Fomentan políticas de Fonart círculo vicioso de pobreza entre artesanos
C. SOCIALES / POLÍTICA Y SOCIEDAD
- Según la investigación Los disparates de Fonart: entre la creatividad y el asistencialismo, de Alina Schmidt, alumna de la Maestría en Estudios de Arte de la Universidad Iberoamericana
- Necesario, redefinir noción de “artesano” que utiliza el fondo.
Aunque el Fondo Nacional para el Fomento de las Artesanías (Fonart) tiene como misión mejorar la calidad de vida de los artesanos mexicanos, sus políticas les impiden salir de la pobreza y restringen su creatividad.
Así lo señaló Alina Schmidt Sánchez, alumna de la Maestría en Estudios de Arte, en su proyecto de investigación Los disparates de Fonart: entre la creatividad y el asistencialismo.
De acuerdo con Schmidt, los programas de la institución, enfocados en la capacitación integral, asistencia técnica, apoyos a la producción, apoyos a la comercialización, adquisición de artesanías y salud ocupacional, son ineficientes en su aplicación, pues no corresponden a la realidad social y económica mexicana, ya que “se basan en un asistencialismo económico que no cubre el grave problema nacional en el que está inmerso el sistema artesanal”.
Con el Fideicomiso para el Fomento de las Artesanías como antecedente, Fonart fue creado por decreto presidencial de Luis Echeverría el 14 de julio de 1974. Tras ello se ha dedicado a fomentar la creación artesanal por medio de programas de apoyo social, políticas de desarrollo, promoción y comercialización artística.
Sin embargo, al formar parte del Sistema Nacional de la Cruzada contra el Hambre y del Programa Nacional para la Prevención Social de la Violencia y Delincuencia, Fonart decanta la población de artesanos a la que puede brindar apoyo, pues los beneficiarios deben situarse debajo de la línea de bienestar, dijo Schmidt.
“La institución no permite que los artesanos vuelvan a recibir apoyo si estos mejoran su situación económica, además de que les prohíbe formar parte de algún otro programa del Estado”, apuntó.
En cuanto al apoyo económico, señaló que cada artesano no puede recibir más de 15 mil pesos anuales o 225 mil por grupo, ya sea en metálico o en especie. Todos los beneficiarios deben vivir bajo la línea de pobreza, así como sus creaciones deben cubrir con los requisitos de la matriz de diferenciación entre artesanía y manualidad.
“El monto del apoyo al artesano, aunado a las condiciones para recibirlo, lo colocan en un círculo vicioso, pues para seguir en el programa tiene que mantenerse en el límite de pobreza”, subrayó la joven investigadora de la Ibero, cuya Maestría en Estudios de Arte mantiene convenios de colaboración con instituciones como el Museo del Objeto del Objeto y la Universidad de Lyon, Francia.
Por otro lado, señaló que las políticas del Fonart orillan a que los artesanos retomen características o técnicas del pasado, cuando su vida cotidiana es muy distinta, lo que los limita creativamente y los empuja a la repetición. La decisión de innovar, dijo, debería recaer en el artesano y no en las directrices de un organismo.
Por ello, recomendó redefinir la noción de “artesano” que utiliza Fonart para basar sus políticas, así como estudiar a fondo los problemas económicos que enfrentan los artesanos y que limitan su desarrollo y crecimiento mercantil, para ofrecer un apoyo que no tenga un enfoque asistencialista.
Alina Schmidt adelantó que en los próximos meses de su investigación desarrollará una serie de propuestas que podría ayudar a un funcionamiento más eficaz que a su vez repercuta en beneficios para los artesanos.
Sitio Fuente: Ibero