Cómo aplicar el Design Thinking en la Universidad
DISEÑO.
Este método aporta valiosos beneficiosos para la preparación de los futuros graduados y profesionales.
El trabajo en equipo y el intercambio de ideas son esenciales para el éxito de este método.
- Conoce qué es el Design Thinking, las fases del método y cómo aplicarlas a tu formación universitaria.
- El uso de esta herramienta en las empresas de diseño e innovación avalan la efectividad del proceso.
- Recopilar información y dar rienda suelta a la creatividad son factores esenciales en este método de trabajo.
El Design Thinking es una herramienta muy común en los departamentos de diseño y entre los encargados de innovar estrategias de negocio y producto.
Lo novedoso ha sido descubrir el potencial de este método en su uso para la educación, sobre todo, en la universidad; tanto para potenciar el nacimiento de nuevos proyectos de investigación, como método de estudio global.
Este método fue desarrollado de forma teórica por la Universidad de Stanford durante los años 70 y cambió la forma de concebir los procesos de innovación en empresas y departamentos de diseño. Ya no solo la forma de generar ideas, sino como contrastar su efectividad.
El proceso de Design Thinking se basa en seis fases:
1. Definir el reto.
Es importante comenzar sabiendo cuales es la meta que queremos alcanzar.
Cuanto más claro sea el objetivo a conseguir, más fácil no será planear la ruta para conseguirlo.
2. Observar.
El trabajo de campo, la búsqueda de información y la obtención de datos es la manera más fiable y profesional de comenzar un proyecto o configurar el estudio de una materia.
Es importante recopilar fuentes y documentación que ratifiquen y den sentido a la idea y su desarrollo.
3. Entender.
Una vez analizados todos los datos, debemos de haber obtenido una visión general del tema que nos ocupa y, según nuestro enfoque, ser capaces de:
- Ver cuál es la necesidad a cubrir o problema a solucionar
- Definir el estado de la cuestión
- Ser consciente de todos los conceptos necesarios para dominar la materia y aplicarla.
4. Idear.
Es el momento de poner la mente en marcha y dar máxima prioridad a la creatividad.
En esta fase del proceso debemos generar hipótesis, preguntas, ideas y todo tipo de recursos que, en un primer momento, creamos que son válidos para dar respuesta a lo definido en la fase de entendimiento.
5. Crear un prototipo.
Es el momento de crear algo tangible; ya sea un producto, una fórmula o una tesis.
Hay muchas herramientas que podemos usar en esta parte del desarrollo para crear un prototipo más visual. Sobre todo, con la idea de corregirlo y trabajar sobre él para perfeccionarlo.
Es el momento de validar lo creado y prepararlo para exponerlo y presentarlo ante personas ajenas al proceso.
6. Testear.
Toca poner en práctica lo ideado y que otros interactúen con lo que hemos creado o que conozcan la idea sobre la que hemos trabajado.
Es importante recibir un feedback para introducir correcciones o ver si nos hemos podido equivocar durante el proceso.
La información recogida en esta fase es vital y muy valiosa para el éxito de todo el desarrollo.
Las características más importantes para llevarlo a cabo son:
Trabajo en equipo.
Es más fácil ser curioso y observador cuando se trabaja en grupo y entre todos se genera un ambiente de motivación y de creatividad.
Cada uno puedo aportar sus fortalezas y nutrirse de lo ventajoso de las aportaciones de los demás.
Intercambiar ideas.
Generar un espacio donde se incentive el pensamiento expansivo y nada sea descartado.
Compartir ideas y valorarlas todas por igual incentiva el desarrollo creativo y tomar una actitud positiva y resolutiva.
Potenciar lo visual.
Es más fácil comprender ideas y desarrollos apoyados por material visual.
Crear paneles de inspiración, mapas conceptuales o incluso maquetas, son maneras de dar mayor visualidad a las ideas y conceptos.
Combinar de forma equilibrada análisis e intuición.
Un equipo heterogéneo y la profundización en todas las etapas del proceso aportarán un equilibrio en la innovación donde tendrá tanto peso lo empírico y lo analítico, como el diseño y la creatividad.
Ahora toca explotar las posibilidades de este método en el ámbito universitario. Pero de lo que no cabe duda es de que permite una forma de trabajo ágil, completa y en la que se evoluciona hacia la obtención de resultados definidos.
Sitio Fuente: Universia México