Susumu Tonegawa: El científico que descifró el secreto del sistema inmunitario

HISTORIA DE LA CIENCIA.-

¿Cómo es posible que nuestro cuerpo sea capaz de fabricar miles de millones de anticuerpos distintos para defenderse de infecciones si los seres humanos solo tenemos unos 20.000 genes?

Durante décadas, este fue uno de los mayores rompecabezas de la biología moderna. La respuesta no la halló un gran consorcio internacional, sino un biólogo molecular japonés cuyo ingenio cambió para siempre la inmunología: Susumu Tonegawa.

Foto: Wikimedia Commons

Galardonado con el Premio Nobel de Fisiología o Medicina en 1987, Tonegawa no solo resolvió la paradoja de la diversidad de anticuerpos, sino que, en un giro brillante de su carrera, redirigió su investigación hacia el cerebro para responder a otra de las grandes preguntas de la ciencia: ¿dónde y cómo se almacenan los recuerdos?

Primeros años: De Japón a la vanguardia de la biología molecular.

Susumu Tonegawa nació en Nagoya (Japón) en 1939. Aunque en su juventud se graduó en Química por la prestigiosa Universidad de Kioto, pronto comprendió que el futuro de la ciencia médica residía en la biología molecular, una disciplina emergente a mediados del siglo XX.

Decidido a formarse con los mejores, se trasladó a Estados Unidos para realizar el doctorado en la Universidad de California en San Diego. Allí trabajó bajo la tutela de científicos pioneros en el estudio del material genético de los virus. Sin embargo, debido a problemas de visado que le impedían prolongar su estancia en territorio estadounidense, Tonegawa aceptó en 1971 una oferta para unirse al recién fundado Instituto de Inmunología de Basilea, en Suiza.

Este cambio forzado de residencia resultó ser el hito que transformaría la historia de la medicina.

El gran descubrimiento: La recombinación somática de los anticuerpos.

A principios de la década de 1970, la comunidad científica estaba dividida en dos teorías contrapuestas:

- Teoría del germinal: Proponía que el genoma humano contenía un gen específico predeterminado para cada anticuerpo existente. El problema era evidente: no había suficientes genes en nuestro ADN para codificar la inmensa variedad de defensas que producimos.

- Teoría de la mutación somática: Sostenía que existían muy pocos genes de anticuerpos, pero que estos mutaban a gran velocidad durante la vida del individuo para adaptarse a las nuevas amenazas.

Tonegawa, utilizando técnicas revolucionarias de ingeniería genética y enzimas de restricción, demostró que ambas posturas estaban equivocadas.

El barajado genético del ADN.

En 1976, Tonegawa demostró que el material genético de los linfocitos B (las células inmunitarias encargadas de fabricar anticuerpos) no es estático. Durante el desarrollo celular, los segmentos de ADN se cortan, combinan y ensamblan de formas distintas.

Este proceso se conoce como recombinación somática (o recombinación V(D)J). En términos sencillos: las células del sistema inmunitario toman bloques de construcción genéticos heredados y los "barajan" como un mazo de cartas para crear millones de combinaciones únicas.

Gracias a este mecanismo, un número limitado de piezas genéticas puede generar más de 100.000 millones de anticuerpos diferentes. Este hallazgo le valió a Tonegawa el Premio Nobel de Medicina en 1987, siendo el único galardonado en la categoría ese año.

El giro radical hacia la neurociencia: Mapeando la huella de la memoria.

Tras alcanzar la cima en el campo de la inmunología, la mayoría de los científicos habrían continuado explotando su disciplina. Tonegawa hizo lo contrario: redefinió su carrera.

A finales de los años 80 se incorporó al Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) y centró sus esfuerzos en las neurociencias. Su nuevo objetivo era aplicar las técnicas moleculares que también dominaba para comprender cómo el cerebro procesa, almacena y altera la información.

Engramas y falsas memorias.

Al frente del Picower Institute for Learning and Memory del MIT, Tonegawa lideró descubrimientos revolucionarios sobre los engramas (las huellas físicas o redes neuronales donde se guardan los recuerdos):

- Identificación de huellas de memoria: Demostró que cuando aprendemos algo nuevo, un grupo específico de neuronas en el hipocampo se activa y sufre cambios estructurales permanentes.
- Optogenética: Utilizó la luz para activar y desactivar con precisión quirúrgica las neuronas asociadas a un recuerdo concreto en ratones de laboratorio.
- Creación de recuerdos falsos (2013): Su equipo logró implantar en el cerebro de un ratón un recuerdo de miedo que nunca había sucedido en la realidad, demostrando la plasticidad y la maleabilidad de la memoria.
- Reversión del alzhéimer en fases tempranas: Investigó cómo reactivar recuerdos "perdidos" en modelos animales con deterioro cognitivo, abriendo nuevas vías para el tratamiento de enfermedades neurodegenerativas.

Impacto en la ciencia moderna.

La trayectoria de Susumu Tonegawa destaca no solo por la genialidad de sus descubrimientos, sino por su capacidad para interconectar dos campos en apariencia distantes: la genética de las defensas humanas y la neurobiología del cerebro.

Su trabajo sobre la diversidad de anticuerpos sentó las bases esenciales para:

- El desarrollo de vacunas de última generación.
- La creación de anticuerpos monoclonales, fundamentales en los tratamientos biológicos contra el cáncer y enfermedades autoinmunes.
- La comprensión de las inmunodeficiencias primarias.

Al mismo tiempo, sus aportaciones en neurociencia continúan inspirando la búsqueda de terapias avanzadas contra el alzhéimer, el estrés postraumático y los trastornos de la memoria.

Sitio Fuente: NCYT de Amazings