Baruch S. Blumberg: El cazador de virus que salvó millones de vidas

HISTORIA DE LA CIENCIA.-

En la historia de la medicina del siglo XX, pocos nombres ostentan un impacto tan monumental y silencioso como el del médico y genetista estadounidense Baruch Samuel Blumberg (1925-2011).

Galardonado con el Premio Nobel de Fisiología o Medicina en 1976, Blumberg no solo descubrió el virus de la hepatitis B, sino que desarrolló la primera vacuna contra este patógeno. Su enfoque heterodoxo, situado en la intersección entre la antropología, la genética y la virología, cambió para siempre la salud pública global.

Foto: Tom Trower (NASA). 

De las matemáticas a la antropología médica: Un enfoque pionero.

Nacido en Brooklyn, Nueva York, en el seno de una familia de inmigrantes judíos, Baruch Blumberg demostró desde joven una curiosidad insaciable. Durante la Segunda Guerra Mundial sirvió en la Marina de los Estados Unidos al mando de un barco de desembarco, una experiencia que moldeó su disciplina y temple. Tras licenciarse en Matemáticas por el Physics College de Nueva York, reorientó sus pasos hacia la medicina en la Universidad de Columbia, donde obtuvo su título de médico en 1951.

Sin embargo, el punto de inflexión en la carrera de Blumberg llegó durante su doctorado en Bioquímica en la Universidad de Oxford. Lejos de encerrarse en el laboratorio tradicional, Blumberg se fascinó por la polimorfismo genético: la idea de que las diferencias genéticas individuales influyen de manera directa en la susceptibilidad o resistencia a sufrir determinadas enfermedades.

Para demostrar su hipótesis, viajó a comunidades aisladas de todo el planeta, desde el Ártico hasta África y Oceanía, recolectando muestras de sangre. Blumberg buscaba variaciones en las proteínas sanguíneas que explicaran por qué ciertas poblaciones enfermaban mientras otras permanecían inmunes ante los mismos entornos patógenos.

El hallazgo fortuito del "Antígeno Australia".

En 1964, mientras analizaba muestras de sangre de pacientes con hemofilia que habían recibido múltiples transfusiones, Blumberg y su equipo en los Institutos Nacionales de Salud (NIH) detectaron una reacción inmunológica inusual. El suero de un paciente hemofílico neoyorquino reaccionaba específicamente contra una proteína presente en la sangre de un aborigen australiano.

A este marcador desconocido se le bautizó como el "Antígeno Australia".

En un primer momento, el hallazgo desconcertó a la comunidad científica. Blumberg sospechó inicialmente que se trataba de una variante genética hereditaria. Sin embargo, años de riguroso seguimiento revelaron un patrón inquietante: la presencia del Antígeno Australia coincidía con episodios de ictericia e inflamación hepática.

Para finales de la década de 1960, Blumberg y la investigadora Barbara Werner confirmaron de forma inequívoca que el Antígeno Australia no era una simple proteína humana, sino la cubierta de superficie del virus de la hepatitis B (VHB). Este hallazgo casual resolvió un enigma médico que llevaba décadas afectando a millones de personas tras procedimientos quirúrgicos y transfusiones.

La primera vacuna contra el cáncer y el impacto en la salud pública.

El descubrimiento del virus de la hepatitis B permitió a Blumberg y a su equipo desarrollar de inmediato la primera prueba de cribado de sangre. Este avance eliminó prácticamente la transmisión accidental de la hepatitis B en los bancos de sangre de todo el mundo, salvando innumerables vidas y reduciendo drásticamente las complicaciones hepáticas postransfusionales.

Pero Blumberg no se detuvo ahí. En 1969, junto al microbiólogo Irving Millman, patentó una técnica para purificar el antígeno de superficie presente en el plasma de portadores crónicos y utilizarlo como inmunógeno. Esta técnica dio origen a la primera vacuna contra la hepatitis B, aprobada en 1981.

Dado que la infección crónica por el virus de la hepatitis B es la causa principal del hepatocarcinoma celular (cáncer de hígado), la vacuna de Blumberg se convirtió, en la práctica, en la primera vacuna preventiva contra el cáncer en la historia de la humanidad. Programas de vacunación masiva en países con alta prevalencia, como Taiwán, demostraron en pocos años una reducción drástica del cáncer hepático en niños y jóvenes.

Por sus hallazgos sobre los mecanismos de origen y diseminación de las enfermedades infecciosas, Baruch S. Blumberg fue galardonado con el Premio Nobel de Fisiología o Medicina en 1976, galardón que compartió con D. Carleton Gajdusek.

De la virología a la astrobiología: El último capítulo en la NASA.

La insaciable curiosidad de Blumberg lo llevó a explorar nuevas fronteras en la etapa final de su vida. En 1999, a los 74 años, aceptó el cargo de primer director del Instituto de Astrobiología de la NASA (NAI). Bajo su liderazgo, el centro consolidó el estudio interdisciplinar sobre el origen, evolución y distribución de la vida en el universo, aplicando principios de evolución biológica al análisis de entornos extremófilos y la búsqueda de vida biosimilar en otros planetas.

Baruch Blumberg falleció el 5 de abril de 2011 tras sufrir un ataque cardíaco durante un congreso científico en el Centro de Investigación Ames de la NASA en California.

En reconocimiento a su legado incalculable, la Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró el 28 de julio —fecha del nacimiento de Blumberg— como el Día Mundial contra la Hepatitis.

Sitio Fuente: NCYT de Amazings