extraordinario reflexionar sobre la escasez de materia en el cosmos. El vacío y la nada. La exposición nos enfrenta a este punto con la obra Horizontal Depth de Frederick de Wilde. También presente, el artista de luz Massimiliano Moro siempre se acerca a revelar el acto de ver y resaltar la belleza y la fragilidad de la acción misma de mirar. En su reciente instalación Gradient Unfolding se observa claramente el guiño al experimento del cuerpo negro de Plank que dio origen al “cuanto”.

5th Dimensional Camera de Superflux es la cámara multidimensional que evoca la teoría de los muchos mundos de Hugh Everett. / Javier Arias.
La realidad no existe, es la mirada, amigo cuántico.
Decía Heisenberg “Lo que observamos no es la naturaleza en sí misma sino la naturaleza expuesta a nuestro modo de interrogarla”. La idea principal de la instalación Wave is My Nature de vtol es la referencia a la onda en expansión como base de todo arte audiovisual y relaciona la pieza con la mirada del observador y el principio de incertidumbre de Heisenberg. En esta obra, la noción de "onda" es uniforme para la onda sonora, la onda luminosa y una onda cinética "tangible" de gran amplitud presentada físicamente en el espacio como cables tensados movidos por un sistema de motores.
Partiendo las olas, exploraciones de incertidumbre, es la pieza del grupo Semiconductor, ésta se inspira en las fluctuaciones cuánticas para recrear una instalación audiovisual de alto impacto donde una pantalla hexagonal inclinada se expande sobre dos proyecciones de imágenes en movimiento, imitando el sistema empleado por los científicos para presentar las simulaciones.
En esta área de la muestra destacan obras artísticas contemporáneas como 5th Dimensional Camera (2010) de Superflux, la cámara multidimensional que evoca la teoría de los muchos mundos de Hugh Everett – la interpretación de la mecánica cuántica que el universo se ramifica continuamente en múltiples realidades paralelas cada vez que ocurre una interacción cuántica- o Multiverse (2019) de fuse*, una instalación audiovisual espacial inmersiva que explora la evolución potencialmente infinita de universos a través de imágenes y sonidos generativos. Inspirada en la teoría del Multiverso formulada por el prestigioso físico teórico estadounidense especializado en gravitación cuántica Lee Smolin.

Sistema refrigerador que permite el funcionamiento de un ordenador cuántico. / Javier Arias.
Un computador cuántico en Barcelona.
El recorrido se completa con la llamada segunda revolución cuántica: las comunicaciones cuánticas, la metrología ultraprecisa, los sensores avanzados y la computación cuántica. El colectivo Studio Above&Below presenta Quantum Lens, una obra inmersiva de realidad mixta que explora las tecnologías cuánticas a través del entrelazamiento, la probabilidad cuántica y el efecto túnel. Combina esculturas virtuales interactivas con cine inmersivo 360.
Ignacio Cirac, director de la división de óptica cuántica del Instituto Max Planck, explicaba -ya en 2012- los ordenadores cuánticos del futuro al grupo tecno pop español El Aviador Dro, quienes compusieron, a partir de ello, el tema musical Entrelazados, declarando, como tantos otros artistas, su fascinación científico-poética por la mecánica cuántica y el futuro que nos sigue trayendo: “la clave para construir ordenadores mucho más potentes de lo que jamás podremos tener si no invocamos las leyes de la física cuántica está en las superposiciones cuánticas, que nos permitirían con un solo ordenador realizar millones y millones de operaciones a la vez” decía Cirac. Catorce años después el público puede aproximarse a la reproducción de un superordenador cuántico, el del Barcelona Supercomputing Center en esta exposición.
Artur García,m físico cuántico del BSC, explicó que en realidad lo que vemos en la exposición es el sistema que hace que funcione el procesador cuántico: es un pequeño procesador que va en la parte de debajo de la reproducción. Todo lo demás es el sistema para crear las condiciones para que el procesador cuántico funcione a la temperatura adecuada, a tan baja temperatura que se elimine el ruido térmico que destruye cualquier computación que podamos hacer y además obtenemos la superconductividad para operar cuánticamente: “resumiendo, esto es una nevera de altas prestaciones que baja la temperatura a unos pocos miligrados por encima del cero absoluto, no puede haber nada más frío que ese cero de -273,15 grados”.
Un gran reloj electrónico cierra la exposición con una cuenta atrás que finaliza en 2029: ya hay una fecha, según la industria antes de 3 años, en que ya tendremos un ordenador industrial corriendo el algoritmo cuántico. La cuántica romperá toda la encriptación de Internet, afortunadamente será la misma computación cuántica la que genere las nuevas claves seguras.
Ignacio Cirac ha comisariado el nuevo número del 40º aniversario de la revista Telos, “Inspiración cuántica” que acompaña la exposición. En la que firma el destacado físico italiano Carlo Rovelli, junto a Sonia Contera y Alain Aspect, premio Nobel de Física. Seguro que Cirac está de acuerdo con Rovelli cuando este dice: “la realidad no está hecha de objetos estáticos e independientes, sino de interacciones, eventos y redes de relaciones”. Pues eso.
Por: Alejandro Sacristán. (enviado especial)
Sitio Fuente: Levante / Tendencias21