El sistema multilateral está impedido a ser eficiente como lo fue, considera Juan Ramón de la Fuente
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- México, fiel a sus principios constitucionales de política exterior, es un país confiable, añadió
- Ofreció una conferencia magistral en ocasión del Congreso Internacional México en la encrucijada global. Reconocimiento a Enrique Semo.
Entre los principios fundamentales para avanzar en la actual encrucijada global son indispensables el respeto mutuo y recuperar la confianza en los interlocutores; responsabilidad compartida y diferenciada; cooperación sin subordinación y respeto irrestricto a la soberanía e integridad territorial de todos los países, enfatizó el exrector de la UNAM, Juan Ramón de la Fuente.
Durante su participación en el Congreso Internacional México en la encrucijada global. Reconocimiento a Enrique Semo, realizado en esta casa de estudios, señaló que el sistema multilateral está impedido, por la vía de los hechos, a ser eficiente, como lo fue. Es urgente una reforma del Sistema de las Naciones Unidas, ya que ha quedado de manifiesto en varias ocasiones que, en las condiciones actuales, sus resoluciones no tienen impacto real.
Eso resulta preocupante y hay que pensar en cómo hacer para volver a establecer reglas del juego en la convivencia internacional que sean respetadas por todos los actores, desde las grandes potencias hasta los pequeños estados insulares, detalló en el auditorio Jorge Carpizo de la Coordinación de Humanidades.
En conferencia magistral, el universitario comentó que otra parte preocupante es constatar que las herramientas tradicionales de la diplomacia, de las cuales disponíamos para prevenir y contender con los problemas, hoy no están funcionando. El sistema multilateral y el derecho internacional están rebasados, y el diálogo, la negociación, la mediación, la conciliación y el arbitraje parecen ser insuficientes o no estar bien aplicados por quienes los ejecutan.
En presencia del homenajeado, Enrique Semo, y luego de ser presentado por Ambrosio Velasco Gómez, investigador del Instituto de Investigaciones Filosóficas y exdirector de la Facultad de Filosofía y Letras, De la Fuente estimó:
Cuando vemos el mundo, debemos reconocer que la situación de México es privilegiada en muchos aspectos, “lo cual no quiere decir que debamos cerrar los ojos ante nuestros problemas”.
Pero conviene tener ese referente y darnos cuenta que esa condición es posible porque el país “ha logrado fortalecer su sistema democrático interno, iniciar una transformación profunda en la vida pública nacional y enfrentar los problemas con una visión propia que le ha permitido sortear situaciones de enorme complejidad, con costos proporcionalmente mucho más bajos de los que se han tenido en otras latitudes”.
México, fiel a sus principios constitucionales de política exterior, ha participado en la medida de sus posibilidades en el contexto internacional poniendo su vocación pacifista, compromiso con la ayuda humanitaria de poblaciones civiles en condiciones de agobio, y la posibilidad de ofrecer la capacidad mediadora de encontrar, a través del diálogo, la solución pacífica de las controversias, puntualizó.
Nuestra nación no es potencia militar, ni una gran potencia económica, pero somos una nación confiable porque tenemos un sistema democrático robusto, liderazgos con un enorme respaldo popular y una participación en foros internacionales que nos permite tratar de contribuir a restaurar la paz donde se ha fracturado, sostuvo.
De la Fuente recordó que para entender la encrucijada actual, el punto de arranque debe ser la pandemia de la COVID-19, sus consecuencias y lo que de entonces a la fecha ha ocurrido: la versión moderna de la Guerra Fría, que es un conflicto comercial entre las dos grandes potencias económicas.
Esta respuesta de “disparo arancelario” pone en jaque la estructura y la gobernanza comercial que existía, las reglas sobre las cuales se llevaba, más o menos de manera ordenada, el desarrollo comercial globalizado de los últimos 20 años, advirtió.
El otro problema, más grave todavía, es la ruptura en la paz y la seguridad internacionales. El quebrantamiento del orden legal mundial es total; el derecho internacional y la Carta de las Naciones Unidas quedan superadas. Hay una parálisis del Consejo de Seguridad de la ONU e incapacidad de los sistemas regionales y multilaterales para contener y contender con las potencias bélicas que violentan toda norma y cometen crímenes de agresión contra otros países, concluyó.
Sitio Fuente: Boletín UNAM-DGCS-225