Bolivia y Uruguay entre los 16 proyectos que la UNESCO financiará para fortalecer la condición del artista en el mundo

UNESCO.-

A través del Programa UNESCO-Aschberg para Artistas y Profesionales de la Cultura, la Dirección Nacional de Cultura de Uruguay y la Fundación Imagen de Bolivia recibirán apoyo técnico y financiero para avanzar en la protección social, laboral y legal de artistas de la región.

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La UNESCO anunció la selección de 16 iniciativas que recibirán apoyo técnico y financiero del Programa UNESCO-Aschberg para Artistas y Profesionales de la Cultura, con el apoyo de Noruega. 

Entre las 1.068 postulaciones recibidas a nivel mundial, fueron seleccionados tres proyectos de América Latina para organismos públicos, entre ellos uno de Uruguay y uno de Bolivia en el caso de las organizaciones de la sociedad civil. 

Las iniciativas, que se ejecutarán entre 2026 y 2027, forman parte de una inversión superior a 750.000 dólares para fortalecer la protección social, laboral y jurídica de artistas, en consonancia con los instrumentos normativos de la UNESCO sobre la condición del artista y la Convención de 2005 sobre la protección y promoción de la diversidad de las expresiones culturales.

Bolivia: un observatorio para dejar de improvisar políticas culturales.

En la modalidad de apoyo financiero, destinada a organizaciones de la sociedad civil, fue seleccionada la Fundación Imagen, con sede en Cochabamba, que a través de su histórico Proyecto mARTadero presentó la iniciativa “Promotion of the Status of the Artist in Cochabamba (Bolivia)”. 

Con más de dos décadas de trabajo en la gestión cultural boliviana, la Fundación Imagen identificó un problema de base que condiciona todo lo demás: la falta de datos. No existe información sistematizada y actualizada sobre la estructura, las condiciones socioeconómicas y la dinámica laboral del sector artístico boliviano, lo que deja a las políticas culturales —tanto locales como nacionales— dependiendo de la coyuntura política en lugar de un diagnóstico técnico riguroso. 

A esto se suma un vacío legal de fondo: la legislación nacional no define con precisión qué es “ser artista” ni delimita el alcance jurídico del trabajo artístico, lo que dificulta su reconocimiento como actividad profesional con derechos específicos. 

El proyecto propone entonces construir, con la región metropolitana de Cochabamba como territorio piloto y vocación de réplica nacional, el primer sistema integral de diagnóstico, incidencia y coordinación sectorial para la condición del artista en Bolivia. 

Todo arranca con una investigación diagnóstica inédita sobre la situación legal y socioeconómica de los artistas del departamento, que convocará a más de 250 personas entre artistas, asociaciones, universidades y autoridades locales. 

Los resultados de ese diagnóstico alimentarán directamente la actualización de la propuesta de Ley Nacional del Artista —un proyecto que había perdido impulso en administraciones anteriores— y el desarrollo de una propuesta de ley departamental y municipal, en articulación con el Ministerio de Turismo, Culturas, Folklore y Gastronomía y los gobiernos autónomos de Cochabamba. 

A partir de esa evidencia, el proyecto también prevé crear herramientas concretas para el día a día de los artistas, como tarifarios de referencia en al menos tres disciplinas, y desplegar procesos de formación vinculados a la Recomendación de 1980 y a la Convención de 2005. 

Todo ese trabajo quedará plasmado en un Observatorio sobre la Condición del Artista: una plataforma digital que centralizará información, propuestas normativas y mecanismos de monitoreo, y que está pensada para funcionar mucho más allá de la duración del proyecto. 

La iniciativa incluye además la rearticulación de Telartes, la red de incidencia cultural que en 2016 ya había logrado instalar el debate sobre una ley del artista en la agenda ministerial boliviana, y una perspectiva de género que atraviesa cada una de sus actividades, con foco en visibilizar las brechas de ingresos y las barreras que enfrentan las mujeres artistas. 

El resultado esperado es que Bolivia deje de discutir la condición del artista sobre suposiciones y empiece a hacerlo sobre datos: que exista, por primera vez, un instrumento capaz de sostener en el tiempo la producción de evidencia, la incidencia legislativa y el seguimiento de las políticas culturales del país.

Uruguay: organizar al sector de las artes visuales para que sus derechos se hagan efectivos.

En la modalidad de asistencia técnica, destinada a instituciones gubernamentales, fue seleccionada la Dirección Nacional de Cultura del Ministerio de Educación y Cultura, a través del Instituto Nacional de Artes Visuales (INAV), con el proyecto “Advancing the Status of Visual Artists in Uruguay: Strengthening Association, Representation and Professional Recognition”. 

El punto de partida es una paradoja que atraviesa al sector desde hace años: Uruguay cuenta con un marco legal sólido para proteger a sus artistas —la Ley N.º 18.384, Estatuto del Artista y Oficios Conexos, que en 2023 amplió su alcance para incluir explícitamente a los artistas visuales—, pero ese marco no siempre se traduce en protección real. 

La razón principal es la baja asociatividad del sector: sin organizaciones fuertes y representativas, resulta difícil acceder a la negociación colectiva, a la seguridad social o simplemente hacer valer los derechos que la ley ya reconoce. Durante el próximo año y medio, el proyecto buscará revertir esa fragmentación desde varios frentes a la vez. Se conformará una Mesa Interinstitucional y Sectorial que reunirá al Estado, la academia y la sociedad civil para coordinar el proceso y darle continuidad más allá del proyecto mismo. 

En paralelo, se realizará un mapeo nacional de artistas visuales —con criterios de inclusión y paridad de género— para tener, por primera vez, un panorama certero de quiénes integran el sector y en qué condiciones trabajan. 

Sobre esa base se desarrollarán instancias de formación en derechos laborales y organización sectorial, y se abrirán espacios de diálogo participativo en los diecinueve departamentos del país, de modo que la discusión no quede circunscrita a Montevideo. 

El proyecto también incorpora una dimensión de cooperación Sur-Sur, con un intercambio de experiencias junto a la Unidad de Economía Creativa del Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio de Chile. 

El impacto esperado es concreto: un documento técnico-normativo con lineamientos de política y una hoja de ruta sectorial, validado por la Mesa Interinstitucional y adoptado formalmente por la Dirección Nacional de Cultura, que sirva de base para futuras medidas regulatorias y administrativas. 

Se trata, en definitiva, de convertir un derecho reconocido en papel —la libertad de asociación— en una herramienta que los artistas visuales uruguayos puedan usar en los hechos para mejorar sus condiciones de trabajo y su acceso a la protección social.

Una convocatoria global, con impacto regional.

Entre los otros catorce proyectos seleccionados en distintas regiones del mundo se encuentran Colombia, Ecuador, Islas Salomón, Lesotho, República Unida de Tanzania, Sudáfrica, Marruecos, Armenia, Nepal, Kenya y Botswana, en áreas que van desde la reforma legislativa hasta la movilidad de artistas, el fortalecimiento de capacidades en nuevas tecnologías y el apoyo de emergencia a creadores desplazados por conflictos o desastres naturales. 

El Programa UNESCO-Aschberg busca: fortalecer la libertad artística y abordar las condiciones precarias que enfrentan quienes trabajan en el sector creativo, donde la protección social básica, la remuneración justa y el reconocimiento legal del estatus profesional suelen estar fuera de alcance. 

Para los artistas del Sur Global —en particular mujeres, jóvenes y grupos minoritarios— estas vulnerabilidades se agravan por los desequilibrios en los intercambios culturales internacionales y las dificultades de movilidad. 

Con estos dos proyectos, Bolivia y Uruguay se posicionan como referentes regionales en la construcción de políticas públicas y herramientas comunitarias para proteger a quienes hacen posible la vida cultural de nuestros países.

Sitio Fuente: UNESCO