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La UNESCO México, el Instituto Nacional de Salud Pública y la Organización Panamericana de la Salud conforman grupo técnico para promover políticas públicas para una Educación Física de Calidad

EDUCACIÓN FÍSICA.

Esta acción forma parte de la Estrategia Nacional para la Prevención y el Control del Sobrepeso, la Obesidad y la diabetes.

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Contar con una educación física de calidad ofrece distintas oportunidades para la adquisición de valores y habilidades, y establece las bases para adoptar estilos de vida activos y sanos. Por ello, la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) impulsa la formulación y consolidación de políticas y prácticas de educación física de calidad y ha invitado a México a sumar esfuerzos para contar con programas de Educación Física de Calidad que tengan un impacto positivo en el rendimiento académico y en la salud de los niños y niñas de educación básica en nuestro país.

En el marco de la Estrategia Nacional para la Prevención y el Control del Sobrepeso, la Obesidad y la Diabetes, México trabajará en el desarrollo y consolidación de una política que garantice la práctica de educación física de calidad para niñas y niños.

De acuerdo con la UNESCO, el desarrollo sostenible comienza con la seguridad, la buena salud y la buena educación de los niños. Así, el programa Educación Física de Calidad se vincula directamente al Objetivo 3 de la Agenda 2030: “Garantizar una vida sana y promover el bienestar para todos en todas las edades”, específicamente con la meta 3.4 de los ODS: “Para 2030, reducir en un tercio la mortalidad prematura por enfermedades no transmisibles mediante la prevención y el tratamiento y promover la salud mental y el bienestar”.

Para ello se ha integrado un Grupo Técnico de Actividad Física de Calidad, coordinado por el Centro de Investigación en Nutrición y Salud del Instituto Nacional de Salud Pública (INSP) y en el que participan la Oficina de la UNESCO en México, la Organización Panamericana de la Salud (OPS), las secretarías de Salud y Educación Pública, y organizaciones civiles, universidades e instituciones académicas expertas en los diferentes aspectos involucrados en la prestación de educación física de calidad.

Este grupo se encargará de revisar las prácticas presentes y de actualizar la política de educación física de calidad, siguiendo las recomendaciones de la UNESCO y con base en los ocho principios en la materia: alfabetización física, inclusión, seguridad y salvaguarda de la infancia, desarrollo del profesorado, alianzas comunitarias, flexibilidad curricular, instalaciones, recursos y equipo, y seguimiento y garantía de la calidad.

Del mismo modo, se conformará el Consejo Directivo del Proyecto con instancias como la Secretaría de Educación Pública y la Comisión Nacional del Deporte. Sus integrantes, junto con el Grupo Técnico, tendrán una participación activa mediante la emisión de recomendaciones para fortalecer la prestación de educación física de calidad.

La consolidación de políticas y prácticas de ésta última también impactará de manera positiva en la salud y el rendimiento académico de los estudiantes del nivel básico en el país.

La evidencia muestra que a pesar de los beneficios que brinda una educación física de calidad, las políticas que la promueven no siempre se trasladan a la práctica. Por ejemplo, mientras el 97 por ciento de los países a nivel mundial declara que la educación física es obligatoria, solamente el 79 por ciento la tiene en su currícula.

La inactividad física y la obesidad constituyen importantes factores de riesgo para el desarrollo de padecimientos, tales como la diabetes, las enfermedades cardiovasculares y otros padecimientos crónicos no transmisibles, los cuales son la principal causa de muerte en México.

Las acciones y políticas que incluyen fomentar la alimentación correcta y niveles adecuados de actividad física ayudarán a prevenir estas patologías. Por ello, la salud y la educación son una responsabilidad compartida, por lo que es necesaria la participación activa intersectorial, así como de la sociedad civil y de la iniciativa privada.

Son muchos los beneficios de invertir en una educación física de calidad: se contribuye a mejorar la calidad de la enseñanza, se conduce a la inclusión de personas con discapacidad, se incrementan las oportunidades en la vida y se impacta de manera positiva en la inactividad física y la prevención de enfermedades no transmisibles.

La educación física de calidad en la escuela y en todas las demás instituciones educativas es el medio más efectivo para dotar a todos los niños y jóvenes de competencias, aptitudes, actitudes, valores, conocimientos y comprensión para su participación en la sociedad a lo largo de la vida.

Sitio Fuente: UNESCO