Cómo conviven las especies competidoras sin extinguirse
CIENCIAS DE LA VIDA / ECOLOGÍA.
Durante décadas, la ecología estuvo dominada por una regla aparentemente inquebrantable: el Principio de Exclusión Competitiva.
Formulada por el biólogo soviético Georgyi Gause en la década de 1930, esta ley dictaminaba que si dos especies compiten por exactamente los mismos recursos en un mismo hábitat, una de ellas terminará dominando y llevando a la otra a la extinción local.
Foto: Dan Pancamo.
Sin embargo, basta con observar un bosque tropical, una pradera o un arrecife de coral para ver que la naturaleza ignora de forma sistemática este principio estricto. Decenas de depredadores comparten las mismas presas, múltiples plantas absorben los mismos nutrientes del suelo y aves con dietas idénticas anidan en los mismos árboles. ¿Cómo logran coexistir especies competidoras sin destruirse mutuamente? La respuesta científica radica en un elaborado entramado de estrategias evolutivas, equilibrio dinámico y compensaciones biológicas.
El reparto de nicho: la división invisible del trabajo.
La estrategia más documentada por la ecología moderna es la partición o reparto de nicho. En lugar de competir directamente por el mismo recurso en el mismo instante, las especies adaptan su comportamiento para explotar aspectos ligeramente distintos del entorno.
El ecólogo Robert MacArthur demostró este fenómeno en un estudio clásico con cinco especies de aves reinita (Setophaga) que vivían en los mismos pinos y se alimentaban de los mismos insectos. A simple vista, violaban el principio de Gause. MacArthur descubrió que cada especie cazaba en zonas completamente distintas del árbol: unas en las puntas de las ramas superiores, otras en la base del tronco y otras en las capas intermedias.
La partición de nicho se manifiesta principalmente en tres dimensiones:
- Partición espacial: Ocupar diferentes alturas, profundidades del suelo o zonas del hábitat.
- Partición temporal: Dividir el uso del recurso según el momento del día o la estación. Los guepardos cazan de día para evitar a los leones y hienas, que son predominantemente nocturnos.
- Partición trófica: Especializarse en distintas partes o tamaños del mismo recurso. En la sabana africana, las cebras consumen la parte alta y dura de los pastos, los ñus comen las hojas intermedias y los gacelas aprovechan los brotes más jóvenes a ras de suelo.
La teoría moderna de la coexistencia: diferencias de nicho vs. diferencias de aptitud.
A principios de este siglo, el ecólogo Peter Chesson revolucionó el campo al estructurar la coexistencia en dos tipos de mecanismos: los mecanismos de estabilización y los mecanismos de ecualización.
Mecanismos de estabilización.
Aumentan la competencia intraespecífica (dentro de la misma especie) en comparación con la competencia interespecífica (entre especies distintas). Esto genera un "freno natural": cuanto más abundante se vuelve una especie, más sufre su propia competencia interna, lo que frena su crecimiento y da espacio a la especie competidora para recuperarse.
Mecanismos de ecualización.
Minimizan las diferencias de aptitud (fitness) entre especies. Si una especie es ligeramente superior en velocidad de crecimiento pero muy vulnerable a los depredadores, y otra crece despacio pero está mejor protegida, sus ventajas y desventajas se compensan, reduciendo la brecha competitiva.
Perturbaciones ambientales y el papel de los depredadores.
La coexistencia raras veces ocurre en un estado de equilibrio estático. El entorno cambia constantemente, lo que impide que un competidor "perfecto" tome el control definitivo.
La hipótesis de la perturbación intermedia sugiere que incendios, inundaciones o cambios térmicos periódicos resetean el ecosistema. Una especie competitivamente dominante puede colonizar rápido un espacio, pero una perturbación antes de que logre la dominancia total permite que especies colonizadoras más eficientes o resistentes ocupen su lugar.
Por otro lado, los depredadores de clave y los parásitos evitan que las especies dominantes extingan a las demás. Cuando una especie prey se vuelve muy abundante, los depredadores centran su atención en ella o las enfermedades se propagan más rápido entre sus individuos, reduciendo su densidad y manteniendo la diversidad del ecosistema.
En un planeta impactado por la pérdida de hábitat y la llegada de especies invasoras, la ciencia de la coexistencia explica por qué la simplificación de los ecosistemas los vuelve tan frágiles.
Cuando la actividad humana destruye las microzonas de un hábitat o altera los ciclos naturales, destruye las barreras que impedían la exclusión competitiva, desencadenando extinciones en cadena y la pérdida irrecuperable de la biodiversidad.
Sitio Fuente: NCYT de Amazings