Las grandes ciudades se están hundiendo: los satélites detectan que algunas zonas de Ciudad de México se hunden 21,7 centímetros al año
CIENCIAS DE LA TIERRA Y EL ESPACIO.
Los satélites revelan un hundimiento generalizado en las grandes ciudades: un estudio científico ha analizado el movimiento del terreno en 465 urbes de 107 países.
Ciudad de México. / Crédito: FranDany de Pexels.
Un equipo internacional de científicos analizó datos satelitales de alta resolución recopilados entre 2014 y 2023 para medir el movimiento de tierras en 465 ciudades en 107 países: hallaron un hundimiento generalizado en aumento, con algunos casos más graves. En partes de la Ciudad de México, por ejemplo, registraron el hundimiento localizado más rápido: aproximadamente 217 milímetros por año.
El estudio publicado en la revista Nature Cities ha cartografiado este fenómeno en ciudades de más de un millón de habitantes: los autores constatan que la subsidencia, o sea el hundimiento gradual del suelo, está muy extendida y alcanza velocidades especialmente elevadas en determinadas zonas. A nivel continental, Asia registra los índices más elevados.
Sin embargo, el caso más extremo aparece en Ciudad de México. En algunos puntos, el terreno se hunde unos 217 milímetros al año, el ritmo localizado más rápido identificado por el estudio. La cifra, sin embargo, no describe a toda la metrópoli: la mediana para el conjunto de la ciudad es de 8 milímetros anuales.
La diferencia hace evidente hasta qué punto el movimiento del suelo puede variar incluso dentro de una misma área urbana. En Torreón, también en México, el hundimiento alcanza aproximadamente los 17 milímetros anuales, de acuerdo a una nota de prensa.
Ciudades observadas desde el espacio.
Asia concentra los valores urbanos más altos. Medan, en Indonesia, registra una mediana de aproximadamente 33 milímetros anuales; Bandung, también en Indonesia, ronda los 22 milímetros, e Isfahán, en Irán, alcanza unos 11 milímetros. En conjunto, los resultados señalan el sudeste asiático, Asia occidental y central y el norte de América como regiones donde la subsidencia es más intensa. El fenómeno también se observa en áreas menos estudiadas hasta ahora, como partes de Sudamérica, África y Rusia.
Para elaborar los mapas, el equipo recurrió a la interferometría radar de apertura sintética, una técnica que compara las señales de radar reflejadas por la superficie terrestre en diferentes momentos. Este método permite detectar desplazamientos del terreno de pequeña magnitud desde el espacio y observar sus diferencias dentro de las ciudades.
Riesgos múltiples del hundimiento urbano.
Los investigadores combinaron esas observaciones para estimar el movimiento relativo del suelo con una resolución espacial de unos 40 metros, ofreciendo una base común para comparar urbes que antes se habían estudiado con métodos o períodos distintos.
El riesgo no se limita a que el terreno pierda altura: un descenso desigual puede afectar a edificios, cimientos y redes de drenaje y saneamiento, además de agravar la exposición a inundaciones, especialmente en zonas costeras o bajas. La medición de dónde se concentra el hundimiento puede ayudar a las autoridades a identificar infraestructuras vulnerables y decidir dónde reforzar la vigilancia o intervenir.
Yakarta, Indonesia. / Crédito: Rafli Raihan en Unsplash.
Situaciones muy diferentes.
En ese sentido, el análisis detecta una desaceleración apreciable en muchas ciudades del este y sudeste de Asia, aunque en áreas urbanas extensas de esas mismas regiones el hundimiento sigue acelerándose. Por lo tanto, no basta con clasificar una ciudad como estable o en descenso: también importa saber si el movimiento cambia de velocidad y en qué barrios se concentra.
En el otro extremo, Boston, Nueva York, Londres, Pekín, Tokio, Seúl, Sídney, Montevideo y Nápoles presentan movimientos anuales generalmente estables, con estimaciones de hundimiento o elevación de entre 0,1 y 1,9 milímetros. Los autores advierten que esas variaciones son pequeñas, pero su análisis debe continuar a futuro.
Análisis a lo largo del tiempo.
El estudio tampoco ofrece una explicación única para cada lugar. La subsidencia puede estar relacionada con factores diferentes, y las cifras satelitales describen el movimiento observado, no atribuyen automáticamente una causa concreta.
Además, el trabajo se centra en el hundimiento local relativo de grandes ciudades, por eso puede dejar fuera zonas situadas más allá de sus límites administrativos y presenta mayor incertidumbre donde escasean las estaciones terrestres de referencia. Los autores concluyen que el seguimiento continuado permitirá comprobar si las tendencias se mantienen y delimitar mejor los puntos críticos.
Por: Pablo Javier Piacente / T21.
Sitio Fuente: Levante / Tendencias21