Allan M. Cormack: El físico olvidado que revolucionó la medicina moderna y el TAC

HISTORIA DE LA CIENCIA.-

Cuando pensamos en los grandes avances de la medicina del siglo XX, solemos imaginar a médicos en laboratorios o cirujanos en salas de operaciones.

Sin embargo, una de las herramientas más cruciales para el diagnóstico moderno —la tomografía axial computarizada (TAC)— nació en la mente de un físico teórico que jamás cursó un grado en medicina: Allan MacLeod Cormack.

Foto: Landesarchiv Baden-Württemberg/Wikimedia Commons

A pesar de haber ganado el Premio Nobel de Fisiología o Medicina en 1979 junto al ingeniero británico Godfrey Hounsfield, la historia de Cormack suele quedar eclipsada. Descubrir cómo un investigador sudafricano logró resolver un problema matemático fundamental sin apenas financiación revela cómo la ciencia pura puede transformar radicalmente la salud humana.

De Johannesburgo a la física nuclear: los primeros años.

Allan M. Cormack nació el 23 de febrero de 1924 en Johannesburgo, Sudáfrica. Hijo de inmigrantes escoceses, pronto demostró un talento extraordinario para las matemáticas y la física. Tras estudiar en la Universidad de Ciudad del Cabo, completó su formación en el prestigioso laboratorio Cavendish de la Universidad de Cambridge, donde coincidió con las mentes más brillantes de la física de partículas.

A su regreso a Ciudad del Cabo en la década de 1950, Cormack fue nombrado físico del hospital local de radioterapia de Groote Schuur. Fue allí donde una observación rutinaria cambiaría el curso de la imagen médica para siempre.

El problema de las radiografías: la chispa de la idea.

En la década de 1950, la radioterapia para tratar el cáncer presentaba una seria limitación: los rayos X convencionales ofrecían imágenes en dos dimensiones donde los tejidos se superponían. Los médicos no podían determinar con precisión cuánta radiación absorbían los distintos tejidos sanos antes de alcanzar un tumor interno.

Cormack se dio cuenta de un detalle clave: para reconstruir una imagen tridimensional del interior del cuerpo humano a partir de proyecciones bidimensionales, hacía falta resolver un problema de reconstrucción tomográfica.

"Si se mide la atenuación de los rayos X a lo largo de un número suficiente de líneas atravesando un cuerpo desde diferentes ángulos, es matemáticamente posible calcular la densidad de cada punto individual en el interior de ese cuerpo."

El prototipo de laboratorio y el olvido inicial.

Entre 1963 y 1964, trabajando de forma independiente en la Universidad de Tufts (Estados Unidos), Cormack publicó dos artículos fundamentales en el Journal of Applied Physics. En ellos exponía los algoritmos matemáticos necesarios para que un ordenador procesara las lecturas de rayos X y creara una imagen por secciones (cortes transversales).

Para probar su teoría, construyó un prototipo rudimentario en el laboratorio utilizando un cilindro de aluminio, madera y un detector de rayos gamma. Los resultados confirmaron su hipótesis.

Sin embargo, la comunidad científica de la época ignoró casi por completo sus publicaciones. En la década de 1960, las computadoras eran excesivamente lentas y caras para ejecutar los complejos cálculos matriciales que exigía la ecuación de Cormack. Su trabajo quedó congelado en el papel durante casi una década.

El Premio Nobel de 1979 y el reconocimiento tardío.

De manera totalmente independiente y sin conocer los textos de Cormack, el ingeniero británico Godfrey Hounsfield diseñó a principios de los años 70 el primer escáner TAC comercial para la empresa EMI. Hounsfield aplicó principios similares y demostró la viabilidad clínica de la tecnología.

Cuando el valor de la tomografía computarizada se volvió innegable para la medicina global, el Comité Nobel reconoció el pilar teórico indispensable que Cormack había levantado años atrás. En 1979, Allan M. Cormack y Godfrey Hounsfield compartieron el Premio Nobel de Fisiología o Medicina.

El caso de Cormack es uno de los pocos en la historia donde un galardón de medicina recae en un físico sin formación médica previa, destacando la importancia del trabajo interdisciplinar.

Allan Cormack falleció el 7 de mayo de 1998 en Massachusetts, pero su aportación sigue salvando vidas a diario. La tomografía computarizada es hoy una prueba de diagnóstico por imagen imprescindible en la oncología, la neurología y la traumatología de urgencia.

Sitio Fuente: NCYT de Amazings