El metano atmosférico durante la última glaciación
QUÍMICA ATMOSFÉRICA / CLIMATOLOGÍA.
En una investigación pionera, unos científicos han demostrado que hace unos 20 000 años, durante la última era glacial, la combinación en la atmósfera de polvo en suspensión y sal marina aceleró la desaparición en ella del metano, el segundo gas de efecto invernadero más potente después del dióxido de carbono (CO₂).
Durante la última glaciación, el aspecto de buena parte de la Tierra era como el que hoy tiene la Antártida, un paisaje de la cual aparece en esta fotografía. Imagen: John Bortniak / NOAA Corps.
El estudio es obra de un equipo internacional liderado por el Instituto de Química Física Blas Cabrera (IQF) del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) en España. En el equipo también han trabajado científicos de Argentina, Italia, Suiza y Estados Unidos.
Durante la última era glacial, las condiciones más frías y secas de nuestro planeta llevaron a un gran incremento de polvo mineral en la atmósfera. Fuertes vientos llevaron este polvo a través del planeta junto a grandes cantidades de sal marina de los océanos. Cuando los dos se mezclaron, la reacción liberó cloro, un gas muy reactivo que destruye el metano.
Debido a estas condiciones, este efecto era cuatro veces más fuerte que en la actualidad, lo que acortó la vida media del metano en la atmósfera un 20%.
El equipo llegó a esta conclusión utilizando simulaciones climáticas de última generación junto a datos derivados de registros de hielo de la Antártida y Groenlandia que documentan la composición y las condiciones atmosféricas del pasado.
Hasta ahora, los modelos que simulaban la historia de la atmósfera de nuestro planeta explicaban los niveles más bajos de metano en periodos fríos del pasado únicamente como resultado de la reducción de las emisiones naturales. Se creía que las temperaturas más bajas y la mayor superficie de tierra cubierta por hielo habían reducido los humedales y otras fuentes naturales, lo que hacía que, en primer lugar, se liberara menos metano. Los modelos de química atmosférica más sencillos también partían del supuesto de que, durante las glaciaciones, el metano permanecía en la atmósfera el mismo tiempo que hoy en día.
Mediante simulaciones de vanguardia y amplios conjuntos de datos históricos, los investigadores responsables del nuevo estudio han demostrado que esta hipótesis no se sostiene. “Hemos demostrado que durante la última glaciación las enormes cantidades de polvo mineral reaccionaron con sal marina en la atmósfera. Al hacerlo liberaron cloro, un gas muy reactivo que destruye el metano. Este efecto fue cuatro veces más fuerte que en la actualidad y acortó la vida media del metano en la atmósfera. Es un proceso que no se había valorado de forma adecuada hasta ahora”, resume Daphne Meidan, investigadora del IQF y autora principal del estudio.
En esta investigación también son coautores Carlos Cuevas, Julián Villamayor y Alfonso Saiz-López, investigadores del departamento de Química Atmosférica y Clima del IQF.
Cambio de paradigma.
Los registros de hielo nos cuentan el pasado del metano: las burbujas de aire atrapadas en su interior revelan que los niveles de metano eran considerablemente más bajos durante la última era glacial en comparación con la actualidad. Sin embargo, hasta ahora los científicos solo comprendían en parte qué había detrás de esa disminución.
“Se creía que este descenso ocurría por cambios en la emisión de metano, cuando realmente lo que refleja es cuánto metano se destruía en la atmósfera, no cuánto de menos se estaba produciendo. Estos resultados demuestran que las reacciones asociadas al cloro impactan significativamente la composición de nuestra atmósfera. Ahora, esta investigación cambia cómo entendemos la evolución del metano a lo largo de la historia climática del planeta”, concluye Meidan.
El estudio se titula “Atmospheric methane lifetime during the Last Glacial Maximum was reduced owing to dust-mediated chlorine chemistry”. Y se ha publicado en la revista académica Science. (Fuente: IQF / CSIC)
Sitio Fuente: NCYT de Amazings