DESI cartografía 47 millones de galaxias en 11.000 millones de años y detecta señales de que la energía oscura no se comporta como creemos
COSMOLOGÍA.
Un equipo de científicos ha confirmado que el instrumento Dark Energy Spectroscopic Instrument (DESI) ha cartografiado más de 47 millones de galaxias y cuásares en 3D, revelando pistas cruciales sobre la energía oscura que domina el 70% del universo.
Este logro marca un punto de inflexión: no solo se trata del mapa más grande y […].
Un equipo de científicos ha confirmado que el instrumento Dark Energy Spectroscopic Instrument (DESI) ha cartografiado más de 47 millones de galaxias y cuásares en 3D, revelando pistas cruciales sobre la energía oscura que domina el 70% del universo.
Este logro marca un punto de inflexión: no solo se trata del mapa más grande y preciso jamás construido, sino que podría demostrar que la energía oscura —considerada hasta ahora constante— está cambiando con el tiempo, lo que alteraría nuestra comprensión del cosmos.
Pero hay un detalle que inquieta a los científicos: si esa variación se confirma, el destino final del universo podría no ser el que creíamos.
Un mapa colosal que reescribe el universo.
Durante cinco años, el proyecto DESI ha observado el cielo desde el Kitt Peak National Observatory, utilizando 5.000 sensores de fibra óptica capaces de capturar luz de objetos a miles de millones de años luz.
El resultado es abrumador: un mapa tridimensional que abarca 11.000 millones de años de historia cósmica. Nunca antes se había reunido tanta información en un solo proyecto.
La escala rompe todos los récords conocidos. De hecho, DESI ha recopilado datos de seis veces más galaxias que todos los estudios anteriores combinados. Y no solo eso:
- Más de 47 millones de galaxias y cuásares
- Alrededor de 20 millones de estrellas
- Un área que crecerá hasta los 17.000 grados cuadrados del cielo
Pero lo verdaderamente revolucionario no es la cantidad, sino lo que revela. Porque este mapa permite observar cómo se agrupaban las galaxias en el pasado y compararlo con su distribución actual. Y ahí es donde surge el misterio.
La energía oscura podría no ser constante.
Durante décadas, la energía oscura se ha descrito como una constante cosmológica: una fuerza uniforme que empuja al universo a expandirse cada vez más rápido. Sin embargo, los primeros datos de DESI ya insinuaban algo inesperado. Podría estar cambiando con el tiempo.
Este matiz, aparentemente técnico, tiene implicaciones gigantescas. Si la energía oscura evoluciona, entonces:
- Las leyes actuales de la cosmología podrían estar incompletas
- El modelo estándar del universo necesitaría revisión
- El destino final del cosmos podría ser radicalmente distinto
Como explica el investigador Seshadri Nadathur, de la University of Portsmouth, este mapa es “demasiado importante para subestimarlo”.
Pero hay más. El mismo conjunto de datos también permitirá “pesar” los neutrinos, las partículas más ligeras conocidas. Y eso abre otra puerta: entender mejor los componentes fundamentales de la realidad. Estamos, literalmente, midiendo el universo desde dentro.
Una fina sección del mapa producido por el estudio DESI de cinco años muestra galaxias y cuásares por encima y por debajo del plano de la Vía Láctea. La estructura a gran escala del universo es visible en el recuadro ampliado. La Tierra se encuentra en el centro de las cuñas, y el espacio negro marca la zona donde nuestra galaxia oculta objetos distantes. La luz de las galaxias más lejanas que se muestran tiene 11 mil millones de años cuando llega a la Tierra. Crédito: Claire Lamman/Colaboración DESI
Una nueva era: lo mejor aún no ha llegado.
Aunque el mapa ya está completo, la historia apenas empieza. Los científicos aún están procesando los datos, y los resultados más importantes —incluyendo la confirmación o no de la evolución de la energía oscura— no llegarán hasta 2027.
Mientras tanto, el proyecto sigue creciendo. DESI continuará observando hasta 2028, ampliando su cobertura y adentrándose en regiones más difíciles del cielo, como el plano de la Vía Láctea, donde la luz de estrellas cercanas oculta galaxias lejanas.
Además, se centrará en nuevas clases de galaxias más débiles y distantes, lo que permitirá:
- Crear mapas aún más densos
- Mejorar la precisión de las mediciones
- Refinar nuestra visión de la evolución cósmica
Cada nueva observación es como añadir píxeles a la imagen del universo. Y cuanto más nítida se vuelve, más preguntas aparecen.
El universo como nunca lo habíamos visto.
El mapa de DESI no es solo un logro técnico. Es una ventana al pasado profundo del cosmos, una especie de fósil luminoso que revela cómo ha cambiado el universo durante miles de millones de años. Y quizá, también, hacia dónde se dirige.
Porque si la energía oscura no es constante, todo cambia: desde la expansión del espacio hasta el destino último de las galaxias. El universo, que creíamos entender, vuelve a volverse extraño. Y en esa extrañeza —como un eco lejano de luz antigua— se esconde el próximo gran descubrimiento.
Por: Sergio Parra. Periodista científico.
Sitio Fuente: MuyInteresante