Crecer en entornos desfavorecidos o sufrir discriminación altera el ritmo celular de forma temprana, condenando a los más jóvenes a envejecer antes de tiempo.
Durante décadas, la comunidad científica ha mirado al cielo y a las profundidades de nuestro propio planeta intentando responder a una pregunta aparentemente simple pero fundamental para nuestra existencia: ¿cuál es el origen exacto del agua de la Tierra?
Este método, desarrollado por investigadores del CSIC, genera una señal visible que permite identificar de forma precoz la presencia de organismos transmisores de enfermedades en los cultivos y mejorar su seguimiento en el campo.
Un nuevo análisis refuerza la idea de que el Homo sapiens surgió de manera gradual, con cambios dispersos, idas y vueltas y una historia mucho más compleja de lo que sugería la vieja concepción de una “revolución humana”.