Activistas mexicanas que están luchando por un mundo mejor
En conmemoración al Día Internacional de las Mujeres el día de hoy, el CINU México reconoce a las mujeres que están luchando para proteger los derechos
humanos, la paz y la justicia.
Indígenas del Istmo de Tehuantepec en Defensa de la Tierra y el Territorio. Foto: Prometeo Lucero/CMDPDH Bettina Cruz, miembro de la Asamblea de Pueblos.
Estas son las madres, hermanas, hijas y luchadoras que están marcando el camino para que México sea un país más justo. Ellas representan un cambio pacifista y progresista, y su trabajo es crucial para lograr la Agenda 2030 para el Desarrollo Sustentable, específicamente en alineación con Igualdad de género (ODS 5) y Paz, justicia e instituciones sólidas (ODS 16). Hoy en día, las mujeres siguen enfrentando muchos desafíos, prejuicios y críticas, pero sus esfuerzos y éxitos no pasan desapercibidos.
Bettina Cruz.
Foto: Prometeo Lucero/CMDPDH
Con más de 35 años trabajando para defender los derechos humanos, Cruz es parte de la Asamblea de Pueblos Indígenas del Istmo de Tehuantepec en Defensa de la Tierra y el Territorio. Ella trabaja para expresar las preocupaciones y necesidades de la población indígena, en la que hay un número significativo de personas que no saben leer ni escribir, por lo que es fácil que personas ajenas se aprovechen de las comunidades vulnerables respecto a sus derechos territoriales. Cruz y sus compañeros activistas han sido encarcelados y torturados en la defensa de su territorio, no obstante continúan combatiendo el trato injusto de su comunidad.
Eufrosina Cruz Mendoza.
Foto: Redes sociales de eufrosinacruz
Cruz es una mujer zapoteca que cambió la forma en que las mujeres participan en la política. El punto de partida de su lucha por la igualdad de género fue cuando no se le permitió participar en las elecciones municipales de su ciudad natal Santa María Quiegolani, por el hecho de ser mujer. Esta fue una razón válida de acuerdo con los usos y costumbres (leyes tradicionales locales). Sin embargo, debido a la lucha de Eufrosina Cruz, la constitución se reformó más tarde para dar a las mujeres los mismos derechos de participación en el gobierno. En noviembre de 2010 se convirtió en la primera mujer indígena dentro de la política de Oaxaca.
La Hermana Consuelo Morales.
Foto: CADHAC.
La Hermana Morales es la fundadora de Ciudadanos en Apoyo a los Derechos Humanos A.C. (CADHAC), una organización en Nuevo León que trabaja en casos relacionados con tortura, abusos policiacos y de autoridad, abusos a menores o mujeres, y personas desaparecidas. Ella dice que para creer completamente en el mensaje de su religión, tenemos que trabajar por una fraternidad más fuerte entre todos los seres humanos. Fue galardonada con el Premio Nacional por la Igualdad en 2010.
Tita Radilla.
Foto: Prometeo Lucero/CMDPDH
Durante la época de la Guerra Sucia en México, el padre de Radilla desapareció después de ser detenido en un retén militar en 1974. Ella ha estado luchando desde entonces, y ahora es la Vicepresidenta de la Asociación de Familiares de Detenidos Desaparecidos y Víctimas de violaciones a los Derechos Humanos en México (AFADEM). La organización sirve para encontrar respuestas sobre lo que sucedió con las personas que desaparecieron durante ese tiempo, y buscar justicia y cierre para sus familias.
Yésica Sánchez.
Foto: Prometeo Lucero/CMDPDH
Con más de 10 años como abogada experta en derechos humanos, continúa luchando por la igualdad de las mujeres y los indígenas en su estado natal de Oaxaca. En el pasado, jugó un papel crítico durante el conflicto social de Oaxaca en 2006, y debido a su trabajo para las víctimas, fue estigmatizada y difamada, y se temía que la torturaran, secuestraran o incluso asesinaran. De todos modos, ella continuó, y ahora se desempeña como Subdirectora del Consorcio para el Diálogo y la Equidad Oaxaca.
Hermelinda Tiburcio.
Foto: Prometeo Lucero/CMDPDH
Tiburcio es una indígena nasabi (mixteca) de la Costa Chica de Guerrero, uno de los muchos lugares donde la violencia contra la mujer está inaceptablemente presente. Después de haber sido atacada varias veces y a partir de que un arma le apuntó, ella se convirtió en una fuerte activista. Participó en el proyecto de La Casa de la Mujer, que promueve la conciencia de que la mujer puede decidir sobre su propio cuerpo y prevenir la violencia de género. Ahora es parte de la organización K’inal Antezetik, que se traduce como Tierra de Mujeres; este grupo de feministas lucha para que el género no sea una barrera para el desarrollo.
Sitio Fuente: ONU