Entrevistas técnicas: cómo prepararse y tener éxito

DESARROLLO PERSONAL Y PROFESIONAL / ORIENTACIÓN LABORAL.

Para conseguir ciertos puestos de trabajo es necesario superar no una, sino varias entrevistas, a menudo con diferentes seleccionadores. Se suele empezar con la clásica entrevista de conocimiento, a la que pueden seguir una o más entrevistas técnicas, especialmente para empleos en el área STEAM y, en general, en campos verticales como, por ejemplo, finanzas, tecnologías de la información, ingeniería, consultoría de gestión, donde se requiere la demostración del dominio de determinadas hard skills.

 

Si bien estas hard skills son, en teoría, más fáciles de demostrar que las soft skills, varias investigaciones muestran que la mayoría de las organizaciones cree sufrir una escasez significativa de competencias.

Durante una entrevista técnica, el reclutador intentará comprender si el candidato tiene las habilidades necesarias para cubrir el puesto vacante y si es capaz de ponerlas en práctica de manera efectiva. Muy a menudo, este tipo de entrevista la realiza (también) una persona que trabaja en el departamento para el cual se postula el candidato o, en cualquier caso, un seleccionador especializado, como un reclutador de IT.

Sin embargo, algunas preguntas o ejercicios también tienen como objetivo poner a prueba las habilidades de razonamiento y comunicación, para comprender cómo reacciona el candidato ante problemas inéditos y cómo desarrolla sus estrategias para superarlos. El estilo de comunicación, la empatía y el entusiasmo transmitido son, por tanto, ingredientes fundamentales para el éxito de la entrevista.

¿Qué tipo de preguntas se suele hacer al candidato en las entrevistas técnicas?

Como explica la orientadora laboral Elena Lucas, en colaboración con Universia, “en las entrevistas técnicas, a diferencia de las entrevistas para perfiles generalistas, es necesario profundizar bastante más. Por ejemplo, si un reclutador quiere saber si un ingeniero está capacitado para tomar rápidamente una decisión ante una línea de producción, debe ponerle en esa situación durante la entrevista, plantearle problemas o situaciones comunes que pueden ocurrir en esa compañía para poder contrastar si esa persona está capacitada para salir adelante”.

Además, agrega la experta, “es muy frecuente que a la conversación se añada una prueba in situ, con una maquinaría o un programa, por ejemplo. Hay que ir preparados para ello, sin que los nervios nos jueguen una mala pasada: simplemente, se debe ir enfocados a ser muy prácticos y pragmáticos”, matiza. En general, el secreto no está en buscar la respuesta correcta a las preguntas, sino en explicar al seleccionador el razonamiento que llevó a esa respuesta.

El objetivo de la mayoría de las preguntas es entender si, una vez contratado, el candidato podrá garantizar resultados prácticos satisfactorios. Entonces, el primer paso para tener una idea de las preguntas que podría hacer el reclutador es leer atentamente la oferta de trabajo. De hecho, la mayoría de los anuncios especifican una lista de habilidades técnicas requeridas por la empresa.

En las entrevistas técnicas, el reclutador intenta averiguar si el candidato posee esas habilidades con preguntas que varían según el rol solicitado. En este sentido, la principal referencia para ir preparados es la página web de la empresa. Lucas aconseja “investigar sobre la empresa, sin quedarse en la misión y los valores, sino ir mucho más allá para conocer el producto e imaginarse cuáles son las situaciones que podrían darse en esa compañía”.

Las entrevistas técnicas no suelen consistir en pruebas de respuesta cerrada, sino más bien en un diálogo en profundidad en el que el reclutador espera que el candidato refuerce sus respuestas con ejemplos concretos. Se proponen situaciones específicas a las que el candidato debe ser capaz de ofrecer una respuesta articulada basada en la experiencia sobre el campo, tal vez proporcionando una demostración.

Un ejemplo de una pregunta clásica en una entrevista técnica es: “Cuénteme sobre un proyecto reciente en el que participó. ¿Cuáles eran sus responsabilidades?”. O: “Cuéntame sobre algún momento en el que aplicó sus habilidades técnicas de manera práctica”. En estos casos, asegura Elena Lucas, el candidato: “debe decir que ya se ha enfrentado a esta situación, por ejemplo manejando un determinado programa informático, y contar qué hizo, siendo mucho más extenso en las respuestas y, sobre todo, poniendo ejemplos concretos”.

Conocer a la empresa ayuda a minimizar el efecto sorpresa y por tanto evita un exceso de estrés. Si es posible, también es útil recopilar información sobre la persona con la que se realizará la entrevista: conocer su trayectoria profesional, los proyectos en los que ha colaborado, su trabajo en la empresa para entender qué habilidades subrayar en la conversación.

También es una buena práctica actualizar los conocimientos en las áreas específicas cubiertas por la entrevista técnica. De hecho, puede ocurrir que haya pasado algún tiempo desde la última vez que el candidato tuvo que lidiar con un determinado programa o máquina. Es necesario mantenerse al día para conocer las novedades que ya están en marcha o las previstas para el futuro.

Finalmente, si la empresa busca una habilidad técnica que nos falta, la mejor estrategia es apuntarse en formaciones como bootcamps para poder afirmar honestamente que se conoce y se está aprendiendo más sobre ello. El candidato debe también recordar cerrar la entrevista explicando su motivación para el cambio, uno de los aspectos más valorados durante el proceso de selección.

Sitio Fuente: Universia México