El viaje secreto de las mariposas monarca: pequeños rastreadores descubren rutas migratorias desconocidas
CIENCIAS DE LA VIDA Y TECNOLOGIA.
Las mariposas monarca revelan nuevas rutas migratorias gracias a pequeños dispositivos de rastreo: permiten identificar lugares clave de descanso y alimentación.
Un ejemplar macho de mariposa monarca a la espera de su liberación, después de la colocación de un dispositivo de rastreo. / Crédito: Carol Clark via AP.
Un proyecto científico que ha equipado a cerca de 1.750 ejemplares de mariposas monarca con tecnología de seguimiento ha permitido identificar lugares estratégicos de descanso y alimentación, además de descubrir conexiones migratorias desconocidas entre las poblaciones occidentales y orientales.
La migración de las mariposas monarca es uno de los fenómenos naturales más extraordinarios del mundo animal. Cada año, millones de ejemplares recorren miles de kilómetros entre sus zonas de reproducción y sus refugios de invierno. Sin embargo, buena parte de sus desplazamientos sigue siendo un misterio para los científicos.
Ahora, un proyecto de seguimiento tecnológico está arrojando nueva luz sobre sus movimientos y proporcionando información fundamental para proteger a una especie amenazada por la pérdida de hábitats, el cambio climático y otros factores ambientales.
Cerca de 1.750 mariposas monarca han sido equipadas este año con pequeños dispositivos de rastreo, que permiten registrar sus desplazamientos y reconstruir sus itinerarios migratorios. Los datos obtenidos no solo están ayudando a identificar corredores utilizados por estos insectos, sino también lugares concretos en los que se detienen para descansar y alimentarse durante sus largos viajes.
El trabajo está sacando a la luz rutas que hasta ahora habían pasado desapercibidas y está modificando algunas de las ideas existentes sobre cómo se desplazan las distintas poblaciones de mariposas monarca en Norteamérica.
Un corredor migratorio que conecta poblaciones.
La investigación está coordinada por un equipo científico internacional, en el que participa la Federación Nacional de Vida Silvestre de Estados Unidos (National Wildlife Federation), según informa Associated Press. Rebeca Quiñonez-Piñón, científica principal de la organización, dirige uno de los estudios centrados en comprender los desplazamientos de las mariposas a través de Texas, una región especialmente importante para sus movimientos estacionales.
Una parte considerable de las monarcas que viven al este de las Montañas Rocosas atraviesa cada otoño un estrecho corredor conocido como el "embudo de Texas". Esta zona funciona como una vía de paso durante la migración hacia el sur y también durante el regreso hacia el norte en primavera, cuando las mariposas buscan lugares donde reproducirse.
Sin embargo, los investigadores han descubierto que los itinerarios no son siempre iguales. Las mariposas pueden elegir distintas zonas de Texas dependiendo de la disponibilidad de agua, néctar y árboles donde refugiarse durante la noche. Identificar estos puntos de parada resulta esencial para conocer qué espacios naturales necesitan protección prioritaria.
Uno de los descubrimientos más relevantes del proyecto tiene que ver con las conexiones entre las poblaciones occidentales y orientales, tradicionalmente estudiadas como grupos diferenciados. Desde que comenzó el seguimiento, los científicos han encontrado indicios de que una mariposa procedente de Utah, al oeste de las Montañas Rocosas, se incorporó a los movimientos de las poblaciones orientales que se dirigen hacia el centro de México.
También han registrado ejemplares que descendieron por la costa este de Estados Unidos hasta Florida, cruzaron el golfo de México y continuaron su recorrido por territorio mexicano. Se trata de conexiones migratorias que los investigadores desconocían o que hasta ahora solo habían podido plantear como hipótesis.
Dispositivos diminutos para seguir miles de kilómetros.
El avance tecnológico ha sido determinante para hacer posible esta investigación. Los nuevos transmisores, desarrollados por la empresa Cellular Tracking Technologies, funcionan con energía solar, cuestan unos 200 dólares y pesan aproximadamente lo mismo que una gota de agua.
Su reducido tamaño permite colocarlos sobre el cuerpo de las mariposas sin añadirles una carga excesiva. Para garantizar su seguridad, los investigadores seleccionan cuidadosamente los ejemplares: normalmente deben pesar más de 400 miligramos y tener unas alas suficientemente largas para soportar el dispositivo.
La colocación requiere precisión. Las mariposas se capturan con redes y se mantienen a baja temperatura para tranquilizarlas antes de la intervención. Después, se protegen sus patas y antenas mientras se fija el transmisor mediante un adhesivo aplicado cuidadosamente sobre el cuerpo. Una vez terminado el procedimiento, el ejemplar vuelve a su entorno natural.
El seguimiento de cerca de 1.750 ejemplares permite localizar refugios y zonas de alimentación, además de identificar conexiones migratorias entre poblaciones de Norteamérica. / Crédito: Joshua J. Cotten en Unsplash.
La importancia del avance tecnológico.
Los dispositivos actuales representan una mejora importante respecto a tecnologías anteriores, cuyos transmisores resultaban demasiado grandes o pesados para estos insectos.
Sin embargo, los receptores permiten conocer los puntos donde se detecta una mariposa, pero no ofrecen su ubicación exacta en todo momento. Además, una detección no garantiza que el ejemplar continúe vivo. Los científicos también necesitan realizar nuevos estudios para determinar si los dispositivos influyen de alguna manera en el comportamiento de los insectos.
La tecnología ofrece, además, una oportunidad para acercar la investigación a la ciudadanía. A través de la aplicación gratuita Project Monarch Science, cualquier persona puede seguir los desplazamientos registrados de ejemplares individuales.
Una especie amenazada por múltiples factores.
La información obtenida puede tener importantes consecuencias para la conservación. Desde mediados de los años noventa, las poblaciones orientales de mariposas monarca han disminuido más de un 80 %, mientras que las occidentales han sufrido un descenso aproximado del 95 %.
Entre las principales amenazas figuran la pérdida de hábitats, los pesticidas y el cambio climático. La desaparición del algodoncillo, una planta fundamental para la especie, es crucial en este aspecto: las mariposas monarca depositan en ella sus huevos y constituye el único alimento de sus orugas.
El aumento de las temperaturas también puede alterar los estímulos ambientales que desencadenan la migración. Si el calor se prolonga demasiado en las regiones septentrionales, las mariposas pueden retrasar su partida y encontrarse posteriormente con temperaturas demasiado bajas para completar el viaje. Las sequías, por su parte, reducen las fuentes de agua y néctar que necesitan durante el recorrido.
Ante esta situación, los conservacionistas están impulsando medidas como la plantación de algodoncillo y otras especies favorables a los polinizadores en jardines, carreteras y corredores de transporte. En Texas también se están instalando redes en determinados tramos de carretera para favorecer que las mariposas vuelen a mayor altura y evitar colisiones.
Sitio Fuente: Levante / Tendencias21