La amnesia digital o cómo cada vez tenemos menos memoria

Nuestra dependencia digital ha llegado a tal punto de que nuestro cerebro olvida las cosas más simples, esto se conoce como amnesia digital.

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El acceso a Internet desde los dispositivos móviles y las nuevas aplicaciones han generado una suerte de relajación en nuestra memoria. Ya no tenemos que acordarnos de nombres, direcciones o cualquier tipo de datos, porque todo se encuentra en la web. Pero ¿qué efecto provoca en nuestro cerebro este hecho? ¿Hoy tenemos menos memoria a largo plazo?

En un mundo tan conectado como el nuestro, el acceso a la información se encuentra a tan solo un clic desde cualquier lugar, mediante cualquier dispositivo tecnológico. Según la mayoría de los especialistas en tecnologías y neurociencia, este hecho parece contribuir al olvido de información, sea relevante o no.

“Los dispositivos tecnológicos enriquecen nuestras vidas pero también han dado lugar a la Amnesia Digital. Debemos entender las implicaciones de este hecho a largo plazo y cómo podemos proteger nuestra memoria”, sostiene Kaspersky Lab.

Las tecnologías sin duda han mejorado nuestra calidad de vida y han facilitado numerosas tareas cotidianas, pero también han fomentado una cierta pereza mental en todos los ciudadanos pertenecientes a la nueva 'Aldea Global', denominación de Marshall McLuhan para aquellas sociedades con acceso a información de forma inmediata  y desde cualquier parte del mundo.

La Aldea Global está sufriendo las consecuencias socioculturales de los nuevos paradigmas en la comunicación, que nos hace percibir hechos y personas de forma muy cercana aunque estén lejanas en tiempo y espacio. Otra de las consecuencias es la llamada Amnesia Digital, que es la utilización de nuestras tecnologías como una extensión de nuestro cerebro: olvidamos todo tipo de datos porque podemos confiar en un dispositivo digital para que recuerde todo por nosotros.

Se realizó una investigación sobre el tema por parte de Kaspersky Lab. El estudio sostiene que Internet ha cambiado nuestras formas de ver, trabajar y también de recordar. Los efectos de estas nuevas tendencias fueron estudiados por profesionales de la neurociencia y la psicología, enfocandos en el análisis del comportamiento y el funcionamiento del cerebro.

El estudio reveló, en conjunto con otras investigaciones, que nuestro cerebro graba la información en la memoria cada vez que intentamos recordar algo. Este ejercicio es muy útil para el cerebro porque permite fijar datos relevantes y mejorar la capacidad de memorización y asociación. Con el uso de las nuevas tecnologías, hemos perdido la sana costumbre de realizar este tipo de ejercicios mentales, lo que conlleva con el tiempo a retener cada vez menos información.

Ya sea en una reunión con amigos o asistiendo a la universidad, cada vez es más común buscar información en Internet sobre el nombre de algún personaje o hecho relevante que se conoce pero no se recuerda con claridad, en vez de hacer el ejercicio de intentar recordarlo.

La ansiedad y la necesidad de inmediatez de nuestros tiempos también fomentan el uso de las tecnologías como prótesis de la memoria. Si necesito saber un dato ahora, aunque sé que en algún lugar de mi mente se encuentra, ¿para qué esforzarme y perder el tiempo y si puedo encontrarlo en la web rápidamente y sin ningún tipo de esfuerzo?

Con este nuevo paradigma los sujetos pasan de ser poseedores de información a buscadores de información. Ya no importa saber o conocer más, sino saber dónde encontrar la información en el menor tiempo posible.

Para revertir esta situación, los especialistas recomiendan dejar de depender de los dispositivos móviles para obtener ciertos datos, como nombres, direcciones y números de teléfono y empezar a recordarlos mentalmente para mejorar la memoria y hacer trabajar al cerebro.

Sitio Fuente: Universia México