Antioxidantes tópicos: qué dice la ciencia sobre la vitamina C y la protección frente a los radicales libres

CUIDADO DE LA SALUD.-

Cada vez que la piel recibe radiación ultravioleta, respira aire contaminado o simplemente metaboliza oxígeno, genera especies reactivas de oxígeno: moléculas inestables, con un electrón desapareado, que buscan estabilizarse arrancando electrones a lo que tienen alrededor.

Lípidos de membrana, proteínas estructurales como el colágeno y la elastina, e incluso el ADN de los queratinocitos son sus víctimas habituales. A ese desequilibrio entre la producción de radicales libres y la capacidad del organismo para neutralizarlos se le llama estrés oxidativo, y hoy se considera uno de los motores principales del envejecimiento cutáneo extrínseco, el que no depende de los genes sino del entorno.

El sistema antioxidante de la piel y por qué se agota.

La piel no está indefensa. Cuenta con una red de antioxidantes endógenos, enzimáticos (superóxido dismutasa, catalasa, glutatión peroxidasa) y no enzimáticos (vitamina E, vitamina C, glutatión, coenzima Q10), que trabajan en cadena: unos neutralizan el radical y otros regeneran al antioxidante que acaba de oxidarse. El problema es que esa reserva disminuye con la edad y se consume con rapidez bajo el sol. Un trabajo clásico del grupo de Sheldon Pinnell en la Universidad de Duke mostró que una sola exposición a radiación UV reduce de forma drástica la concentración de vitamina C en la epidermis, y que la vía oral apenas logra reponerla, porque el transporte desde la sangre hasta las capas superficiales de la piel es limitado.

De ahí el interés científico por la vía tópica: si el antioxidante se deposita directamente en la epidermis, la reserva se recupera sin depender de la circulación.

Vitamina C: la molécula más estudiada.

El ácido L-ascórbico es el antioxidante hidrosoluble más abundante de la piel y el más investigado en formulación cosmética. Actúa en tres frentes. Como antioxidante directo, dona electrones a los radicales libres y los neutraliza. Como cofactor de las enzimas prolil y lisil hidroxilasa, es imprescindible para que los fibroblastos sinteticen colágeno estable. Y como inhibidor de la tirosinasa, frena la producción de melanina y atenúa las manchas.

La dificultad está en la química. El ácido ascórbico se oxida con facilidad en contacto con el aire, la luz y el agua, y en forma oxidada no solo pierde eficacia sino que puede comportarse como prooxidante. Los estudios de Pinnell establecieron las condiciones que permiten que penetre y se mantenga estable: concentración entre el 10 y el 20 %, pH por debajo de 3,5 y, sobre todo, la combinación con vitamina E (alfa-tocoferol) al 1 % y ácido ferúlico al 0,5 %. Esa fórmula, publicada en 2005 en el Journal of Investigative Dermatology, duplicaba la fotoprotección de la vitamina C sola y multiplicaba por ocho la protección frente al daño oxidativo. Es la base de la mayoría de los sérums antioxidantes de referencia que existen hoy.

"La vitamina C es el activo que más recomiendo por la mañana, pero también el que más veces veo mal usado. Un sérum que ha pasado de amarillo claro a naranja oscuro ya se ha oxidado y no protege; hay que guardarlo lejos de la luz y gastarlo en tres meses." Iryna Velychko, esteticista y fundadora de Unison.

Otros antioxidantes con evidencia.

La vitamina C no es la única molécula con respaldo. El ácido ferúlico, además de estabilizarla, absorbe radiación UV por sí mismo. La niacinamida (vitamina B3) regenera el NADPH, el cofactor que la piel usa para reciclar sus propios antioxidantes, y mejora la barrera cutánea. El resveratrol y los polifenoles del té verde han mostrado en estudios in vitro y en modelos animales capacidad para reducir la peroxidación lipídica inducida por UV. La coenzima Q10 interviene en la cadena respiratoria mitocondrial y disminuye con la edad. Y la astaxantina, un carotenoide de origen marino, se perfila como uno de los neutralizadores de oxígeno singlete más potentes descritos.

Un repaso detallado de qué antioxidantes en skincare tienen estudios detrás y cuáles son solo tendencia puede consultarse en la guía que ha publicado el equipo de estética de Unison, que ordena los activos por nivel de evidencia y por tipo de piel.

Lo que los antioxidantes no hacen.

Conviene ser preciso: ningún antioxidante tópico sustituye al protector solar. El filtro impide que la radiación llegue a la piel; el antioxidante neutraliza el daño de la fracción que, inevitablemente, llega. Son mecanismos complementarios, y la literatura es consistente en que el mayor beneficio aparece cuando se usan juntos: antioxidante por la mañana sobre piel limpia y protector solar de amplio espectro encima.

"El orden importa. Primero el sérum de vitamina C sobre la piel seca, se deja absorber un par de minutos, y después el SPF 50. Si se hace al revés, el antioxidante no penetra y el filtro se diluye." Iryna Velychko, esteticista y fundadora de Unison

Qué buscar en una fórmula.

A la hora de elegir un sérum de vitamina C, la evidencia disponible permite fijar criterios objetivos: ácido L-ascórbico puro o un derivado estable como el tetrahexildecil ascorbato; concentración declarada entre el 10 y el 20 %; presencia de vitamina E y ácido ferúlico en la fórmula; envase opaco y con dosificador que limite el contacto con el aire; y un pH bajo en el caso del ácido ascórbico puro, lo que explica el ligero picor que algunas pieles notan al principio. Los resultados en luminosidad y uniformidad del tono se observan a partir de las ocho semanas de uso continuado, y los efectos sobre la firmeza requieren varios meses, el tiempo que tarda el colágeno nuevo en depositarse en la dermis.

La ciencia de los antioxidantes tópicos lleva tres décadas acumulando datos. Lo que empezó como una hipótesis sobre el estrés oxidativo se ha convertido en una de las pocas áreas de la cosmética donde los mecanismos están descritos, las concentraciones eficaces están establecidas y los resultados son reproducibles.

Sitio Fuente: NCYT de Amazonas