El poder de… Las calabacitas

CUIDADO DE LA SALUD / ALIMENTACIÓN / GASTRONOMÍA.-

- Contienen un alto contenido de fibra, vitaminas y minerales. Su aporte de calorías es bajo.

- Su versatilidad permite que sean consumidas crudas o guisadas, en caldos o preparadas como acompañamiento o incluso como plato fuerte.
- Sonora, Puebla y Sinaloa destacan entre los estados con mayor producción en México.

¿Qué son?

Las calabacitas son un fruto de la familia de las cucurbitáceas que varían en color (verde pálido, amarillo claro, verde negruzco o naranja tostado), tamaño y forma según la variedad a la que pertenecen o su grado de desarrollo. En general, se caracterizan por ser plantas rastreras o trepadoras con un tallo ramificado y flores amarillas. Sus hojas y tallos son pequeños y de textura áspera.

Una sola calabacita puede alcanzar hasta 50 centimetros (cm), su forma es alargada y elíptica. La pulpa es blanca, amarilla o anaranjada al madurar. Sus semillas blancas, que también se consumen, miden entre 2 y 2.5 cm de largo por 1 y 1.5 cm de ancho.

La calabacita, también conocida como calabacín o calabaza de verano, es originaria de Mesoamérica.

En México se pueden encontrar tres especies principales:

- Calabacita (cucurbita pepo), criolla e italiana.
- Calabaza de castilla (cucúrbita moschata).
- Chilacayote (cucúrbita fucifolia).

Durante el 2017, la superficie sembrada con calabacita a nivel nacional fue de 29.6 mil hectáreas, de las que se obtuvo una producción preliminar de 547 mil toneladas, 9.0% más que en 2016. El Atlas Agroalimentario 2017 destaca que México exporta tres cuartas partes de su producción nacional y Estados Unidos es su destino principal.

Debido a su adaptabilidad a diversos climas y terrenos, se puede cultivar tanto a nivel del mar como en valles altos. Los principales estados productores de calabacita son Sonora, Puebla y Sinaloa.

¿Qué nutrimentos y beneficios aportan?

La calabacita no contiene grasas, pero si un alto contenido de agua y fibra, además de cantidades significativas de vitaminas B6, C y K, riboflavina, ácido fólico y minerales como potasio y manganeso, antioxidantes y fitonutrientes antiinflamatorios. 100 gramos (g) de calabacita contienen 26 calorías, 0.1 g de grasas, 6.5 g de carbohidratos y 1 g de proteína.

Incluir calabacita en tu alimentación diaria puede ayudar a mejorar tu digestión, debido a que contribuye a la reducción del estreñimiento y otros problemas digestivos al ser rica en agua, fibra, electrolitos y otros nutrientes que son necesarios para un sistema digestivo saludable.

El consumo regular de calabacita también puede ayudar a prevenir las úlceras, síndrome del colon irritable y cáncer de colon.

Además, contribuyen en la reducción de los niveles altos de azúcar en la sangre. Al ser bajas en sodio y altas en potasio, ayudan a mantener la presión arterial saludable, mientras que la fibra en forma de polisacáridos reduce los niveles de colesterol. Esta combinación funciona de forma sinérgica para mantener una buena circulación, necesaria para mantener la presión arterial en estado óptimo y un corazón sano.

¿Cuánto cuestan?

El precio de las calabacitas dependerá del lugar donde se compren, ya sea en supermercados, el mercado local, etc., así como en el lugar donde se encuentren los comercios.

En promedio, el kilo de calabacitas oscila entre los $20 y $35 pesos. Esta cantidad es suficiente para tres platos fuertes o bien, para varios acompañamientos.

¿Cómo se recomienda consumirlas?

Al seleccionar las calabacitas, elige aquellas que sean firmes al tacto, compactas, pequeñas o medianas y sin manchas en la piel. Al guardarlas en el refrigerador, se conservan en buenas condiciones durante dos semanas.

Este fruto es muy popular en la cocina mexicana y ha sido base de la alimentación desde la época prehispánica, junto al maíz y el chile.

El fruto tierno o maduro se consume como verdura. Cuando está maduro también se utiliza para elaborar dulces como calabazate o calabaza cristalizada. Sus semillas se salan y tuestan en el comal para comerse como botana. Con ellas también se preparan salsas y se extrae aceite.

Sus flores se preparan en diferentes guisos o se consumen rellenas, lo que las hace muy versátiles. Se pueden elaborar diversos platillos. Se pueden consumir con jitomate, cebolla, ajo, queso, picadas en ensalada, en sopa, guisadas con un poco de aceite, sal y pimienta, así como en cualquier caldo.

Sitio Fuente: El Poder del Consumidor