Traumatismo craneoencefálico y respuesta posterior del cerebro al estrés
NEUROPSIQUIATRÍA.
Una investigación reciente revela que un traumatismo craneoencefálico puede modificar la respuesta posterior del cerebro al estrés.
María Dolores López (izquierda) y Ana León (en primer plano). Foto: Universidad de Málaga.
El estudio es obra de un equipo internacional liderado por investigadores del Departamento de Biología Celular, Genética y Fisiología de la Universidad de Málaga (UMA) en España, con la colaboración especial del Centro Médico Wexner de la Universidad Estatal de Ohio en Estados Unidos.
En el estudio, se ha revelado cómo un traumatismo craneoencefálico producido por un golpe fuerte en la cabeza condiciona la respuesta cerebral a largo plazo ante situaciones de estrés posteriores.
Concretamente, los autores del estudio han demostrado que en tal caso, el hipotálamo (una pequeña región del cerebro situada en su base que conecta el sistema nervioso con el sistema endocrino y se activa ante situaciones de estrés dirigiendo la respuesta del organismo a estas) puede responder de forma diferente, en particular, disparando su inflamación, lo cual va aparejado con conductas de ansiedad y evitación.
En la investigación, que hasta el momento solo se ha desarrollado en modelos animales, se han analizado, en concreto, las consecuencias de episodios agudos de estrés en contextos de agresión y derrota social.
“Un traumatismo previo puede generar cambios sutiles prácticamente indetectables, a nivel celular y molecular, pero que permanecen en el tiempo y que, en el futuro, pueden, a su vez, alterar el comportamiento de los individuos ante situaciones de estrés sobrevenidas”, explica la científica de la UMA María Dolores López, una de las autoras de este estudio, en el que también participan investigadores de IBIMA Plataforma BIONAND.
La experta señala, además, que las células de la microglía, que son responsables en gran medida de la neuroinflamación asociada al traumatismo, ejercen un papel muy importante en las consecuencias observadas de esta lesión. Así, la investigación sugiere que, tras el traumatismo, estas células adquieren memoria inmune y se sensibilizan, lo que da lugar a su activación intensificada ante futuros estresores. “Esto se refleja en cambios de la morfología celular y en una mayor producción de mediadores inflamatorios”, explica.
Igualmente, otro de los hallazgos de este trabajo ha sido evidenciar que estas alteraciones en el cerebro no se traducen en una mayor subida de cortisol en sangre, es decir, el cerebro parece reaccionar de manera diferente al estrés, aunque la respuesta hormonal sistémica no sea mayor.
Este estudio formó parte de la tesis de la joven investigadora de la UMA Ana León que, como parte de su formación doctoral, realizó una estancia en el laboratorio del profesor Jonathan P. Godbout, del Centro Médico Wexner, experto en las consecuencias de los traumatismos craneoencefálicos y coautor del estudio.
Los resultados del estudio se alinean con datos clínicos que indican alteraciones endocrinas en pacientes con traumatismos y aportan pistas sobre el posible mecanismo subyacente, donde el hipotálamo y la microglía podrían desempeñar un papel relevante.
El estudio se titula “Traumatic brain injury in male mice confers altered hypothalamic neuroendocrine responses, microglial morphological remodeling, and augmented avoidance behavior after acute social stress”. Y se ha publicado en la revista académica Brain Behavior and Immunity. (Fuente: UMA).
Sitio Fuente: NCYT de Amazings