Descubren cómo la consciencia individual nos hace únicos

NEUROCIENCIAS.-

Un estudio sugiere que la red por defecto del cerebro (DMN) sería clave en la experiencia subjetiva y en la construcción del yo.

Imágenes por resonancia magnética de áreas del cerebro en la red de modo predeterminado. / Créditos: Centro Médico Militar Nacional John Graner/Walter Reed vía Wikimedia Commons.

La consciencia no funciona como un bloque uniforme, sino como un sistema de redes cerebrales que combinan lo compartido y lo personal. Una investigación reciente apunta a que la llamada red por defecto (DMN) desempeña un papel central en la experiencia subjetiva, ayudando a explicar por qué cada persona vive el mundo de una forma irrepetible.

Algunas áreas del cerebro, como los sistemas de atención y las regiones sensoriales, organizan experiencias muy similares del mundo, como por ejemplo las que nos permiten dererminar de qué color es el cielo o qué tan cálido se siente el día.

Pero hay otro lado más profundo del cerebro que entrelaza recuerdos, objetivos, creencias y emociones en un sentido continuo de carácter individual. Esto nos permite experimentar el mundo no tal como es, sino como nos importa personalmente: esa consciencia individual nos hace únicos, e involucra a partes específicas del cerebro.

Un estudio publicado en la revista Communications Biology y liderado por científicos de la Universidad de Cambridge, en el Reino Unido, sostiene que la parte más personal de la experiencia consciente está asociada con la red por defecto del cerebro, conocida como DMN.

En tanto, otras redes tienden a producir experiencias más parecidas entre personas. En otras palabras, hay circuitos que nos conectan con el mundo compartido y otros que construyen nuestro mundo interior, según explican Peter Coppola y Emmanuel Stamatakis, dos de los autores del estudio, en un artículo publicado en The Conversation.

Redes cerebrales para experiencias compartidas y para el mundo interno.

La investigación analizó a 16 adultos que escucharon un fragmento de la película "Taken" (2008-2009) mientras se registraba su actividad cerebral con resonancia magnética funcional. Los científicos compararon el cerebro de cada voluntario cuando estaba consciente y cuando estaba bajo anestesia general, con el mismo estímulo sonoro en ambos casos. El objetivo era entender hasta qué punto la DMN ayuda a explicar qué hace que cada individuo sea irrepetible en cuanto a su experiencia de la realidad.

El hallazgo más importante muestra que cuando las personas estaban conscientes, los patrones de actividad de la DMN se volvían más complejos y más diferentes entre sí. En cambio, bajo anestesia, esas firmas individuales se simplificaban y se parecían más unas a otras.

La tendencia opuesta apareció en las redes de atención y sensoriales, que resultaron más similares entre participantes cuando estaban despiertos, lo que sugiere mecanismos comunes para procesar la información del entorno. El estudio también halló que las redes ligadas a la experiencia compartida presentaban mayor estructura fija o uniforme, mientras que las asociadas a la experiencia personal mostraban más entropía o variabilidad.

Una posible vía para abordar el misterio de la consciencia.

Los especialistas creen que la DMN funciona como un centro de integración de recuerdos, metas, creencias y emociones que da continuidad al yo. Esta red conecta zonas del córtex prefrontal y del lóbulo parietal, regiones relativamente recientes en términos evolutivos.

Estas áreas crecieron en tamaño y complejidad durante la expansión del cerebro humano, y están vinculadas con procesos como la memoria autobiográfica, la reflexión sobre uno mismo, la imaginación y la construcción de relatos personales, toda una serie de aspectos ligados a la consciencia individual.

Quizás el punto central a destacar es que la investigación ofrece una pista sobre un antiguo debate: qué parte de la experiencia es compartida y cuál permanece inaccesible para otros. Los investigadores sostienen que la consciencia puede entenderse como una tensión dinámica entre lo externo y lo interno, entre la percepción común del mundo y la interpretación subjetiva que cada cerebro desarrolla.

Aunque esta hipótesis no resuelve por completo el problema de la consciencia, abordado desde múltiples áreas científicas y desde disciplinas holísticas, sí aporta una vía empírica para estudiar por qué dos personas pueden ver la misma escena y, sin embargo, vivirla de manera completamente diferente.

Por: Pablo Javier Piacente / T21.

Sitio Fuente: Levante / Tendencias21