La travesía del telescopio espacial Roman más allá de la Luna

ASTRONÁUTICA / ASTRONOMÍA.-

Desde que partió de la Tierra el 30 de agosto de 2026, el telescopio espacial Nancy Grace Roman de la NASA, en el cual colaboró, entre otras entidades, la Agencia Espacial Europea (ESA), ha sido objeto de diversas comprobaciones, mientras vuela hacia el punto de Lagrange 2 Sol-Tierra, o L2, a una distancia de aproximadamente un millón y medio de kilómetros de nuestro planeta, más del triple de la distancia que separa la Luna de la Tierra.

Recreación artística del telescopio espacial Nancy Grace Roman en el espacio. Ilustración: NASA

La precisión en el lanzamiento al espacio y en las maniobras posteriores ha permitido ahorrar combustible que de otro modo se habría gastado en hacer correcciones extensivas.

Roman fue diseñado para una misión principal de cinco años, más una misión extendida de otros cinco años, lo que exige una reserva de combustible para un total de diez años. Dado que el combustible es el principal recurso consumible del observatorio, cualquier ahorro en este sentido podría permitir años adicionales de observaciones más allá de la vida útil de diseño de diez años.

Según un recuento reciente, ahora la nave dispone de combustible suficiente para aumentar a más del doble su tiempo de servicio. Roman cuenta con combustible para al menos 22 años de labor científica.

Una vez en órbita alrededor de L2, Roman solo requerirá combustible para los encendidos periódicos destinados a mantener su posición, aproximadamente uno cada 28 días.

Roman tendrá una órbita estable de halo alrededor de L2. En esta ubicación, la gravedad del Sol y la de la Tierra, junto con el movimiento de la nave alrededor del Sol, le permitirán mantenerse alineada con la Tierra en su órbita, lo que hará que Roman tenga una órbita relativamente estable sin consumir mucho combustible. Esta ubicación también le ofrecerá un rendimiento óptico excepcionalmente estable y una vista constante y sin obstrucciones de una amplia franja del firmamento; la Tierra obstruirá solo una pequeña parte del campo de visión infrarroja del telescopio Roman, ya que estará muy lejos. Además, en comparación con otras ubicaciones más habituales para naves, en L2 el calor del Sol, la Tierra y la Luna tiene menos efecto sobre los telescopios infrarrojos, los cuales “ven” el calor.

Entre otras comprobaciones, durante las semanas transcurridas del viaje, se ha activado con éxito la WFI (Wide Field Instrument), una cámara infrarroja de 300 megapíxeles que permitirá a los astrónomos explorar vastas regiones del cosmos con gran rapidez, sin sacrificar el nivel de detalle que será muy fino.

El coronógrafo de la nave también ha sido activado y se ha comprobado que sus subsistemas funcionan bien.

Estos pasos forman parte de una serie de calibraciones y pruebas que se prolongarán durante más semanas, mientras el telescopio Roman continúa su viaje hacia su destino en el segundo punto de Lagrange (L2).

Cada imagen captada por el instrumento WFI abarcará una zona del cielo mayor que el tamaño aparente de la Luna llena, manteniendo la nitidez característica de telescopios espaciales como el Hubble de la NASA y la ESA. Sus exhaustivos sondeos cósmicos ayudarán a obtener información nueva y reveladora sobre planetas situados fuera de nuestro sistema solar, desentrañar misterios como el de la energía oscura y cartografiar la distribución de la materia en el cosmos.

Por: Redacción.

Sitio Fuente: NCYT de Amazings