No eres “friki”, tal vez nadie lo fue nunca
La identidad cultural en los últimos años del tiempo moderno, se fue decantando hacia los gustos otorgados por la cultura de masas, los grandes relatos y las culturas originarias se fueron quedando en el trasfondo mientras que en el lenguaje diario quedaron los relatos ficticios y lo ofrecido por los medios masivos. El contacto inmediato y prolongada exposición a éstos definieron identidades personales y permearon hasta hacer comunidad.
En México desde mediados del siglo XX la historieta fue un medio masivo cuyos números de venta hacía palidecer a otros países como Estados Unidos, nuestra industria fue de las más importantes del mundo sólo siendo igualada por la japonesa y por un conjunto de países que en grupo cuentan como la industria europea. Una vez más, apelado al artículo anterior, las primeras telenovelas de gran éxito cuyos nombres perduran hasta nuestros días salieron de historietas guionizadas por Yolanda Vargas Dulché, y así bien en el lenguaje común aún utilizamos apologías y analogías hacia éstos cómics nacionales, lo que por definición nos habla de una cultura popular sumamente arraigada a la identidad nacional.
Sin embargo los estadounidenses siempre estuvieron ahí, poco a poco sus historias fueron extendiéndose hasta prácticamente desaparecer al cómic nacional, todo esto fortalecido por el TLCAN y diversos factores que veremos en el futuro. La identidad cultural mexicana sufrió un karatazo que la puso en la lona, por lo menos en el campo dela narrativa gráfica, y con ello, el lenguaje alrededor de las historietas. Si bien existen diferencias de origen en ambos términos, en los tiempos de youtube y tik tok significan básicamente lo mismo, “friki” y “geek” describen a una persona cuyas aficiones rondan alrededor de los superhéroes, los videojuegos, la fantasía, ciencia ficción y la lectura de cómics o mangas. A éstos términos se les puede sumar el de “otaku”, el cual es prácticamente lo mismo pero especializado en medios asiáticos, en su 90% japoneses.
Al comienzo de estas tendencias y de la llegada del manga a México, la formación de comunidades no se hizo esperar, las primeras personas autodenominadas “frikis” y “otakus” nacionales asumían esta identidad, las historietas de sus padres no conectaban con ellas, éstos mismos se conflictuaban con sus hijos ya que veían casi como una traición a la patria y la pérdida de valores mexicanos a ésta invasión extranjera. La brecha generacional se abrió.
Martin Scorsese, director de filmes tan célebres como Taxi Driver y Goodfellas, fue el centro de atención en octubre de 2019 al afirmar que “las películas de Marvel no son cine”, la reacción no se hizo esperar, en internet no dejaron de contestarle en diversos formatos, desde textos, videos, o incluso memes, como si el cineasta hubiese insultado personalmente a la madre de cada una de las personas que le respondieron.
Ese mismo año, pero en abril, “Avengers Endgame” se había convertido en la película más taquillera de la historia, por lo que la confrontación ente sus fruidores y Scorsese iba y venía contundentemente, carrera vs taquilla, prestigio vs asistencia, legado vs fenómeno mundial. El entretenimiento para las masas siempre ha sido un tema delicado a ojos del gran público, ya que hasta para divertirse se les quiere exigir, el cual es un tema interesante para futuro, el punto el día de hoy es que indudablemente los superhéroes se convirtieron en un asunto de masas, no en vano como consecuencia de ésta pelea hasta nuestros días perdura el meme “Joder, es cine” con la fotografía del cineasta estadounidense. No es sorpresa que quienes más gritaron del lado de los enmallados fueron los diversos canales y medios autodenominaos “frikis” o “geeks”, quienes por largo tiempo monetizaron con la afrenta.
Éstos términos, como en todo el tiempo postmoderno, se ha acabado de convertir en un nicho de mercado, la terminología sólo aparece para ubicar los estantes donde se encuentra la memorabilia a la venta o para clasificar a los medios donde se encuentran conversaciones sobre éstos temas, que al final, como dije antes, monetizan con la atención de quienes los buscan, no siendo diferente que cualquier otro hashtag utilizado para los mismos fines. Quieren identidades basadas solamente en hábitos de consumo.
No hay sentido en asumir identidad en éstas etiquetas cuando los superhéroes son absolutamente un producto de masas ¿realmente los cómics fueron un nicho cuando era el entretenimiento popular por excelencia en el país? al final también muchos de éstas personas en tiempos postmodernos claman porque los cómics sean reconocidos como cultura, cuando de una forma orgánica las grandes narrativas del tiempo moderno eran aceptadas en toda su complejidad y se convertían en cultura identitaria, claman cultura, pero lo siguen tratando cómo sólo un producto donde menos importa son las historias.
Christopher V.Murcia García
Dibujante, arquitecto, historietista, comunista, nihilista. Actor frustrado de películas de Kung Fu
Soy moderno, soy eterno y lo estoy pasando bien.
Soy vampiro, con melena, soy un Drácula yé-yé