Horarios laborales nocturnos, condicionantes de enfermedades muy graves
C. DE LA VIDA / MEDICINA DEL SUEÑO
- Investigadores de esta casa de estudios preparan propuesta para modificar la Ley Federal del Trabajo con el fin mejorar la calidad del sueño
- Trabajadores de horarios nocturnos son más propensos a padecer cáncer, neurodegeneración, depresión y obesidad.

La prohibición de una jornada laboral mayor de 18 horas y el establecimiento de tres meses como tiempo mínimo para realizar un cambio laboral son parte de la propuesta que investigadores de la Unidad Iztapalapa de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) diseñan para modificar la Ley Federal del Trabajo, con el fin de garantizar la mejora en la calidad del sueño.
En conferencia de prensa a propósito de las celebraciones por el Día Mundial del Sueño, el doctor Javier Velázquez Moctezuma subrayó que “después de 18 horas de vigilia no estamos funcionalmente aptos para desarrollar actividades que requieren de nuestra atención. Creemos que una jornada más extensa pone en riesgo al trabajador, la sociedad y la condición que rodea al individuo que no puede descansar de acuerdo con su reloj biológico”.
El investigador refirió que “en los últimos años se desarrolló un avance en la biología, los estudios sobre la función mental y el desarrollo cognitivo. Por ello podemos requerir a partir de bases científicas que se atiendan nuestras necesidades para establecer horarios más adecuados, tanto de trabajo como escolares”, puntualizó.
En la Casa Rafael Galván, centro de extensión educativa y cultural de la UAM, el especialista en sueño e investigador de esta casa de estudios señaló que “en este momento se estima que 40 por ciento de la fuerza laboral está sometida a turnos rotatorios, algo que se ha vuelto condicionante de enfermedades muy graves”, alertó.
El doctor Raúl Aguilar Romero, presidente de la Sociedad Mexicana de Ritmos Biológicos, explicó que el organismo humano “responde a un mecanismo de medición del tiempo conocido como ritmo circadiano, que interrumpirlo nos hace más propensos a padecer cáncer, neurodegeneración, depresión y obesidad”.
El momento de mayor profundidad del sueño es el más reparador y ocurre entre las 3:30 y las 5:30 de la madrugada. No obstante, cada individuo posee su propio ritmo biológico y ese horario puede variar de persona a persona, apuntó.
También refirió que los ciclos de luz y oscuridad se alteraron más debido al amplio uso de las tecnologías, principalmente del celular en horarios nocturnos entre la población más joven.
Y agregó que “al estar muy cerca del Ecuador, México experimenta variaciones muy pequeñas de luz y oscuridad a lo largo del año, por lo que en este aspecto el horario de verano no tiene sentido, pero sí al norte, en países septentrionales”.
La doctora Joaly Arana Lechuga, coordinadora de la Clínica de Trastornos de Sueño de la Unidad Iztapalapa de la UAM, refirió que “los trabajadores nocturnos eliminan la producción de melatonina, una hormona que de no liberarse correctamente puede provocar que el sujeto contraiga cáncer”.
Por desgracia en el país existen pocos estudios respecto de este tema. “En la Clínica hemos analizado alrededor de 700 niños de entre seis y 13 años; vemos que duermen de dos a tres horas menos que las necesarias para descansar cada noche”, informó.
Los datos anteriores los correlacionaron con la obesidad y encontraron que a menores horas de sueño el índice de masa corporal es mayor y se vincula a síndromes de riesgo cardiovascular y diabetes.
Acerca de las iniciativas que tienen el propósito de modificar la Ley Federal del trabajo para garantizar mejora en la calidad del sueño mencionaron que aún se encuentran alistando la propuesta.
A la conferencia asistió también la doctora Guadalupe J. Terán Pérez, especialista en trastornos del sueño de la Unidad Iztapalapa.
Sitio Fuente: UAM 17 de marzo de 2016