Exhorta Rigoberta Menchú a los jóvenes a una construcción colectiva de la paz

UNIVERSIDAD DE GUADALAJARA.-

Como parte de la Cátedra UdeG "Pensemos en Grande", estudiantes de 98 planteles de la Red Universitaria atestiguaron las ideas de la Premio Nobel de la Paz 1992.

La doctora Rigoberta Menchú Tum, Embajadora de los pueblos indígenas del mundo de la UNESCO y Premio Nobel de la Paz 1992, entre otras distinciones que ha merecido en México, América Latina, Europa y Asia, llamó a los jóvenes a una construcción colectiva de la paz, con una participación especial y activa de los jóvenes universitarios. 

Así lo dijo en la conferencia magistral “La paz como tarea colectiva. Juventud, universidad y futuro”, dictada en el Paraninfo Enrique Díaz de León, con el aforo completo y con 98 planteles de la Red de la Universidad de Guadalajara conectados vía remota; en total más de 100 mil estudiantes se unieron a la transmisión, gracias a que se montaron pantallas en los auditorios de los centros universitarios.

En esta conferencia magistral de inicio de ciclo escolar 2026-A, de la Cátedra UdeG "Pensemos en Grande", la Premio Nobel y quien ahora escribe sus memorias, además de dedicarse a la docencia en la carrera de Derecho en la UNAM, se desmarcó del binomio paz-guerra.-

“Yo hablo de cultura, pero no como la que se impone, sino la que construimos juntos a través del diálogo, pero no con el diálogo con los altos funcionarios, eso no es lo que busco. Más bien, a través del diálogo con las personas que ponen una agenda común donde, si no caben los míos, no caben los tuyos, y así avanzar en la construcción de la paz”, afirmó. 

En la conferencia habló sobre el racismo y la discriminación de la que fue objeto en Guatemala. Después de muchos años y recursos ganó un juicio por el delito de discriminación.

“En la sentencia, lo importante no fue castigar la mente del racista, producto de una crianza específica que no fue su responsabilidad, sino la actitud de la conciencia de cometer un delito. Esto sí lo causó la actitud”, precisó Menchú. 

Dijo que en su quehacer cotidiano lee tanto del conflicto como de la paz y, sobre todo, de los que hacen la guerra disfrazada de paz, esto en alusión al Presidente de Estados Unidos, Donald Trump.

“A diario escucho sobre muchos temas, desde las bombas nucleares hasta la actitud de un líder; puede ser muy rubio, pero que entienda, la Tierra no le pertenece”, subrayó enfática. 

Se dirigió a la juventud que acudió al paraninfo y a quienes estaban conectados virtualmente a la conferencia, en los casi 100 planteles universitarios: “Jóvenes, ustedes no son el futuro, son el presente. Los jóvenes del futuro no han nacido, no sabemos qué será de ellos, pero los que estamos aquí somos presente. Lo que hemos hecho no es pasado, sino memorias presentes en la construcción de nuestro mundo”, apuntó. 

la Rectora General de la UdeG, maestra Karla Planter Pérez, habló de la urgencia de dialogar sobre la paz, pero no como una fórmula de la ausencia de conflicto armado, con la firma de documentos y una fotografía oficial, sino como un proceso social.

“La doctora Menchú nos invita a ir más allá, no como un estado de quietud, sino con una construcción dinámica y, sobre todo, colectiva. Rigoberta nos ha enseñado que la paz es hija de la justicia y no puede haber paz cuando impera el racismo y la pobreza, y mucho menos cuando nuestra relación con el planeta sigue siendo de violencia y extractivista”, afirmó la Rectora General de la UdeG.

La paz no es una meta que, al llegar, se mantiene sin perturbaciones, sino que implica una tarea constante, añadió.

“La paz es una tarea colectiva, como una consigna ajena o un ideal abstracto que se teje desde el respeto, la justicia, la memoria y la participación activa de las juventudes. Es decir, la paz no se alcanza de una vez y para siempre, sino que se construye en lo cotidiano”, aseveró Planter Pérez.

Tras la conferencia magistral, la comunidad universitaria dialogó con la Premio Nobel a través de preguntas de cápsulas de video de estudiantes de la Red Universitaria que moderó la doctora Érika Adriana Loyo Beristaín, Defensora de los Derechos Universitarios de la UdeG.

Texto: Prensa UdeG / Fotografía: Gustavo Alfonzo / Fernanda Velazquez / Edgar Campechano Espinoza.

Sitio Fuente: UdeG