Leña en el hogar, una tradición peligrosa
CUIDADO DE LA SALUD.
En México, se usa en las cocinas rurales a pesar de que la exposición crónica aumenta el riesgo de enfermedades respiratorias.
Imagina en tu paladar unas tortillas recién salidas del comal con ese saborcito a humo que proviene de la combustión de la madera. Ese peculiar toque a la comida evoca a un lugar, a una persona, a una tecnología que perdura en las zonas rurales de México.
El fogón no es solo un sistema para cocinar alimentos. Se trata de un punto de reunión en el que, al calor de las brasas de la leña, se cuentan historias.
El fuego es importante todavía para los hogares en diferentes partes del mundo, muchas mujeres aprendieron a cocinar con leña, como parte de una costumbre y del legado de su familia. Sin embargo, las investigaciones sobre el impacto negativo a la salud advierten de los riesgos de que podría desencadenar esta práctica, debido a las sustancias tóxicas liberadas.
Ojos llorosos, tos persistente, opresión en el pecho o dificultad para respirar son algunos síntomas comunes en enfermedades respiratorias vinculadas al tabaquismo que han aparecido en mujeres que nunca han fumado pero sí han pasado toda su vida cocinando con leña.
Una lectura para profundizar en el tema es el libro Uso de leña en el hogar. Riesgos a la salud, situación actual y alternativas, obra editada por el Programa Universitario de Investigación sobre Riesgos Epidemiológicos y Emergentes (PUIREE). Astrid Schilmann del Instituto Nacional de Salud Pública, junto con Rogelio Pérez-Padilla del Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias, coordinaron la obra.
Consta de 19 capítulos que conforman una mirada social y sanitaria sobre el consumo de leña en México. Las diversas perspectivas y evidencias reunidas nos adentran a la problemática, sin excluir la visión cultural.
El enemigo en casa.
Los troncos, las ramas de árboles y arbustos son una forma de biomasa que se utiliza como combustible para satisfacer tres necesidades básicas: cocción de alimentos, calentamiento de agua y calefacción. Su uso es más común en áreas rurales, tanto por accesibilidad a los recursos forestales como a la falta de otro tipo de energías.
El combustible principal en México es el gas LP (79%), le sigue la leña o carbón (11%) y gas natural (7%), según la Encuesta Nacional sobre Consumo de Energéticos en Viviendas Particulares del 2018 (ENCEVI)
Normalmente, la quema de leña es en fogones abiertos ubicados en la cocina o en habitaciones, por lo que la gama de gases contaminantes generados por una combustión incompleta (dióxido de carbono, monóxido de carbono, benceno, dióxido de nitrógeno y dióxido de azufre) no se ventilan y afectan la calidad del aire dentro de la vivienda.
La exposición crónica al humo de leña es perjudicial para la salud, se le relaciona con la Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica o EPOC, por sus siglas, informó la doctora Schilmann en entrevista en el programa radiofónico Hipócrates 2.0.
De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS) los síntomas más comunes de esta enfermedad son dificultad para respirar, tos crónica y sensación de cansancio. Aunque no tiene cura, la persona puede mejorar si no fuma o no tiene exposición a aire contaminado, y mantiene un tratamiento adecuado apoyado de medicamento, oxígeno y rehabilitación pulmonar.
Otras afecciones relacionadas al humo de leña son el desarrollo de enfermedades respiratorias agudas: neumonía, asma, tuberculosis, cáncer pulmonar, eventos cardiovasculares, así como efectos adversos en el embarazo, como bajo peso al nacer y mortalidad fetal.
La Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer clasificó el humo de biomasa en el grupo 2A, esto quiere decir que es un posible carcinógeno. Se designó así porque hay evidencia suficiente en animales, pero los estudios en humanos todavía son limitados.
Estufas alternativas.
Actualmente, el gran reto para la salud pública está en la parte de atención, porque no se detectan los casos de forma temprana. “Tradicionalmente, como son las mujeres las que cocinan, son las que corren mayor riesgo, igual que los niños pequeños”, precisa la especialista en contaminación del aire doméstico.
Dentro de las medidas de prevención, el esfuerzo va dirigido a desplazar el fogón abierto y sustituirlo por tecnologías que se adapten a las necesidades energéticas de las comunidades. Una opción es la instalación de estufas eficientes de leña, con programas donde se les ofrezca capacitación y seguimiento sobre su uso.
Desde 2025 comenzó un proyecto gubernamental en la zona purépecha en Michoacán para sustituir el fogón por estufas, donde la implementación de estos dispositivos ha considerado no solo factores económicos sino culturales para tomar en cuenta el contexto, prácticas y necesidades locales.
“Estamos tratando de impulsar a través de algunas propuestas la atención integral por contaminación del aire en la atención primaria de la salud, donde justo nos hace falta mejorar los sistemas de diagnóstico para las enfermedades respiratorias, dirigir mejor el tratamiento, y claro está, la prevención”, complementa la doctora.
Por ello, si la principal opción es el fogón y no es posible cocinar fuera de la vivienda, se recomienda mantener puertas y ventanas abiertas, reducir el tiempo de estancia y evitar cargar o cuidar a los niños en el área de cocina.
Por: Angélica Romero.
Sitio Fuente: Ciencia UNAM