¿Y si un robot pudiera moverse utilizando la fotosíntesis?
CIENCIA Y TECNOLOGIA.
Científicos crean un robot que se mueve mediante la fotosíntesis de microalgas vivas, sin motores ni baterías. Descubre cómo funciona este sorprendente avance.
Ya es posible que un robot se mueva gracias a la fotosíntesis, aunque todavía a pequeña escala. Científicos de Países Bajos han creado un brazo robótico de dos centímetros cubierto de microalgas vivas.
El prototipo, desarrollado en la Universidad Tecnológica de Delft, pertenece a la robótica blanda: utiliza materiales deformables en lugar de las habituales articulaciones rígidas. También es biohíbrido, porque combina componentes artificiales con organismos que siguen realizando procesos biológicos.
El brazo tiene dos capas de gel flexible. Con luz, las algas realizan la fotosíntesis y alteran la acidez del material. Una capa se hincha, la otra apenas cambia y el brazo se dobla. En la oscuridad, las algas liberan dióxido de carbono y el movimiento se invierte.
Las microalgas utilizadas pertenecen a la especie Chlamydomonas reinhardtii. Su actividad modifica las condiciones químicas del entorno y una de las láminas responde a esas pequeñas variaciones químicas. Cuando desaparece la iluminación, los microorganismos continúan respirando; el dióxido de carbono contribuye a cambiar nuevamente la acidez. Así, el dispositivo puede recuperar su forma sin depender de un mecanismo eléctrico convencional.
Así puede agarrar y soltar pequeñas esferas o anillos, sin motores ni baterías.
En las demostraciones, una pinza sujetó una pequeña esfera metálica y otro diseño levantó una anilla de goma. Las demostraciones se realizaron en condiciones controladas y no significan que el prototipo pueda desempeñar todavía tareas complejas fuera del laboratorio.
Eso sí: los movimientos son lentos; una flexión amplia puede necesitar horas.
La reacción inicial puede observarse mucho antes, pero alcanzar una deformación importante lleva bastante más tiempo. Por eso los investigadores aceleraron algunas grabaciones hasta 1.800 veces. El trabajo es una prueba de concepto que explora maneras de aprovechar procesos naturales para producir movimiento.
En el futuro, estos materiales podrían inspirar dispositivos que cambien de forma con la iluminación.
Por: César Noragueda. Periodista especializado en cine, ciencia y pensamiento crítico.
Sitio Fuente: MuyInteresante